
La ciudad famosa por sus playas y el turismo sexual espera a miles de marines de EE.UU. tras 270 días en el mar
Pattaya desplegó un amplio operativo de seguridad y transporte ante la llegada del USS Abraham Lincoln, cuya tripulación viene de una misión récord marcada por denuncias sobre agotamiento, falta de suministros e intentos de suicidio
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PATTAYA, Tailandia.– La ciudad costera de Pattaya se prepara para recibir a miles de marinos e infantes de Marina (marines) del portaaviones USS Abraham Lincoln, que viene de un despliegue excepcionalmente largo. La escala llega tras más de 270 días consecutivos en el mar, con un amplio operativo de seguridad, transporte y asistencia.
El buque de propulsión nuclear pasó frente a Singapur durante el fin de semana y tiene previsto atracar poco después de la medianoche del miércoles en el puerto de Laem Chabang, en la provincia de Chonburi. A bordo viajan más de 5000 militares y muchos de ellos visitarán Pattaya antes de que el portaaviones vuelva a partir el domingo rumbo a Estados Unidos.

La escala tendrá una dimensión poco habitual para la ciudad. El gobernador provincial, Narit Niramaiwong, dijo que alrededor de 600 funcionarios estarán abocados a tareas de seguridad y asistencia. Las autoridades dispusieron además unos 40 colectivos para trasladar a los militares desde el puerto hasta Pattaya y de regreso, en grupos escalonados.
La visita representa también una pausa esperada para una tripulación marcada por un despliegue que generó preocupación en Estados Unidos. El Lincoln salió de California en noviembre de 2025 para cumplir tareas en el mar de China Meridional, pero luego fue redirigido a Medio Oriente antes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzaron hace seis meses. Su misión incluyó una permanencia ininterrumpida récord en el mar.
Informes sobre el deterioro de las condiciones de vida a bordo, problemas de salud mental y falta de suministros como alimentos y productos de higiene alimentaron las críticas por la extensión de la misión. Hubo reportes de intentos de suicidio entre miembros de la tripulación. El presidente Donald Trump restó importancia a esas preocupaciones y afirmó que el despliegue “no fue ni de cerca lo suficientemente largo”.
A comienzos de agosto, el USS George Washington reemplazó al Lincoln en Medio Oriente. El Abraham Lincoln, uno de los buques de guerra más grandes de la Marina de Estados Unidos, había formado parte de las operaciones norteamericanas en la guerra contra Irán, un conflicto que volvió a intensificarse el último fin de semana de agosto por primera vez en un mes.
Mientras el buque se acerca, Pattaya ajusta los últimos detalles. El alcalde Poramet Ngampichet explicó que, tras una reunión con funcionarios estadounidenses, se estableció que los militares tendrán prohibidas algunas actividades recreativas, entre ellas el parasailing y el consumo de marihuana. El cannabis medicinal fue legalizado en Tailandia en 2022 y los dispensarios se volvieron habituales en las ciudades del país.
La policía también reforzará su presencia en las zonas más concurridas, sobre todo Pattaya Beach y Walking Street, eje de la vida nocturna. El jefe policial de la ciudad, Anek Srathongyoo, aseguró que las fuerzas recibieron la orden de incrementar las medidas de seguridad para prevenir incidentes. Si algún militar estadounidense viola la ley tailandesa, advirtió, será procesado según las normas locales.
Pattaya tiene una relación histórica con la presencia militar estadounidense. La antigua aldea pesquera cambió durante la guerra de Vietnam, en la década de 1960, cuando soldados de Estados Unidos comenzaron a llegar durante sus períodos de descanso. La ciudad se convirtió en un imán para el turismo extranjero, atraído por sus playas y por una vida nocturna que también quedó bajo escrutinio por el turismo sexual.
En los últimos años, las autoridades intentaron proyectar una imagen asociada a sus atractivos naturales y culturales. Antes de la llegada del Lincoln hubo además una ofensiva reciente contra trabajadores sexuales, aunque el alcalde negó que esa medida estuviera vinculada con la visita de los militares estadounidenses.
La expectativa no es sólo de orden público. El municipio espera que la presencia de miles de visitantes dé impulso a una economía turística debilitada. Poramet señaló que el turismo internacional sufrió una caída por el fuerte aumento del precio de los combustibles a raíz del conflicto en Medio Oriente. Para los comercios de Pattaya, la escala del portaaviones aparece como una oportunidad para recuperar parte de la actividad perdida.

El gobierno local pidió a los negocios que no cobren de más a los marinos. Cerca de la playa, un bar colgó un cartel de bienvenida a los militares estadounidenses. Pero entre comerciantes y empleados también hay cautela. Somkiet Noree, dueño de una tienda de recuerdos en Walking Street, dijo que Pattaya está tranquila y que espera que los visitantes entren a comprar.
Bualuang Ponok, empleada de un bar, recordó visitas anteriores de militares estadounidenses, aunque puso en duda cuánto del contingente llegará efectivamente a su zona. “Dicen que van a venir 5000 personas, pero ¿cuántas van a llegar hasta nosotros?”, preguntó. La incógnita refleja la expectativa de una ciudad que espera sacar provecho de unos pocos días de descanso para una tripulación que lleva meses lejos de casa.
Agencia AP
