
Las tropas chinas ya están en Hong Kong
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HONG KONG, 1º.- Sin mayores disturbios y pese a la controversia que había generado el anuncio de su inminente arribo, hoy a las 6 de la mañana 4000 efectivos de las tropas de tierra, mar y aire del Ejército de Liberación Popular Chino comenzaron a llegar a Hong Kong.
Un acuerdo histórico se ha concretado. Hong Kong, desde hoy Región Administrativa Especial de la República Popular China, se ha teñido de rojo.
Minutos antes de que el reloj marcara la cero, hora local, el Reino Unido devolvió Hong Kong a China más de un siglo y medio después de plantar su bandera, conforme a lo pactado hace trece años.
La Union Jack fue arriada, pero nunca en la historia del colonialismo la bandera de una potencia europea lo ha sido de esa manera: Hong Kong no se ha convertido en un Estado independiente.
Por el contrario, la ex colonia pasó a formar parte de la soberanía de una nación que todavía se llama a sí misma República Popular. El acontecimiento que puso fin a una "humillación" para los chinos, se llevó a cabo en el Grand Hall del flamante centro de Convenciones y Exhibiciones de esta ciudad, un salón gigantesco decorado de forma tal que traía reminiscencias de la Unión Soviética o de los grandes salones donde sesiona el Congreso Nacional del Pueblo, en Pekín. La Nación fue el único medio argentino presente en la ceremonia.
Allí, más de 4000 invitados ilustres protagonizaron una ceremonia más que trascendente, cuyos protagonistas fueron el Príncipe de Gales, el primer ministro Tony Blair, el canciller Robin Cook, el gobernador Chris Patten y el Mayor General Bryan Dutton por un lado.
Y por el otro, el presidente chino, Jiang Zemin, el primer ministro Li Peng, el ministro de relaciones exteriores Qian Qichen, el nuevo jefe del ejecutivo de la Región Administrativa Especial (SAR) de Hong Kong, Tung Chee-wha, y el General del People Liberation Army (PLA), Zhang Wannian.
Simbólica ubicación
En el escenario del Hall, los chinos estaban ubicados del lado izquierdo (¿casualidad?) y los británicos del derecho.
Antes de que llegaran los máximos dignatarios de ambos países al lugar, una banda del ELN por un lado, y otra de guardias de honor ingleses por otro (siempre los primeros a la izquierda y los segundos a la derecha) comenzaron a tocar respectivas músicas, en una suerte de competencia que destacaba un evidente choque de culturas.
Tal como había sido planificado, el Príncipe Carlos -luciendo un simple traje azul en vez de su habitual uniforme blanco- fue el primero en hablar, en nombre de su Alteza Real, la Reina Isabel.
En su discurso recordó que esta "especial" ceremonia marcaba tanto "un momento de cambio como de continuidad" en la historia de Hong Kong, porque la colonia pasó a formar parte de la China comunista por un lado, pero por otro, de acuerdo a la Declaración Conjunta chino-británica de 1984, se transformó en una Región Administrativa Especial (SAR), con un alto grado de autonomía, y su sistema capitalista y su estilo de vida intactos.
El máximo representante de la corona británica recordó luego la fórmula "un país, dos sistemas", que permitió que se concretara el traspaso, y finalmente expresó su "gratitud, admiración, afecto, y buenos augurios" a toda la gente de Hong Kong.
Bien custodiados
"No los olvidaremos, y los observaremos con el más cercano interés mientras se embarcan en esta nueva era de vuestra extraordinaria historia", concluyó.
Sonó luego por última vez el himno nacional británico, que puso la piel de gallina a todos los presentes, y después la bandera fue lentamente arriada, al mismo tiempo que la bandera de la hoy ex colonia británica.
En ese instante, el Príncipe Carlos no se animó a mirar la simbólica bajada del paño.
Segundos más tarde, a las cero horas en punto, se levantó la bandera roja de la República Popular de China y la de la flamante SAR.
La audiencia (en su mayoría de ojos rasgados) estalló en un aplauso interminable. A diferencia de la mayoría y en un hecho inesperado pero más que elocuente, ninguno de los británicos presentes aplaudió.
Luego de escucharse el himno nacional chino, con una sonrisa de lado a lado, Jiang Zemin se dirigió a la audiencia.
"La bandera nacional de la República Popular de China y la regional de la SAR se han levantado solemnemente sobre esta tierra.
