
La campaña de terror de los extraditables
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BOGOTA.- "Preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos". Bajo esta consigna, los líderes del cartel de Medellín lanzaron a fines de los 80 y principios de esta década una feroz campaña de atentados en Bogotá y en otras ciudades que sembró el terror en todo el país.
Se presentaban ante la opinión pública colombiana como los "Extraditables". Pero, lisa y llanamente, era el narcoterrorismo -cuyo resurgimiento temen ahora las autoridades colombianas- que mediante la violencia buscaba presionar al gobierno colombiano en su lucha contra la tan temida extradición a los Estados Unidos.
La campaña tuvo éxito: en 1991, Colombia prohibió la extradición de sus nacionales y sólo en 1997 este mecanismo judicial fue reimplantado, aunque sin retroactividad. Desde entonces no ha sido aplicado.
La violencia del cartel de Medellín tuvo lugar, además, en el marco de la "guerra a muerte" que la organización liderada por Pablo Escobar libraba contra sus rivales del cartel cocainero de Cali.
Según la policía colombiana, la organización de los "Extraditables" y el propio cartel de Medellín fueron desvertebrados por completo el 2 de diciembre de 1993, cuando un comando de elite abatió a Escobar.
Pero el fantasma del narcoterrorismo resurgió en marzo de este año cuando, según el diario El Tiempo, varios cabecillas de la droga que se hallan en la mira de la justicia norteamericana amenazaron con colocar "dos o tres coches bomba en sitios públicos" para "enviar un mensaje" contra su posible extradición.
Según el diario, la decisión de reactivar el narcoterrorismo se produjo en febrero, en una "cumbre de capos encarcelados de primera línea".




