
"La Barbie", el fin de una carrera teñida de sangre
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"Para la mafia valor, pa’l enemigo balazos, pa’l cerebro es el negocio, pa las mujeres mis brazos." Como todo narcotraficante que se precie de tal, Edgard Valdez Villareal, alias "la Barbie", también cuenta con su propio narcocorrido (subgénero musical que exalta al narcotráfico), retrato fiel de uno de los capos más sanguinarios del crimen organizado en México, tan temerario como ambicioso.
Nacido en Laredo (Estados Unidos) en 1973, Valdez Villareal se ganó pronto la confianza de los capos de la droga. Con su aire de buen chico (como Ken, el "novio" de la muñeca Barbie), este texano rubio y de ojos claros despuntó por la sevicia con la que ejecutaba las órdenes de sus jefes. Pistolero precoz, con tan sólo 19 años ya andaba cerrando tratos a balazos, hasta que se convirtió en uno de los sicarios de confianza de Joaquín "el Chapo" Guzmán, líder del poderoso cartel de Sinaloa.
De la mano de Arturo Beltrán Leyva, "el Barbas", el gatillero de lujo de los capos norteños, "la Barbie" sería el encargado de organizar en 2005 la "plaza" de Acapulco como jefe de sicarios del incipiente cartel del Pacífico Sur, dirigido por los hermanos Beltrán Leyva. Fue allí, en el balneario más célebre de México, donde "la Barbie" puso en práctica un modus operandi que ya había desarrollado con éxito otro capo de leyenda, Osiel Cárdenas Guillén, jefe del cartel del Golfo. "La Barbie" comenzaría a reclutar policías y pandilleros para eliminar a sus rivales y asentarse en el territorio.
Por orden de sus jefes de Sinaloa, "la Barbie" se enzarzó en una guerra a muerte con Los Zetas, brazo armado del cartel del Golfo hasta hace poco. Como tarjeta de presentación internacional, el "muñeco diabólico" de ojos claros envió a la prensa en 2006 un video que mostraba el asesinato de un pistolero de Los Zetas. "Pa’l enemigo balazos."
Tanto Cárdenas como "la Barbie" representaban el lado más salvaje del narcotráfico. Junto con los Zetas y con La Familia Michoacana, son el exponente más visible del narcoterrorismo: la "colombianización" de México.
La muerte de Arturo Beltrán Leyva en diciembre pasado, en una emboscada tendida por la marina mexicana en Cuernavaca, le otorgó a "la Barbie" los galones que perseguía desde hacía tiempo. Según la policía, Beltrán Leyva llamó a su lugarteniente para pedirle ayuda, pero "la Barbie" le aconsejó que se entregara. No lo hizo y lo cosieron a balazos.
A sus 36 años, Valdez Villareal vio cumplido su sueño de convertirse en capo de un cartel. Pero concluida una guerra, comenzaba otra: la disputa por el control de la organización con el hermano de Arturo, Héctor Beltrán Leyva, "el H". Los estados de Morelos y Guerrero se tiñeron de sangre. Un día aparecían colgados de un puente cadáveres decapitados y al día siguiente se descubría una "narcofosa". Y toda esa violencia era aderezada con "narcomensajes" para intimidar al rival y aterrorizar a toda la sociedad.
Valdez Villareal escapó a varias redadas de la policía, pero en los últimos meses su organización se fue debilitando tras continuos golpes policiales. En abril fue apresado "el Indio", su principal operador con las redes colombianas.
"La Barbie", sin embargo, se creía intocable. Hasta que cayó anteayer, cuando se dirigía a una finca rústica en una zona boscosa a las afueras del Distrito Federal. Su arresto fue todo un regalo para el presidente Felipe Calderón, que logra por fin cazar con vida a uno de los narcos más buscados del país, cuya cabeza vale dos millones de dólares para Estados Unidos. El destino final de Valdez Villareal podría ser ese país, donde tiene antecedentes penales y se lo acusa de distribuir grandes cantidades de cocaína. Según la policía, las redes de "la Barbie" movían hasta una tonelada de esa droga al mes.
A pesar del importante golpe al narcotráfico que supone la caída de "la Barbie", los carteles siguen ganando su particular guerra contra el Estado, cuya ausencia absoluta en muchas zonas del país explica, por ejemplo, que un grupo armado pueda secuestrar y asesinar a 72 inmigrantes ilegales con total impunidad.
Con "la Barbie" entre rejas, Calderón se apunta un tanto, pero el reacomodamiento del negocio no se hará esperar. El grupo de Héctor Beltrán Leyva, Los Zetas, el cartel de Sinaloa y La Familia Michoacana no echarán de menos al "muñeco" despiadado que soñó con ser el "jefe de jefes". La guerra continúa.
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