
Las celebridades de Hollywood apoyan al candidato demócrata
La mayor parte de los artistas y músicos piden que voten a Kerry
1 minuto de lectura'
WASHINGTON.- John Kerry no necesita tocar el saxo por MTV, como hizo alguna vez Bill Clinton, para seducir a los votantes jóvenes. Hay un músico famoso -varios, de hecho- que lo hace por él. George W. Bush no tiene por qué arremeter contra Michael Moore y su ubicuo "Fahrenheit 9/11". Una cadena de televisión se encargará de hacerlo por él; a partir de la semana próxima, emitirá un documental que cuestiona todo el historial militar de su rival demócrata.
La guerra por el voto versión Hollywood existió desde que los rieles de film comenzaron a rodar; hoy, sin embargo, es más dramática y partisana que nunca. Cantantes, actores, productores, directores y compañías anuncian a diario su apoyo a Kerry en lo que parece transformarse, cada vez más, en un referéndum sobre el gobierno de Bush. Buscan votos, donan dólares y, no obstante, pueden ser un arma de doble filo para el senador.
El primero en alzar su voz, y su guitarra, fue Bruce Springsteen, un icono de la clase trabajadora y del patriotismo norteamericano. El cantante de Nueva Jersey dejó de lado su habitual silencio sobre temas de política para organizar, hace dos meses, uno de los proyectos más ambiciosos jamás planeado por la industria del entretenimiento para influenciar una elección.
Fue el tour "Voto por el cambio", una serie de conciertos en nueve estados -muy disputados- que terminó el lunes pasado, en Washington.
Decenas de figuras se unieron rápidamente. Desde los veteranos James Taylor y Bonnie Raitt hasta R.E.M. y las rebeldes Dixie Chicks, que con su resuelto rechazo a Bush se arriesgaron a ser prácticamente expulsadas de su estado natal, Texas.
Poco interés
Uno tras otro, los actores también se subieron al tren de Kerry. Ayer fue el turno de Robert De Niro; antes lo había sido de Tom Hanks, Michelle Pfeiffer, Ben Affleck, Matt Damon y Jon Bon Jovi.
"Históricamente, las estrellas se inclinaron por los demócratas. Pero en esta campaña, tan visceral, se involucraron más porque creen que Bush ha mostrado muy poco interés por el cine, el arte, la literatura y la televisión. Eso y el fuerte desagrado que les causó la guerra en Irak", dijo a LA NACION Alan Schroeder, un profesor de la Universidad Northeastern que lanzó en marzo pasado un libro sobre la relación entre las celebridades y la Casa Blanca.
El tour "Voto por el cambio" buscaba, según sus organizadores, entusiasmar a los votantes independientes, a los que nunca se tentaron mucho con la política. Pero, en sus conciertos, el ambiente de choque partisano -tan común hoy en Estados Unidos, tan poco frecuente hasta hace unos años- era ineludible, tangible.
Insignias y carteles
En el MCI Arena, escala final del tour, miles de personas hacían cola para entrar, el lunes pasado; casi sin excepción, todos llevaban insignias que los identificaban con Kerry. Prendedores, gorras, carteles servían para dejar en claro que el presidente no era su opción. Las remeras eran los distintivos más populares y las inscripciones más repetidas, "Derrotemos a Bush? de nuevo"; "De algún lugar de Texas, un idiota se ha escapado".
En la vereda de enfrente, un grupo de republicanos intentaba convencerlos de que no debían entrar. Lo hacían con carteles que decían: "Bruce Springsteen presenta Saddam Aid 2004". Mientras, al lado, un hombre disfrazado del ex dictador iraquí levantaba una pancarta que decía: "Sálvenme: voten por Kerry".
El silencio inicial pronto se convirtió en gritos que cruzaban la calle y, luego, en insultos y hasta peleas, por Irak, por la economía, por la postura progresista del senador demócrata. "Esto es a lo que nos ha llevado Bush; a enfrentarnos cuando tratamos de participar de algo que le hace bien al país, a la libertad de expresión. En Irak, echó todo a perder. Sólo tendrá cuatro meses más y nada más", dijo a LA NACION, Stanley Himm, de 30 años y casi fuera de sí, segundos después de pelearse con un seguidor republicano.
Atrapar votos
Así, el abierto apoyo de las estrellas a la oposición reafirma la voluntad de los seguidores demócratas, pero poco éxito puede tener en atrapar el voto indeciso. Bastante útil es, sin embargo, en otro aspecto, tan determinante como el respaldo de los independientes para alcanzar la Casa Blanca.
"Las celebridades no van a persuadir a alguien de cambiar su voto, pero sí logran recolectar fondos, que es el flanco más débil del Partido Demócrata", dijo Schroeder.
Con los sindicatos y las asociaciones de abogados, la industria del entretenimiento constituye el pilar financiero de la oposición. Más del 80% de las millonarias donaciones electorales realizadas por ese sector recae en los demócratas. Y, cuando faltan 18 días para las elecciones, cada dólar cuenta tanto como cada potencial voto.
El respaldo de Hollywood y la industria del entretenimiento puede ser, sin embargo, peligroso para Kerry. No pocos asesores de la campaña republicana creen, de hecho, que ese apoyo no hace más que subrayar la imagen del senador de "miembro de una elite cultural", hostil a los valores sociales más tradicionales.
"Los republicanos no necesitan el apoyo de las estrellas; tampoco les interesa. Los actores republicanos directamente se presentan como candidatos y ganan", dijo a LA NACION John Orman, autor de "La política de las celebridades", en obvia referencia a Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger.
Tal vez el oficialismo no necesite de grandes nombres a su lado, pero sí de la ayuda de la televisión. La cadena Sinclair Broadcast -con una llegada al 24% de los hogares norteamericanos- ordenó a sus más de 60 estaciones que programe para las próximas dos semanas el documental "Honor robado: heridas que nunca sanan". Es la respuesta republicana a "Fahrenheit 9/11" y apunta a destruir la imagen de héroe que Kerry construyó durante la guerra de Vietnam.
Esta es otra guerra, la de las canciones, las luminarias, las películas. Aunque nunca letal, puede ser igual de implacable.
1- 2
Revelan que Arabia Saudita lanzó ataques encubiertos contra Irán cuando se intensificó la guerra en Medio Oriente
- 3
El mensaje oculto detrás del protocolo y la pompa en la recepción de Trump en China
4Los drones por fibra óptica, el arma “más fácil que un videojuego” con la que Hezbollah ataca a Israel