"En este momento, gente de todos los países del mundo tiene sus ojos clavados en Hong Kong (...) Este es un festival para la nación china y una victoria para la causa universal de paz y justicia", expresó.
Nueva era de desarrollo
"El 1° de julio de 1997 se inscribirá en los anales de historia como un día que merece memoria eterna. El regreso de Hong a la madrepatria después de un siglo de vicisitudes indica que, desde ahora, los compatriotas de Hong Kong se han convertido en los verdaderos amos de esta tierra china y que Hong Kong ahora ha entrado en una nueva era de desarrollo", siguió.
Zemin se refirió a continuación al papel de Deng Xiaoping, arquitecto del "creativo concepto" de "un país, dos sistemas" y aseguró que el gobierno chino "implementará las políticas básicas" que éste implica.
Recordó que China se ocupará de la defensa y de la política exterior de la SAR, como también que ésta "será investida de acuerdo a la Ley Básica (la mini Constitución que redactó Pekín), con poder ejecutivo, poder legislativo e independiente poder judicial".
Además, como para tranquilizar a británicos y norteamericanos preocupados al respecto, aseguró que "los residentes de Hong Kong gozarán de varios derechos y libertades de acuerdo a la ley" y que la SAR "desarrollará gradualmente un sistema democrático que se ajuste a la realidad de Hong Kong".
Y como para reasegurar a los hombres de negocios, pidió especialmente que "todos los países y regiones que tienen inversiones e intereses comerciales aquí continuén trabajando para la estabilidad y prosperidad de Hong Kong". Todo, para asegurarle "un espléndido futuro".
Festejos bajo la lluvia
En la calle mientras tanto, y en medio de estrictas pero amables medidas de seguridad, la gente esperó la medianoche como si fuera en nuestras latitudes el año nuevo, y festejó hasta la madrugada, pese a una llovizna y una humedad asfixiantes.
Pancartas con la imagen de Deng Xiaoping, miles de luces de neón con la forma de bauhinia, la flor que pasó a ser el nuevo símbolo de esta metrópoli de más de 6 millones de habitantes, y un sentimiento generalizado de alegría, inundaron la Manhattan de Oriente.
"La historia hizo justicia", dijo Wai, un chino que, botella vacía de cerveza en mano, en el subte de regreso a casa, seguía celebrando el "retorno a la madrepatria".
"Por fin pude ver a los ingleses arrogantes disminuidos", disparó un amigo, quizá un poco pasado de copas.
La fiesta ha terminado. Vehículos blindados del PLA han cruzado la frontera. Un nuevo capítulo ha comenzado. Otro, el del colonialismo, ha pasado a la historia.
Hong Kong rindió homenaje a Deng
El presidente Jiang Zemin recordó en su discurso al gran líder chino, que ideó la fórmula de "un país, dos sistemas"; dió seguridad a los inversores internacionales y prometió un alto grado de autonomía para la Región Administrativa Especial
HONG KONG, 1° (AFP).- El presidente chino Jiang Zemin rindió homenaje a su mentor, Deng Xiaoping, durante las ceremonias de devolución de Hong Kong a China bajo los principios fijados por el fallecido último gran líder chino.
En un discurso que pronunció ante 4.000 dignatarios, incluida la viuda de Deng, Zhou Lin, Jiang calificó la ocasión de "festival de la nación china y una victoria para la causa universal de la paz y la justicia".
"La historia recordará a Deng Xiaoping por su concepto creativo de "un país, dos sistemas`", afirmó al referirse a la política del gobierno comunista chino de gobernar Hong Kong permitiéndole conservar su dinámico sistema capitalista.
"Es precisamente en la línea prevista por este gran concepto que resolvimos con éxito el asunto de Hong Kong a través de negociaciones diplomáticas, y finalmente obtuvimos el regreso de Hong Kong a la madre patria".
El gran reformador
Deng, que deseaba fervientemente presenciar la devolución, falleció en febrero último a los 92 años de edad. Fue el arquitecto de las profundas reformas que permitieron el actual boom económico de China y su cada vez mayor peso internacional.
Bajo el acuerdo sino-británico de 1984, se reservó a Hong Kong una gran autonomía salvo en materia de defensa y de relaciones exeteriores como Región Administrativa Especial (SAR) de China, tras 156 años de dominación colonial británica.
Jiang agradeció a las personalidades chinas y británicas que "contribuyeron a resolver el asunto de Hong Kong", y extendió sus saludos a los 6,4 millones de residentes de Hong Kong "que ahora volvieron al seno de la madre patria".
