Las finanzas de la pareja abren otro frente para la casa real

Príncipe Harry, Meghan Markle, duques de Sussex
Príncipe Harry, Meghan Markle, duques de Sussex Fuente: Archivo
Harry y Meghan reciben el 5% de sus ingresos de un fondo público y el 95% restante, unos US$6,5 millones al año, lo aporta Carlos, príncipe de Gales; ambos tendrían una fortuna de 44 millones
William Booth
Karla Adam
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10 de enero de 2020  

LONDRES.- Harry y Meghan eran la pareja de la realeza que iba a modernizar la monarquía. Jóvenes, populares y con onda, llegaron al Palacio de Buckingham y con su estilo y su aura estaban ayudando a rejuvenecer la entrañable pero anquilosada marca real británica.

Todo eso se acabó. Ahora, el duque y la duquesa de Sussex van a apostar a otra cosa, a explorar el terreno en busca de otra changa.

El miércoles, la pareja anunció teatralmente que se "retiraba" de sus funciones reales y que repartiría su tiempo entre Gran Bretaña y América del Norte.

Aseguraron que quieren tener "independencia económica", pero nadie sabe bien qué significa exactamente. El 95% de sus salarios como miembros de la realeza lo reciben a través del príncipe Carlos, padre de Harry, y de sus propiedades heredadas.

Al anunciar el lanzamiento de su nueva vida en Canadá, también dijeron que elegirán mejor a los periodistas con los que decidan hablar.

Anticipándose tal vez a los cuestionamientos que podía desatar su anuncio, el duque y la duquesa publicaron una extensa sección con preguntas y respuestas en su flamante sitio web: sussexroyal.com.

Allí explican que el 5% de sus gastos son cubiertos por el Fondo Soberano que pagan los contribuyentes británicos, con el que se pagan los "gastos de su cargo oficial". Aseguran que ya no recibirán ese dinero. La pareja "valora la capacidad de generar un ingreso profesional, algo que tiene prohibido hacer dentro de la actual estructura", según el sitio web. "Por esa razón, la pareja ha tomado la decisión de convertirse en miembros económicamente independientes de la familia real".

Los "Sussex" parecen estar rebelándose contra el arreglo que tienen los así llamado "altos miembros" de la realeza, que suelen realizar tareas en nombre de la reina y no tienen permitido percibir un sueldo por fuera. No promueven productos, no cobran por presentarse públicamente y tampoco pagan impuestos.

Pero si dejan de ser "altos miembros" de la casa real, Harry y Meghan ya no estarán sujetos a las mismas restricciones.

El 95% restante de los gastos de Meghan y Harry son pagados por Carlos, con fondos que recibe de sus propiedades en el ducado de Cornualles. El año pasado les pagó el equivalente a unos 6,5 millones de dólares. La pareja no reveló si seguirá recibiendo ese apoyo.

Pero los dos son ricos por su cuenta. Según la prensa británica, la fortuna de Harry asciende a unos 39 millones de dólares, mayormente heredados de su madre, la princesa Diana, y de su bisabuela, la difunta reina madre. Según los diarios, los bienes de Meghan ascienden a los 5 millones de dólares.

La pareja también aseguró que quiere darle un giro a su política comunicacional y que ya no participará de la "rota real" del Palacio de Buckingham, un sistema de reparto equitativo de acceso de los medios a los actos oficiales de la realeza.

No es ningún secreto que Harry y Meghan odian los tabloides, y de hecho los demandaron en dos oportunidades por hackear sus teléfonos y por violación del copyright.

Harry culpó varias veces a los paparazzi por la muerte de su madre. Diana murió en un accidente de auto en un túnel de París cuando su chofer huía a toda velocidad del asedio de los fotógrafos que los perseguían en moto.

En cambio, Harry y Meghan dicen aspirar a tratar con "periodistas jóvenes emergentes", además de con "medios creíbles y especializados". También planean esquivar a los medios de prensa y dirigirse a través de sus redes sociales.

Roy Greenslade, analista de medios, dice que eso no necesariamente les hará más fáciles las cosas, y anticipa que el "incesante e implacable" interés mediático por la pareja aumentará cuando asuman sus nuevos roles fuera de la familia real. Greenslade dice que después de divorciarse de Carlos, el embate de los medios contra Diana se redobló, en parte debido a que cuando salió de la burbuja de la familia real, también perdió acceso a la protección mediática de la que gozaba.

Y por cada uno que los critica, hay varios que los elogian.

La pareja fue fustigada, por ejemplo, por el dinero de los contribuyentes que gastaron en la renovación de su hogar, Frogmore Cottage, en terrenos del Castillo de Windsor. Peor los 3 millones de dólares que costó esa renovación son una ganga en un mercado inmobiliario que está por las nubes y donde un monoambiente puede costar hasta 1 millón de dólares.

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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