
La eutanasia se hizo realidad en Estados Unidos
Una mujer de más de 80 años se suicidó legalmente en Oregón; fuertes rechazos.
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WASHINGTON (EFE).- Después de años de lucha para que alguien, en algún lugar de Estados Unidos, reconozca el derecho a practicar la eutanasia, en el Estado de Oregón se llevó a cabo el primer suicidio asistido legal de la historia de este país.
Una anciana de más de 80 años, con cáncer de mama y una perspectiva de vida de sólo dos meses, murió ayer, tranquilamente, en su casa de Oregón, media hora después de ingerir una dosis mortífera de barbitúricos mezclados con caramelo líquido y brandy.
De su muerte -pero no de su nombre- informó el grupo Compasión en la Muerte, que no pudo ocultar su satisfacción por el hecho de que, por fin, sea posible acceder legalmente a los deseos de un enfermo terminal, que ruega que le permitan acabar con su vida.
Compasión en la Muerte, un grupo partidario de hacer accesible una muerte digna a enfermos terminales, fue uno de los principales impulsores de la ley llamada "Muerte con dignidad", un texto aprobado en 1994 por la Asamblea de Oregón y, posteriormente -en noviembre de 1997-, por los votantes del Estado, mediante referendum.
La regulación de la eutanasia, dentro de las coordenadas marcadas hasta el momento por el Tribunal Supremo de Estados Unidos, depende de las autoridades de cada Estado y, en último término, de la decisión de los votantes.
Estado pionero
Hasta el momento, Oregón ha sido el pionero en la cruzada que se desarrolla en Estados Unidos en favor del llamado derecho a morir.
La ley aprobada finalmente en Oregón permite a los médicos recetar medicamentos de efectos mortales a petición de pacientes con una enfermedad terminal y con una expectativa de vida menor de seis meses.
Al conocer la noticia de que la ley, finalmente, ha sido puesta en práctica, los promotores de la misma, como Barbara Coombs Lee, expresaron su satisfacción porque, sólo unas horas antes de morir, esta señora había asegurado que se encontraba ansiosa por que llegara el momento.
La anciana, al parecer, sufría ya problemas respiratorios derivados de la extensión del cáncer de mama que padecía y, en un video que dejó grabado, indicaba que estaba deseando "que la muerte me libere de todo el stress que estoy padeciendo".
Pesar en la Iglesia
Sin embargo, los grupos que se oponen a la eutanasia, encabezados por la Iglesia Católica, pusieron realmente el grito en el cielo, condenaron la muerte y expresaron su "profundo pesar por esta noticia".
El arzobispo de Portland, John Vlazny, consideró que "el suicidio de esta anciana sólo puede traer angustia a los que han apoyado el cambio de la ley en Oregón".
La Iglesia Católica en Oregón dirigió la campaña contra la promulgación de la ley, aprobada por un escaso margen por la asamblea estatal, en 1994, y que, tras tres años de suspensión cargados de idas y venidas, finalmente se sometió a referendum en noviembre último.
En principio, la predicción de los más agoreros, que pronosticaban que gracias a esta ley el Estado maderero del noroeste del país podría convertirse en una especie de meca de suicidios, no se ha cumplido.
Hasta hoy, y desde noviembre, según el grupo Compasión en la Muerte, nadie se había trasladado a Oregón para hacer uso de su revolucionaria ley.
No ocurre lo mismo en Michigan, donde, quizá por la gran publicidad que alcanzaron las prácticas eutanásicas del doctor Jack Kevorkian, se han practicado ya decenas de muertes asistidas de pacientes gravemente enfermos, aun cuando la medida no está de acuerdo con la ley.
Por tanto, Kevorkian, aprovechando los agujeros legales que le permiten evadirse de la Justicia en aquellos Estados donde no está expresamente prohibida esta práctica, trata de abrir brecha en lo que él -y a pesar de las muchas dudas que suscita su personalidad- considera es "de justicia".
En Estados Unidos hay treinta Estados que tienen leyes que prohíben expresamente la práctica del suicidio asistido y sólo uno, Oregón, que lo permite.




