La audacia de los jihadistas obliga a Europa a reforzar la seguridad aeroportuaria

Martín Rodríguez Yebra
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24 de marzo de 2016  

MADRID.- ¿Hay manera de frenar a un terrorista suicida? La facilidad con que tres jihadistas entraron el martes al aeropuerto de Zaventem con valijas cargadas de bombas dejó en evidencia un gigantesco punto débil en la seguridad aérea a pesar de los innumerables controles instaurados a partir de los atentados de Al-Qaeda perpetrados el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Los gobiernos europeos analizan de manera urgente qué nuevas medidas pueden aplicar para prevenir ataques en tierra y al mismo tiempo evitar un colapso en el transporte que afecte a la economía y complique todavía más a los usuarios.

La principal opción en estudio consiste en establecer un primer perímetro de seguridad en la entrada a las terminales de las estaciones aéreas, de manera que nadie pueda ingresar sin pasar por un escáner.

Esta lógica se aplica por ejemplo en el aeropuerto de Moscú desde hace cinco años, después de que un ataque suicida mató a 37 personas en el hall de salidas. El inconveniente directo es que las colas se hacen eternas y las líneas aéreas recomiendan a los pasajeros llegar cuatro horas antes de la salida del vuelo.

En Tel Aviv existe una vigilancia incluso mayor. Además de revisar las valijas, antes de pasar a la zona de preembarque los viajeros deben enfrentar un interrogatorio -a veces bastante exhaustivo- de agentes de inteligencia. Después todavía tendrán que pasar por el proceso estándar que rige en todo el mundo.

Especialistas

Otros países han optado por permitir el acceso a las terminales sólo a viajeros con pasaje válido y poblar el hall de policías especializados en detectar trastornos de conducta.

A los operadores no los entusiasma la idea de agregar obstáculos. ACI Europa, la principal asociación de empresas aeroportuarias del continente, alertó ayer sobre el inconveniente de incrementar los controles: "La posible adopción de medidas adicionales de seguridad, como chequeos de personas y objetos que entran a las terminales, podría ser disruptivo y crear en realidad nuevas vulnerabilidades de seguridad".

Los empresarios añaden que "desplazar a los pasajeros y visitantes a espacios que no están diseñados para eso podría significar esencialmente mover el blanco antes que asegurarlo".

Los mayores aeropuertos británicos -Gatwick y Heathrow- expresaron su preocupación ante la posible disposición de un protocolo de seguridad para el que sus infraestructuras no están preparadas.

El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, compartió el punto de vista de los administradores británicos. "Tenemos que garantizar la seguridad como sea posible. Pero hay que ser racional y buscar la eficacia máxima. Si se hicieran controles masivos en la entrada de los aeropuertos se produciría un bloqueo, se tornaría imposible el funcionamiento de la economía y los terroristas podrían atentar en las colas que se formarían fuera de los edificios."

Los expertos en seguridad aérea descuentan que las explosiones en Bruselas introducirán nuevas medidas.

El desafío es cómo ejecutarlas sin provocar demoras ni descubrir nuevos flancos para los extremistas.

"Habrá aeropuertos más cerrados y aumentará la vigilancia en el equipaje, la carga, la tripulación, los pasajeros", señala Marcos Amenábar, especialista en seguridad de AENA, la empresa pública que gestiona las estaciones aéreas españolas.

Rutinas

Si se decide establecer controles para entrar en las terminales tal vez haya que acostumbrarse a rutinas que ya funcionan en algunas partes del mundo para acelerar los trámites de preembarque.

En Canadá, por ejemplo, los aeropuertos ofrecen una fila rápida de seguridad para los pasajeros que estén dispuestos a pagar un extra. También permiten sacar turno por Internet con una hora exacta para pasar por el escáner.

Otra posibilidad en estudio desde hace tiempo por las autoridades europeas consiste en hacer "controles invisibles", como habilitar a las agencias de inteligencia a que crucen datos de los pasajeros en el momento en que compran un pasaje o instaurar operativos de vigilancia sobre los autos en las rutas de acceso.

Cualquiera de estas medidas impactará de manera sensible en el costo de los viajes. "Si quisiéramos hacer lo que hace Israel, en Estados Unidos el presupuesto tendría que ser por lo menos 10 veces mayor", opinó el consultor en seguridad aérea Jeffrey Price.

En cambio, sí ve más probables la imposición de barreras que impidan el acceso de autos hasta la puerta de entrada de las terminales o los controles policiales aleatorios a pasajeros antes de llegar a los mostradores.

Los números de la masacre

31

muertos

En dos ataques perpetrados en el aeropuerto y una estación de metro en el centro de Bruselas

300

heridos

Causaron las tres explosiones -dos en la estación aérea y otra en el subterráneo-, la mayoría con cortes producidos por esquirlas

40

nacionalidades

El canciller belga, Didier Reynders, reveló ayer que las personas afectadas por los atentados pertenecen a 40 países

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