Las acusaciones a Irán suben la tensión en el Golfo: se dispara el precio del petróleo

Una planta de petróleo en Irak
Una planta de petróleo en Irak Fuente: Reuters
EE.UU. y Arabia Saudita responsabilizaron al régimen islámico por el ataque con drones a instalaciones sauditas; el valor del crudo sufrió el mayor aumento desde la Guerra del Golfo, en 1991
Luisa Corradini
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17 de septiembre de 2019  

PARÍS.- La tensión se disparó peligrosamente ayer en el Golfo Pérsico después que Arabia Saudita acusara a Irán de ser responsable del misterioso ataque, de una envergadura sin precedente, que devastó el sábado dos de sus plantas petroleras más importantes y redujo la producción mundial en 5%. Desde Washington, Donald Trump se declaró dispuesto a lanzar un ataque contra la república islámica.

"Todos los elementos muestran que las armas utilizadas son iraníes", dijo el coronel saudita Turki Al-Maliki, vocero de la coalición comandada por Riad que interviene en Yemen contra los rebeldes hutíes, apoyados por Teherán. "Los hutíes solo son un instrumento en manos de los Guardianes de la Revolución y del régimen terrorista iraní", agregó.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, también estimó que no había pruebas de que " el ataque sin precedente contra el aprovisionamiento energético mundial" haya venido de Yemen. Enfrascada en una peligrosa pulseada desde hace más de un año con Teherán, la Casa Blanca acusa a Irán de ser el autor de esos ataques. Donald Trump fue ayer más lejos al advertir que su país está dispuesto "a responder".

Responsables estadounidenses afirman que los ataques llegaron en dirección opuesta a la posición geográfica que ocupa Yemen, posiblemente desde Irán, y que, más que drones, podría tratarse de misiles crucero. Sea cual fuere el origen, insisten, el responsable es Irán.

No obstante, el enviado de las Naciones Unidas en Yemen, Martin Griffiths, afirmó ayer al Consejo de Seguridad que "no está claro" quién está detrás de la agresión. Griffiths advirtió que, en todo caso, el episodio aumentó las posibilidades de que se desencadene un conflicto regional.

En Europa, algunos especialistas tienen la hipótesis de que el ataque ha sido orquestado por los Guardianes de la Revolución, ala dura del régimen de los ayatolás, con el objetivo de boicotear un eventual encuentro entre Trump y el presidente iraní, Hassan Rohani.

Teherán califica las acusaciones en su contra de "insensatas" e "incomprensibles". Los rebeldes hutíes de Yemen, que reivindicaron la agresión, advirtieron ayer que podrían lanzar nuevos ataques contra objetivos en Arabia Saudita.

"Tenemos el brazo largo. Puede alcanzar cualquier lugar en cualquier momento", declaró el vocero de los rebeldes, Yahya Saree, dirigiéndose al "régimen saudita". Saree llamó a Riad a "revisar sus cálculos y poner fin a su agresión y su bloqueo contra Yemen". También solicitó a las compañías y a los ciudadanos extranjeros que eviten las instalaciones petroleras sauditas que permanecen "en la mira" de los hutíes.

Enemigos desde hace décadas, Arabia Saudita e Irán se enfrentan a través de países aliados en varias guerras "proxies", como la de Yemen, donde las fuerzas sauditas combaten desde hace cuatro años a los rebeldes hutíes, apoyados por Teherán.

Tras el ataque, que redujo en 50% la producción de petróleo de la compañía nacional saudita Aramco, el precio del crudo sufrió ayer su mayor aumento en una sesión desde 1991 y la Guerra del Golfo. Hacia las 13.30 (hora europea), el petróleo trepó a 66,24 dólares (+10%) en Londres, donde se cotiza el barril de Brent del Mar del Norte, y a 59,51 dólares (+8,50%) en Nueva York por el light sweet crude, referencia norteamericana del bruto. Al comienzo de la jornada, los precios habían subido 20% en Londres. Una relativa calma regresó después que el presidente Trump anunció que, de ser necesario, Estados Unidos utilizaría sus reservas estratégicas y los productores afirmaron que había suficiente petróleo almacenado en el mundo para evitar una penuria.

Arabia Saudita afirmó a su vez que responderá a la demanda con sus amplias reservas, aun cuando algunos envíos podrían verse obstaculizados. Por los menos 11 supertanqueros aguardaban ayer en los puertos sauditas esperando ser cargados.

Dispuesto a no aflojar la estrategia de provocación que lanzó desde que Estados Unidos se retiró el año pasado del acuerdo internacional sobre la industria nuclear iraní y volvió a aplicar sanciones, Teherán anunció ayer haber secuestrado un navío "sospechoso de contrabandear petróleo", deteniendo a su tripulación de 11 miembros cerca de un importante corredor de navegación petrolera del Estrecho de Ormuz. Una patrulla naval de Guardianes de la Revolución interceptó el barco que transportaba 250.000 litros de combustible, según la televisión iraní.

Las sanciones norteamericanas impiden a Irán exportar su petróleo, principal fuente de ingreso del país. Millones de litros de gasolina son contrabandeados fuera de Irán desde que comenzaron esas sanciones. La diferencia significativa entre los precios oficiales del país y los de sus vecinos ha provocado un aumento de ese tráfico ilegal en la región, donde los contrabandistas pueden vender la gasolina diez veces más cara que en territorio iraní.

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