Ocho personas perdieron la vida en lo que va del año y 18 murieron en 2023, según el departamento de turismo de Nepal
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El sherpa Tshiring Jangbu no puede olvidar un cadáver que vio por primera vez hace más de una década a pocos metros de la cima del monte Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo.
En mayo de 2012, el nepalí trabajaba como guía de un alpinista alemán. Cuando estaban escalando la montaña, un cuerpo bloqueó su camino y creyeron que se trataba de un alpinista checo que había muerto cerca de la cima unos días antes.
El sherpa tenía curiosidad por saber por qué el escalador checo murió estando tan cerca de la cima. Entonces, descubrió que le faltaba un guante. “Es posible que la mano desnuda se haya soltado de la cuerda”, dice. “Podría haber muerto después de perder el equilibrio y estrellarse contra la roca”. El cuerpo permaneció en el mismo lugar y todos los escaladores que después subieron el monte Lhotse se toparon con él.
Tshiring Jangbu no sabía que 12 años después recuperaría este cuerpo, cuando el hombre de 46 años pasó a formar parte de un equipo para limpiar el Himalaya, formado por 12 militares y 18 sherpas, los habitantes de las regiones montañosas de Nepal.
El gobierno nepalí lanzó por primera vez la campaña de limpieza en 2019 y, previamente, ya había retirado algunos cadáveres. Pero, este año fue la primera vez que las autoridades se pusieron como objetivo recuperar cinco cadáveres desde una altitud superior a los 8000 metros, conocida como la “zona de la muerte”. La operación -que duró 54 días y finalizó el 5 de junio- logró recuperar cuatro cadáveres. También se retiró un esqueleto y 11 toneladas de basura que estaban en altitudes inferiores.
“Nepal adquirió mala fama por la basura y los cadáveres que han contaminado a gran escala el Himalaya”, le dice el mayor Aditya Karki, líder de la operación, a la BBC Nepal. La campaña también tiene como objetivo mejorar la seguridad de los escaladores, comenta Karki, ya que muchos se han sorprendido al ver los cadáveres.
El año pasado, un alpinista no pudo moverse durante media hora después de ver un cuerpo en el camino al Monte Everest. Hubo más de 300 muertes en la región del Everest desde que comenzaron los registros de montañismo hace un siglo, y muchos de esos cuerpos aún permanecen. Y el número de muertos siguió aumentando: ocho personas perdieron la vida en lo que va de este año; y 18 murieron en 2023, según el departamento de turismo de Nepal.

Dificultades y costo
Muchos no pueden darse el lujo de recuperar los cadáveres de sus familiares. Incluso si tienen los medios económicos, la mayoría de las empresas privadas se niegan a ayudar a recuperar los cuerpos en la “zona de la muerte” porque es demasiado peligroso.
El ejército asignó cinco millones de rupias (US$37.400) este año solo para recuperar un cuerpo. Para bajar un cadáver desde una altura de 8000 metros se necesitan 12 personas, cada una de las cuales necesita cuatro cilindros de oxígeno. Un cilindro cuesta más de US$400, lo que significa que se necesitan US$20.000 solo para el oxígeno.
Cada año, hay un período de solo 15 días durante el cual los escaladores pueden ascender y descender desde los 8.000 metros, ya que los vientos disminuyen. En la “zona de la muerte”, la velocidad del viento suele superar los 100 kilómetros por hora.
Después de localizar los cadáveres, el equipo concentró su trabajo después del anochecer para no molestar al resto de los escaladores. En la región del Everest, que también está formada por el Lhotse y el Nuptse, hay un único camino para subir y bajar. “Fue muy difícil recuperar los cuerpos de la ‘zona de la muerte’”, dice Sherpa.
“Vomité agua agria muchas veces. Otros tosían y a otros les dolía la cabeza porque pasábamos horas y horas a mucha altura”, agrega. A 8000 metros de altura, incluso los sherpas fuertes solo pueden transportar hasta 25 kilos, menos del 30% de su capacidad en altitudes más bajas. El equipo subsistía con poca agua, chocolate y sattu, una mezcla de garbanzos, cebada y harina de trigo, porque tenían que aligerar sus cargas.

El cuerpo que estaba cerca de la cima del monte Lhotse, que se encuentra a 8516 metros, quedó descolorido después de la exposición al sol y la nieve durante 12 años. La mitad del cadáver estaba enterrado en la nieve, dice Sherpa. Los cuatro cuerpos fueron encontrados en la misma posición en la que quedaron al momento de su muerte.
El estado de congelación hace que las extremidades no se puedan mover, lo que dificulta aún más el transporte de los cuerpos. Además, la ley nepalí establece que todos los cadáveres deben permanecer en las mejores condiciones antes de ser devueltos a las autoridades y cualquier daño podría dar lugar a sanciones.
Así, se dispuso un sistema de cuerdas para bajar a los cuerpos gradualmente. A veces, podían quedar atrapados en algunas zonas y sacarlos era una tarea laboriosa. Para trasladar el cuerpo, que presumiblemente pertenecía al escalador checo, se necesitaron 24 horas seguidas. Lo llevaron al campamento más cercano, que está a unos 3,5 kilómetros de distancia, dice Sherpa. Luego, el equipo necesitó otras 13 horas para llevarlo a un campamento inferior.
Los cuerpos fueron llevados a la capital, Katmandú, en helicóptero, pero antes la tripulación estuvo atrapada en la ciudad de Namche durante cinco días debido al mal tiempo. El equipo llegó sano y salvo a Katmandú el 4 de junio.
Identificación
Los cuatro cuerpos y el esqueleto se encuentran ahora en un hospital en Katmandú. Se están realizando diferentes pruebas para identificarlos. Los escaladores y guías sherpas estuvieron rastreando las ubicaciones y posibles identidades de algunos de ellos. Creen que todos los cuerpos pertenecen a extranjeros, pero el Gobierno no lo confirmó.
Alrededor de 100 sherpas murieron en los Himalayas desde que comenzaron los registros, por lo que muchas familias estuvieron esperando durante años los cuerpos de sus seres queridos para realizar los últimos ritos budistas y despedirlos. Las autoridades dijeron que enterrarán los cuerpos si nadie viene a reclamarlos tres meses después de su identificación, independientemente de si pertenecen a un extranjero o a un nepalí.
Tshiring Jangbu escaló por primera vez los Himalayas a los 20 años. A lo largo de su carrera, escaló el Everest tres veces y el Lhotse cinco veces. “Los montañistas ganamos fama gracias a los Himalayas. Nos ha brindado muchas oportunidades”, afirma. “Al hacer este trabajo de recuperar cadáveres, es hora de devolverle el favor al Gran Himalaya”, añade.
*Por Rama Parajuli
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