
Las teorías conspirativas rodean los minutos finales
Salen a la luz presuntas mentiras en torno de la muerte del Papa
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ROMA.- La industria de la ficción debe estar dando gracias al cielo. Sólo cuatro días después de la muerte del papa más amado, los mejores ingredientes del misterio están ya servidos en la trama informativa de sus últimos días, con perspectiva de película.
Sobre todo con las dudas sobre el momento real de la muerte de Karol Wojtyla y una pretendida trama de poder para falsearla, generosamente aportadas ayer por la taquillera historia que publicó el diario británico Daily Telegraph, que, naturalmente, fue reproducida en todo el mundo.
Pero justo es admitir que la estructura vaticana no se queda atrás. De su coleto viene la supuesta existencia de un testamento papal que nadie vio hasta ahora, pero del que, sin embargo, su vocero oficial es capaz de explicar qué es lo que no dice.
En los papeles protagónicos están, luego, un secretario papal tan fiel como poderoso, al extremo de que nadie se atreve a pedir cuentas sobre los papeles del difunto. Y, en el mismo nivel, un misterioso cardenal in péctore -casi un agente oculto- en alguna parte del mundo, cuyo nombre no sólo se desconoce ahora, sino que tal vez nunca se sepa.
"E´ un bel mistero", decían ayer en el pagano Trastévere, el barrio romano de restaurantes y bares, donde no es que no haya estampitas? pero cuesta más encontrarlas.
Como tramas secundarias, lo que se viene desmoronando, a saber: la incógnita sobre el tratamiento que se le aplicó al cuerpo, luego de que ayer se desmintiera el embalsamamiento. Y, de paso, la mentira -y, sobre todo, su motivo- para que inicialmente se dijera que el Papa estuvo lúcido hasta el final (con el supuesto "amén" al cerrar los ojos), que ayer fue desmentida por vía tan indirecta como certera: una nota del más reputado vaticanista en el diario más prestigioso del país.
Con todo esto, es probable que alguien ya esté firmando contrato con algún sello comercializador de best-sellers y preparando el primer capítulo.
En tal caso, difícilmente se omita la revelación del Daily Telegraph, según la cual "un complot conservador" dentro del Vaticano demoró el anuncio de la muerte del Papa (del viernes al sábado, dice) para dar tiempo a que llegaran más fieles y se asistiera a la virtual "canonización popular" que transcurre aquí en estos momentos.
Sobre la base de "fuentes del gobierno italiano, creíbles para algunos cardenales", el rotativo afirma que ese tiempo era necesario para reunir las masivas manifestaciones populares que "darían ventaja a quienes prefieren que el futuro papa sea de ideas conservadoras en lo doctrinario", como Wojtyla.
Conjeturas
La nota añade que el "entorno" papal manipuló la hora del deceso para dar tiempo a la movilización de la feligresía polaca (se especula con la llegada de cientos de miles de nacionales de la tierra del Pontífice) y de movimientos y corrientes eclesiásticas afines con su pensamiento.
La historia del Telegraph era lo que faltaba a todo lo que está aportando la propia estructura vaticana. Para empezar, las conjeturas sobre la silenciosa tarea de "limpieza" de papeles en los departamentos pontificios que, desde hace días, efectúa quien fue su fiel secretario, el también polaco Estanislao Dziwisz.
Cierto es que el inexpresivo obispo se ganó demasiados enemigos a fuerza de devenir, con el paso de los años y en la medida en que avanzaba la enfermedad papal, en sus manos, su agenda, su memoria y, dicen esos mismos adversarios? en su voluntad.
Y junto con ese misterioso ir y venir de papeles va la otra duda: ¿quién es y dónde está el enigmático cardenal número 118? El Papa lo nombró in pectore (o sea? y no lo dijo) en 2003. ¿Se sabrá algún día? ¿Figurará en el testamento? ¿Aparecerá? ¿Y si resulta que es el mismo don Estanislao?
"Si el nombre no se informa oficialmente, ese cardenal morirá con el Papa", fue la gráfica expresión de un vaticanista consultado por LA NACION.
Con eso se asocia lo del testamento. "Tal vez mañana (por hoy) se conozca", trascendió en medios locales. Pero la verdad es que nadie dijo "yo lo he visto". Y eso incluye al vocero papal, Joaquín Navarro Valls, que -sin embargo- sí sostuvo que el Pontífice "no dejó" instrucción alguna para su entierro?
Desmentida
¿Hay alguien interesado en falsear los minutos finales del Papa? El sábado, horas después del anuncio oficial de su muerte, un sacerdote polaco aseguró que en el momento de cerrar los ojos murmuró "amén". Y semejante final fue reproducido en los diarios de todo el mundo casi como palabra santa.
Ayer, tal final se vino abajo del modo más barroco: lo desmintió el Corriere Della Sera en una nota firmada por Luigi Accattoli, a quien se considera casi voz oficiosa del Vaticano. "Una mentira piadosa", minimizó. Pero es que junto con eso diarios internacionales supieron que el Pontífice perdió conciencia entre las 19 y las 20 hora local, lo que implicaría no menos de cien minutos en ese estado antes de expirar.
Lo último: que no fue embalsamado, sino que su cuerpo fue "convenientemente tratado", dijo Navarro Valls. Y no dijo más, claro.
De todo eso se hablaba en voz baja en los alrededores del enorme cupulone de San Pedro, casi al mismo tiempo en que cientos de miles de personas avanzaban en multitud para decirle adiós al hombre que les encendió el deseo de santidad.
Otros, seguramente, ya están pensando en hacerse con el Oscar a su costa.
Sin aviones
- ROMA (AFP).- El espacio aéreo de Roma será cerrado mañana y pasado mañana como medida de seguridad debido a las numerosas personalidades que se esperan en el funeral de Juan Pablo II. Está previsto que el aeropuerto de Ciampino quede cerrado a los vuelos comerciales para permitir la llegada de personalidades, mientras que el número de vuelos al segundo aeropuerto de la capital, Fiumicino, será reducido.
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