La gran falla de los pasaportes robados

Sólo tres países cotejan, en los aeropuertos, la base de datos global de Interpol
Eric Schmitt
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12 de marzo de 2014  

WASHINGTON.- Mientras un ejército de barcos, aviones y helicópteros peina las aguas al sur de Vietnam en busca de alguna señal del avión malayo desaparecido, los expertos en aviación dicen que la revelación de que dos pasajeros a bordo de la nave viajaban con pasaportes robados deja al descubierto una enorme brecha en los procedimientos de seguridad de las aerolíneas que se aplican desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En 2002, Interpol creó una base de datos de pasaportes robados que ya suma 40 millones de documentos y que está disponible para que los gobiernos la utilicen para identificar a terroristas, traficantes o estafadores que viajan por el mundo ilegalmente. Pero según esa agencia internacional de la ley, sólo tres países -Estados Unidos, Gran Bretaña y los Emiratos Árabes Unidos- hacen un cotejo sistemático de sus viajeros con la base de datos de pasaportes robados.

Los pasaportes de esos dos hombres que abordaron el vuelo desaparecido de Malaysia Airlines entre la capital malaya de Kuala Lumpur y Pekín durante el fin de semana no fueron escaneados y cotejados. Y el año pasado, según Interpol, pasajeros de todo el mundo pudieron abordar aviones más de 1000 millones de veces sin que sus pasaportes fueran cotejados con la base de datos de la agencia.

"Si Malaysia Airlines y todas las aerolíneas del mundo hubiesen chequeado los detalles de los pasaportes de los futuros viajeros en la base de datos de Interpol, no nos estaríamos preguntando si en el vuelo MH 370 los pasaportes robados fueron utilizados por terroristas", dijo el secretario general de Interpol, Ronald K. Noble, en declaraciones sobre el vuelo de Malaysia Airlines. "Ahora sabríamos que ninguno de los pasajeros tenía pasaportes robados."

Funcionarios de agencias de contraterrorismo señalaron que el episodio ha puesto en el candelero las fallas en los sistemas de seguridad elaborados durante la década pasada para impedir los viajes ilícitos y el tráfico de personas, drogas y contrabando en general.

Durante la última década, los gobiernos de todo el mundo gastaron ingentes sumas de dinero en la aplicación de marcas de agua en los pasaportes y en encriptar datos de autenticación en los documentos, como parte de un esfuerzo por combatir los cada vez más sofisticados círculos de robo y falsificación de pasaportes.

Pero la gran mayoría de las naciones miembros de Interpol todavía no integraron la base de datos de pasaportes robados, más allá de la oficina central de la agencia en cada país que, bajo pedido, puede chequear pasaportes específicos.

Algunas autoridades dijeron que entre muchos funcionarios de aviación persiste la idea de que integrar la base de datos de pasaportes robados de Interpol sería un proceso costoso y engorroso, adjetivos que los agentes de Interpol refutan.

"Ya sea que en este caso se trate o no de terrorismo, el incidente ciertamente ha sacado a la luz una zona de vulnerabilidad potencial a escala global", dijo Mark Dombroff, ex funcionario del Departamento de Justicia y actual socio especializado en asuntos aeroespaciales de la firma legal McKenna Long & Aldridge, con sede en Washington.

Los investigadores norteamericanos vienen advirtiendo sobre la incapacidad o falta de voluntad de otros países para atacar el uso de documentos de viaje fraudulentos.

"En muchos países, los documentos de viaje fraudulentos, incluidos pasaportes y visas falsos, son fáciles de obtener, y por lo tanto, podrían ser usados por personas que quieren viajar bajo una identidad falsa", decía un informe de junio de 2011 de la Oficina de Responsabilidad de Gobierno, un órgano de investigaciones del Congreso de Estados Unidos.

Traducción de Jaime Arrambide

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