La ultraizquierda griega amenaza con generar un sismo en la UE
La onda expansiva de un triunfo de Syriza, que podría convertirse en el primer movimiento radical elegido en las urnas, llegaría con intensidad a otros países del bloque
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PARÍS.- En caso de triunfar en las próximas elecciones legislativas griegas del 25 de enero, Syriza se convertiría en el primer movimiento de extrema izquierda que llega al poder por las urnas en un país de la Unión Europea (UE).
Ese acontecimiento tendría el efecto de un verdadero terremoto en un continente que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, estuvo dirigido por partidos moderados (democristianos, socialdemócratas, conservadores y liberales) con algunas excepciones, como el populismo de Silvio Berlusconi en Italia y la extrema derecha en Austria.
En una Europa cada vez más acosada por la extrema derecha, la onda expansiva de una victoria de Syriza llegaría con particular intensidad a numerosos países del bloque. En particular en España, donde el movimiento de izquierda radical Podemos, que dirige Pablo Iglesias, encabeza las intenciones de voto para las próximas elecciones legislativas y podría convertirse en una seria alternativa de poder.
También reforzaría la credibilidad de la extrema izquierda en otros países severamente afectados por la crisis, como Italia y Portugal, y devolvería el entusiasmo perdido a la formación ultraizquierdista del eurodiputado francés Jean-Luc Melenchon, del Partido de Izquierda, que no consiguió superar un raquítico 6% en ninguna de las elecciones nacionales.
Incluso podría confirmar las expectativas que abrió la coalición tripartita formada el mes pasado en Alemania por el movimiento Die Linke (La Izquierda), los Verdes y el Partido Socialdemócrata (PSD) para gobernar el estado de Turingia. Esos partidos no descartan la hipótesis de dar un carácter nacional a la alianza de cara a las parlamentarias de 2017. También en Italia, donde los militantes de la formación L'Altra Europa (La otra Europa) se esfuerzan por superar el 4% de los votos que les permitió llevar tres diputados al Parlamento Europeo en las elecciones de marzo pasado.
"No debería sorprender a nadie que todos esos jóvenes europeos de izquierda tomen a Syriza como modelo", señaló el politólogo Roland Cayrol. "El partido de Alexis Tsipras está logrando lo que todos buscan", agregó.
En todo caso, todos esos movimientos, en su mayoría fundados hace poco, están conectados y operan juntos, en particular a través del hemiciclo europeo.
"Lo que quedó claro en las últimas elecciones europeas no fue sólo el fin del bipartidismo (centroizquierda y centroderecha) en Europa o el avance de la extrema derecha. También se produjo un aumento de una nueva izquierda dispuesta a asumir riesgos, aun cuando ello significa exponerse al fracaso", analiza Cayrol.
Casi anecdótico en 2009, Syriza no es, sin embargo, un recién llegada a la escena política griega, sino el heredero de una decena de movimientos originados en la izquierda radical, sobre todo de Synaspismos, un partido cercano al comunismo creado en 1989.
Alexis Tsipras, que era uno de sus miembros desde la adolescencia, logró reunir todas esas corrientes a partir de 2008, cuando conquistó la dirección de Syriza. Desde entonces, de la mano de la crisis, su partido ganó simpatías hasta transformarse en la primera fuerza política griega, con 26,46% de los votos en las elecciones europeas.
Ese mismo día, en elecciones municipales, los griegos de la región de Atica, donde vive cerca de la mitad de la población del país, eligieron alcaldesa a la representante de Syriza, Rena Dourou, con 30% de los votos.
Ayer, el primer ministro griego, el conservador Antonis Samaras, advirtió que lo que está en juego en las elecciones legislativas del 25 de enero es "la permanencia del país en Europa" en caso de una victoria de la izquierda radical de Syriza, favorita en los sondeos.
El tercer fracaso consecutivo del Parlamento griego para elegir presidente de la república obligó anteayer al premier a convocar a elecciones legislativas anticipadas.
"Es necesario dar la batalla electoral con responsabilidad. De esto depende la permanencia de Grecia en Europa", insistió Samaras, haciéndose eco de las preocupaciones del bloque, en particular de Alemania.
La preocupación continental que suscitan las intenciones de Syriza de poner fin a las políticas de austeridad y proponer a los acreedores de Grecia una reestructuración de su deuda quedó en claro anteayer, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) congeló el pago de la próxima cuota de ayuda hasta que se forme un nuevo gobierno, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaüble, reiteró que no hay "ninguna alternativa" a las reformas.
No parece ser la opinión de un tercio de los electores griegos, dispuestos a votar por la extrema izquierda. Agotados tras seis años de austeridad, Syriza aparece como una verdadera alternativa para terminar con la desesperanza.
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