La muerte de dos bebes siameses se convirtió en un símbolo de la guerra en Yemen

Ali al-Bahshani, el abuelo de los gemelos, lleva el cuerpo tapado tras el funeral
Ali al-Bahshani, el abuelo de los gemelos, lleva el cuerpo tapado tras el funeral Fuente: Reuters - Crédito: Khaled Abdullah
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10 de febrero de 2019  • 15:20

SANÁ (AFP).- Se tardan solo 15 minutos en auto desde el hospital al-Thawra hasta el aeropuerto internacional de Saná, la capital de Yemen. Sin embargo, dos bebés siameses que esperaban a ser evacuados urgentemente al país vecino, Arabia Saudita , fallecieron ayer antes de ser trasladados.

Los rebeldes hutíes, que controlan la capital yemení, habían pedido que la coalición liderada por Arabia Saudita permitiera abrir el aeropuerto para la evacuación urgente al extranjero de los siameses. Los dos bebés tenían dos cabezas pero solo un tronco, un riñón, dos piernas y dos brazos y necesitaban tratamiento urgente.

El aeropuerto de Saná está cerrado al tráfico civil a causa del bloqueo aéreo impuesto por la coalición, que desde 2015 interviene militarmente contra los hutíes en el conflicto que vive el país, considerado por las Naciones Unidas como una de las peores crisis humanitarias del mundo.

Al Babili, el responsable del servicio de pediatría del hospital al-Thawra de Saná, pidió el miércoles evacuar a los bebés "lo antes posible". El responsable explicó que el sistema sanitario de Yemen está destruido a causa de la guerra y que fue imposible operar a los siameses para separarlos.

Un equipo médico saudita dijo estar preparado para tomar a su cargo a los bebés, de dos semanas de edad, pero luego no hubo más información sobre la propuesta.

Los hutíes acusaron a la coalición de ser responsable de la muerte de los siameses por "su negativa a abrir el aeropuerto de Saná", según un comunicado difundido por los medios rebeldes.

Lucha de poder

En el marco de las negociaciones entre las partes auspiciadas por las Naciones Unidas, los hutíes continúan presionando para lograr la reapertura al tráfico civil del aeropuerto internacional de Saná, una ciudad que controlan, igual que gran parte del norte del país, desde hace cuatro años, luego de un enfrentamiento entre las fuerzas del presidente Abd Rabbu Mansour Hadi y el movimiento rebelde de los hutíes.

En 2011, hubo un levantamiento que forzó al entonces presidente Ali Abdullah Saleh, a entregar el poder al vicepresidente, Abd Rabbu Mansour Hadi. La transición política, que se suponía iba a llevar estabilidad al país, fracasó y provocó una complicada lucha de poder entre los simpatizantes de Saleh, el movimiento rebelde de los hutíes, y las fuerzas de Hadi, apoyadas por la coalición liderada por Arabia Saudita.

Saleh, que había gobernado Yemen durante más de 30 años, se unió a los hutíes para expulsar a Hadi de la capital, Saná. Desde 2014, Saleh y los hutíes controlaban la capital. Pero a principios de diciembre de 2017 esta alianza colapsó y culminó en la muerte de Saleh.

Con la muerte de Saleh, se intensificaron las tensiones en la región y se agravó la guerra civil. Los mayores perdedores en este conflicto han sido los civiles. El conflicto en Yemen ha dejado unos 10.000 muertos, en su mayoría civiles, y más de 60.000 heridos desde marzo de 2015, según un balance parcial de la Organización Mundial de Salud (OMS). Los bombardeos aéreos letales y continuos han causado la destrucción de muchas ciudades, una hambruna inminente, brotes de enfermedades mortales y una de las crisis humanitarias más graves de años recientes.

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