La OTAN respalda a Turquía, pero le exige moderación con los kurdos

En su cumbre de urgencia, la alianza atlántica apoyó los bombardeos a EI; sin embargo, le pidió una “respuesta proporcionada” contra los militantes del Kurdistán
Luisa Corradini
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29 de julio de 2015  

PARÍS.- Los miembros de la OTAN respaldaron ayer a Turquía en su lucha contra la amenaza islamista, pero la presionaron para que adopte una respuesta "proporcionada" contra los militantes kurdos y se esfuerce en mantener el proceso interno de paz, fragilizado por la ola de violencia de los últimos días.

La conferencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), convocada con urgencia a pedido de Turquía, se realizó horas después de que el presidente de ese país, Recep Tayyip Erdogan, advirtió que no podía continuar el actual proceso de paz con las organizaciones kurdas y solicitó al Parlamento que retire la inmunidad "a aquellos políticos que tengan vínculos con grupos terroristas" para que puedan ser juzgados.

"Es imposible continuar el proceso de paz con aquellos que amenazan nuestra unidad nacional", dijo Erdogan en Ankara, antes de partir en visita oficial a China.

La semana pasada, tras un atentado suicida perpetrado por los islamistas de Estado Islámico (EI) en un centro cultural de la pequeña ciudad de Suruç, que dejó 32 muertos, el gobierno turco asumió un papel mucho más activo en la alianza liderada por Estados Unidos contra esa organización terrorista.

Ankara abrió sus bases militares a los aviones de coalición y lanzó sus propias misiones aéreas contra los extremistas del autoproclamado califa Ibrahim -líder de EI- pero, al mismo tiempo, también dirigió sus bombardeos contra las posiciones del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo armado que desde hace mucho tiempo combate en forma exitosa contra EI en Siria y en Irak.

Estados Unidos y otros miembros de la OTAN manifestaron su satisfacción por los ataques aéreos turcos contra EI, pero las acciones contra el PKK son mucho más problemáticas. Si bien Occidente considera, en general, que el PKK es una organización terrorista, los kurdos demostraron que son eficientes combatientes contra EI y la mayoría de los 28 miembros de la Alianza Atlántica no quieren cortar con esa cooperación.

Enemiga histórica de los kurdos, preocupada por su creciente autonomía en el norte de Siria, Ankara no comparte las preocupaciones de sus socios de la OTAN. Los recientes ataques, lanzados en respuesta a una serie de ataques terroristas atribuidos al PKK, pusieron punto final a dos años de tregua. Ese armisticio formaba parte de un embrión de proceso de paz entre el gobierno turco y los rebeldes kurdos, que comenzó en 2012, y tiene por objeto terminar con un conflicto que provocó más de 40.000 muertos desde 1984.

El PKK afirmó que los bombardeos pulverizaron el cese del fuego, pero evitó retirarse formalmente de las negociaciones de paz.

Después de la reunión de ayer de la OTAN -la quinta en la historia de la organización convocada en el marco del artículo 4, mediante la cual un miembro puede solicitar una sesión de urgencia si se siente amenazado-, su secretario general, Jens Stoltenberg, evitó cuidadosamente mencionar al PKK. "Los aliados son solidarios de Turquía -dijo-. Manifestamos nuestras condolencias al gobierno turco y las familias de las víctimas de Suruç y de otros ataques contra la policía y los militares."

Durante la reunión, sin embargo, la mayoría de los países miembros solicitaron a Turquía una respuesta "proporcionada" contra la organización kurda.

Las últimas iniciativas de Ankara se producen en momentos en que Turquía es víctima de una intensa agitación, cuyo último capítulo fue la ola de violencia desatada por el atentado en Suruç. Mientras las autoridades acusan a EI, muchos muestran con el dedo al Partido de Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco), actualmente en el poder. Los críticos afirman que la formación del presidente Erdogan es culpable de apoyar directamente a esa organización islamista para terminar con los combatientes kurdos en Siria.

En ese ambiente de denuncias mutuas, violentas protestas estallaron en varias ciudades y el PKK asesinó a dos policías turcos "en respuesta" por el ataque de Suruç, acusándolos de ser cómplices de Estado Islámico. Las autoridades turcas lanzaron, por su parte, una "cacería nacional" contra militantes de EI, del PKK y otros grupos de izquierda radical, detuvieron unas 1000 personas y bloquearon un centenar de sitios de Internet y cuentas de Twitter. El sábado dos soldados murieron en el estallido de un coche bomba y otros dos fueron asesinados por el PKK en las últimas 48 horas. Anteayer, un gasoducto estalló cerca de la frontera entre Irán y Turquía; Ankara también acusó al PKK.

Esa escalada de violencia no es el único problema de Turquía. El país carece de gobierno desde las elecciones generales del 7 de junio, cuando los electores echaron un balde de agua fría a las pretensiones de Erdogan de ampliar el perímetro de sus prerrogativas presidenciales. Como resultado, el AKP perdió la mayoría parlamentaria por primera vez desde que llegó al poder en 2002. También en esos comicios, por primera vez en la historia, un partido prokurdo, el Partido Democrático del Pueblo (HDP), superó el 10% de los votos y envió 80 diputados a la Cámara.

En todo caso, el AKP tiene hasta el 28 de agosto para formar gobierno o llamar a elecciones. Muchos aseguran que Erdogan prefiere la segunda hipótesis.

Reaccionando al pedido del mandatario turco de levantar la inmunidad parlamentaria a los diputados prokurdos del HPD "que mantienen lazos con el terrorismo", Selahattin Demirtas, su copresidente, dijo ayer que su formación aceptará esa sanción con beneplácito, pero preguntó si el AKP estaría dispuesto a hacer lo mismo.

Irán y la UE buscan cooperación

  • Luego del acuerdo nuclear alcanzado este mes, Irán y la Unión Europea (UE) quieren abrir un nuevo capítulo en la cooperación bilateral e internacional en cuestiones clave como la lucha contra el grupo jihadista Estado Islámico (EI), coincidieron ayer la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el ministro de Exteriores iraní, Mohammed Yawad Zarif.
  • "Irán y la UE continuarán dialogando al más alto nivel incluso después del acuerdo", dijo Zarif en una conferencia de prensa en Teherán, dos semanas después de que se sellara el acuerdo con las potencias en Viena. "El acuerdo no es el fin, sino el principio de un nuevo proceso", consideró Mogherini. Ambos consideraron que la lucha contra EI es un tema estratégico.

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