La masacre de Ruanda: 16 años después del infierno
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Será 1994 recordado por la comunidad internacional como el año en que se produjo el segundo genocidio más grande de la historia moderna, después de la exterminación del pueblo judío. En menos de cien días, 800.000 tutsis ruandeses fueron masacrados a golpe de machete por grupos extremistas cercanos al presidente Hutu Habyarimana. Se estima que un número similar participó en las brigadas encargadas de montar barricadas y asesinar tutsis y hutus moderados.
Las fuerzas rebeldes del Frente Patriótico Ruandés frenaron la masacre y tomaron Kigali en julio de 1994. Sin embargo, el país ya estaba devastado, subpoblado, sus infraestructuras destruidas, los ministerios saqueados y sin un solo documento, millones de personas con profundos traumas psicológicos, y miles de perros vagando por calles desiertas y alimentándose de cadáveres humanos en descomposición.
Dos millones de ruandeses huyeron al este de Congo luego de la toma de Kigali por el FPR, entre ellos había treinta mil soldados regulares del régimen Habyarimana y miles de civiles que huían de su país por miedo a represalias del nuevo régimen.
La comunidad internacional no registró a tiempo lo que se estaba gestando en Ruanda, a pesar de los informes alarmantes del jefe de la misión de la ONU Romeo Dallaire. Una vez la maquinaria de exterminio comenzó a funcionar, todo fue confusión en Nueva York, París, Washington y Bruselas.
Los relatos de los medios y de muchos gobiernos occidentales mostraron el conflicto como producto de odios ancestrales, atávicos, entre gente de diferentes etnias. Se mostró y se muestra a los africanos como nuevos bárbaros y a sus guerras como "nihilistas", anárquicas, salvajes e irracionales. A pesar de que la creación de diferentes categorías étnicas fue promovida por los colonizadores belgas en Ruanda, eso no es suficiente para "explicar" lo ocurrido.
En Ruanda hubo una disputa por "el poder". Una camarilla de extremistas Hutus, desesperados porque los acuerdos de paz con la guerrilla de origen tutsi los desplazaba del estado y del ejército, decidieron desestabilizar su propio gobierno y boicotear los acuerdos de Arusha. Para eso entrenaron civiles, sembraron odio y repartieron machetes.
Hoy Kigali es la ciudad más limpia de África y está entre las más seguras del continente. Ruanda creció un 11% durante 2009. El país exporta café, te y uranio y acaba de terminar de instalar fibra óptica en todo el territorio. La explotación de las reservas de gas metano que comenzará en breve promete resolver el déficit energético del país. En Ruanda, todo envoltorio de plástico está prohibido a efectos de preservar el medio ambiente y quienes talan árboles para utilización doméstica deben pagar una multa de unos 80 dólares americanos.
Como cada mes de abril, los ruandeses se preparan para conmemorar a las víctimas de esta indescriptible tragedia. Lo hacen con coraje, con responsabilidad y con la firme convicción de ser los únicos dueños de su propio destino.
(*) El autor es argentino y actualmente se desempeña como director residente de NDI Ruanda - National Democratic Institute. Las opiniones del autor no reflejan el punto de vista de la organización.
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