La santería cubana, otra vez marginada por el Vaticano

Los sacerdotes de la religión afrocubana, la más seguida en la isla, se sienten relegados
César González Calero
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27 de marzo de 2012  

Comunistas ortodoxos, disidentes de nuevo cuño, intelectuales gramscianos, guajiros de machete al cinto, cuentapropistas emergentes, trovadores callejeros e incluso conspicuos agentes de la seguridad del Estado? No hay cubano que se precie que no tenga un altar yoruba en su casa para rogarle a Ochún, a Yemayá o a cualquier otra deidad afrocubana que le alivie las penas.

Cerca del 80% de la población cubana practica la santería, pero los "babalaos" (sacerdotes) se sienten marginados por la jerarquía católica. Saben que el papa Benedicto XVI no los recibirá durante su estancia en Cuba. El Vaticano, lamentan, volverá a relegarlos.

El temor está fundado. El Pontífice no ha previsto un encuentro con los sacerdotes yorubas. Y por encima de todo pesa el precedente de la visita de Juan Pablo II a la isla en 1998, en la que tampoco hubo reunión. En aquella ocasión, Karol Wojtyla criticó a aquellos que comparaban los cultos sincréticos con la Iglesia Católica.

Para Natalia Bolívar, una de las antropólogas más reputadas de Cuba, esa posición del papa polaco fue "un auténtico error". "Ya Juan Pablo II decidió que no se reuniría con los santeros y el papa actual parece que va a hacer lo mismo, es decir, ignorar a la mayoría del pueblo cubano, lo que demuestra una gran ingratitud con la identidad de la cultura afrocubana. Si el Papa no los recibe, estará negando la idiosincrasia de la isla; la religión y costumbres africanas están presentes en todos los aspectos de la cultura cubana", advierte Bolívar en una conversación telefónica desde La Habana.

En parecidos términos se expresa Lázaro Cuesta, un veterano babalao integrante de la Comisión de la Letra del Año Miguel Padrón, una de las cofradías santeras más prestigiosas de la isla. "Mientras se niegue la existencia de la religión yoruba se está negando nuestro patrimonio nacional; esta religión la trajeron aquellos hombres que vinieron amarrados con cadenas como esclavos a Cuba y fueron los que después formaron la nacionalidad", asegura Cuesta, cuya comisión divulga cada año las predicciones de los "orishas" (deidades) para Cuba.

"El papa anterior no tuvo a bien dirigirse a nosotros; ojalá que el papa de ahora busque un espacio para que los yorubas cubanos tengamos un encuentro con él", añade.

Las religiones cubanas de origen africano (la regla de Ochá o santería, Palo Monte y la sociedad secreta Abakuá, entre otras) son el resultado de una transculturación o sincretismo.

Los esclavos africanos enviados a la isla a partir del siglo XVI mantuvieron el culto a sus "orishas", transmutados en santos católicos por la obligada evangelización. Desde entonces, Ochún, o el "orisha" del amor y la fertilidad, pasó a mirarse en el espejo de la virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Y Yemayá, la divinidad de las aguas, protege a todo aquel que se echa al mar, como su equivalente católica, la virgen de Regla. A pesar de que etnólogos de la talla de Fernando Ortiz o Lydia Cabrera, en diferentes épocas, sistematizaron los cultos y los dotaron de un corpus sociológico consistente, el poder y la jerarquía católica siempre miraron de reojo a los santeros.

Pero, como recuerda Natalia Bolívar, en la isla nunca se abandonaron las creencias de raíz africana. "Cuando al cubano le aprieta el zapato, va a verse el sistema adivinatorio o se lleva una flor a la cabeza porque está muy cargado", recuerda la experta, autora de libros como Los orishas en Cuba .

La reconciliación

Ocho de cada diez cubanos practican alguna religión afrocubana, según diferentes estudios de antropólogos y etnólogos cubanos. Un número muy superior al de los católicos practicantes, "muy reducido proporcionalmente frente al número de católicos en México o en otras naciones de América latina", reconoce Orlando Márquez, vocero del Arzobispado de La Habana. A la Iglesia Católica también le han ganado terreno en los últimos años los diferentes credos evangélicos, de creciente influencia en la isla.

Para Carlos Moore, etnólogo cubano residente en Brasil, la santería está tan arraigada en la isla que podría definirse como la única religión netamente cubana. "Si el Papa desea la reconciliación de todas las religiones, no se entiende que vaya a excluir de un diálogo a la religión más importante en Cuba; sería una manifestación antidemocrática, racista y contraria a la convivencia de las religiones", subraya el investigador desde Salvador de Bahía.

Moore, que se enfrentó hace años al castrismo acusándolo de no haber eliminado el racismo institucional y la discriminación de la población negra en la isla, arremete también contra el Vaticano por su respaldo al Estado cubano: "Roma y sus papas siempre apoyaron al Estado, tanto en tiempos de la colonia, durante las dictaduras de la era republicana o en el sistema impuesto por los Castro".

No habrá "toques de tambores" yorubas durante la visita de Benedicto XVI en Cuba, pero muchos de los asistentes a las misas del Pontífice en Santiago de Cuba y La Habana, ya sean funcionarios del régimen, disidentes, cuentapropistas o trovadores callejeros, se acercarán más tarde o más temprano a un "bembé", la fiesta donde se adora a los "orishas", y acudirán a un "babalao" para pedir consejo y protección a Obatalá.

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