
La inquisición no fue tan cruel, según la Iglesia
Se presentó ayer una nueva investigación
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ROMA.– La Inquisición no fue tan cruel como se cree. Según un volumen de 800 páginas que el Vaticano presentó ayer sobre este escabroso capítulo de la historia de la Iglesia, el recurso de la tortura y las condenas a muerte de los antiguos tribunales eclesiásticos –que desde la Edad Media hasta mediados de 1800 persiguieron a los heréticos– "no fueron tan frecuentes como por mucho tiempo se ha creído".
Así lo sostuvo ayer el profesor Agostino Borromeo, curador del volumen sobre la Inquisición presentado en sociedad por la Santa Sede, que está compuesto por las actas de un simposio realizado en el Vaticano en 1998. Un volumen que, gracias a su rigor científico y a la riqueza de los datos aportados, "permite revisar algunos lugares comunes muy difundidos entre los no especialistas".
Se desprende del trabajo que la Inquisición quemó muchas menos brujas de lo que el imaginario colectivo cree. En este punto, Borromeo citó un estudio del especialista danés Gustav Hennigsen, que indica que los tribunales eclesiásticos en la Edad Moderna quemaron en España a 59 brujas, en Italia a 36, y en Portugal, a 4.
La Inquisición en los países católicos del Mediterráneo llevó a cabo unos 20.000 procesos por brujería o magia, sostiene el mismo estudio, que asegura que, no obstante, fueron sentenciados con penas menores o absolución. "Mientras que la Inquisición solía mostrarse dura y descorazonada con los judaizantes, mahometanos y protestantes, se mostró inusitadamente blanda en cuanto al castigo de la brujería", afirma Hennigsen en el volumen vaticano.
¿Número inflado?
Aunque se habla de 9 millones de víctimas durante las persecuciones de brujas, según el estudio, de las 100.000 causas de brujería, aproximadamente la mitad, es decir, 50.000 personas, terminaron en la hoguera, condenadas por tribunales civiles. Los tribunales eclesiásticos, en efecto, solamente condenaron a cien personas.
Borromeo también destacó que del nuevo volumen se desprende que de las 125.000 casos indagados por la Inquisición española, sólo el 1% de los acusados fue condenado a muerte.
El profesor reveló, por ejemplo, que los herejes que se arrepentían recibían una suerte de premio: eran estrangulados antes de ser quemados o que para los condenados en ausencia se quemaban muñecos con sus nombres.
Ante una pregunta de La Nacion sobre cuántas víctimas mortales aproximadamente causó la Inquisición, Borromeo contestó que es imposible saberlo, porque ha sobrevivido muy poca documentación histórica de esa época. "La gente siempre estuvo convencida de que la Inquisición fue especialmente cruel, pero esto no es cierto. Aunque esto no cambia la naturaleza del problema que es que había gente que era juzgada por sus creencias", agregó.