"Tras el regreso de Hong Kong, el gobierno chino implementará sin titubeos la política básica de: "un país dos sistemas`, "el pueblo de Hong Kong administrando a Hong Kong` y "un alto grado de autonomía`", indicó el mandatario chino en su breve discurso.
Sistema ad hoc
"La Región Administrativa Especial de Hong Kong desarrollará gradualmente un sistema democrático apropiado a la realidad de Hong Kong", añadió.
China fue criticada por haber abolido el Consejo legislativo de Hong Kong electo en 1995 y haberlo reemplazado por otro interino designado a dedo por Pekín, pero se comprometió a celebrar elecciones en el plazo de un año para un nuevo órgano legislativo.
El jefe del Estado chino aseguró a los presentes que las actuales leyes permanecerán "fundamentalmente sin cambios".
Estabilidad económica
Jiang dijo que Hong Kong seguirá siendo un puerto libre así como un centro internacional de finanzas, comercio y navegación, y mantendrá y desarrollará relaciones con otros países, regiones y organizaciones internacionales.
"Los intereses económicos legítimos de todos los países y regiones en Hong Kong serán protegidos por la ley", añadió, dando seguridad a los inversores, que tienen miles de millones de dólares en juego en el territorio.
Jian Zemin dijo que con el apoyo de "todo el pueblo chino", la Región Administrativa Especial "podrá administrar Hong Kong, construirla y mantener su prosperidad y estabilidad a largo plazo, asegurando así un espléndido futuro a al pueblo de Hong Kong".
El presidente chino, visiblemente conmovido, evitó polémicas en un momento considerado de grande gloria para China.
Malvinas: Menem ve posible un traspaso
Esperanza: el presidente y Di Tella homologaron la situación de Hong Kong a la de las islas en aras de un final similar.
El presidente Carlos Menem dijo que tiene "fundadas esperanzas" en que los británicos también se van a retirar de las Malvinas, como se fueron ayer de Hong Kong.
"Esto demuestra que los ingleses son capaces de cambiar de opinión en materia de soberanía", declaró el canciller Guido Di Tella, quien participó de la ceremonia del traspaso de Hong Kong a China.
Tanto Menem como su canciller trazaron un paralelismo entre Hong Kong y las Malvinas. Pero el Reino Unido no cambió de opinión, como afirmó Di Tella.
Los británicos tuvieron que abandonar Hong Kong porque venció el contrato de alquiler que les había otorgado la corte imperial china hace un siglo, tras la derrota que sufrieron en las Guerras delOpio.
La disputa nunca estuvo planteada en términos de soberanía, salvo en un pequeña porción del territorio de Hong Kong que no puede subsistir aislada del resto.
Un comunicado que emitió ayer la Cancillería destaca, precisamente, la devolución de la Península de Kowloon y de la isla Victoria, que sí estaban en disputa.
Enfoque interesante
De todas maneras, para Di Tella no deja de ser atractiva la interpretación que hicieron los chinos de la entrega de Hong Kong.
"Será el fin de imperio británico", setencióDeng Xioaping, el fallecido líder chino tras firmar conMargaret Thatcher, entonces primera ministra británica, los acuerdos por los cuales los ingleses fijaron la fecha para su retirada, en 1984.
China, además, sostiene en los foros internacionales el principio de la integridad territorial, porque tiene disputas pendientes con Taiwan y la colonia portuguesa de Macao, entre otras.
La militancia china en favor de ese principio le deparó una sorpresa agradable a Di Tella durante la última reunión del comité de descolonización de las Naciones Unidas, hace apenas dos semanas.
El delegado de China intervino para apoyar la resolución que cada año impulsa la Argentina, con la intencion de presionar al Reino Unido para que al menos se avenga a discutir el tema de la soberanía de las islas Malvinas, tema que se niega a tratar desde que ganó la guerra, en 1982.
Respeto a la integridad
El canciller retribuyó el gesto con una felicitación que le hizo llegar a China a través de un comunidado por "la feliz culminación de un proceso de nogociación llevado a cabo en base al respeto por la integridad territorial, afectada por su situaciones coloniales preexistentes" A pesar de las diferencias, Menem hubiera querido presenciar el momento en que la bandera china suplantó a la británica en el mástil de Hong Kong.
Sin embargo, el comité mixto (chino-británico) encargado de la ceremonia decidió no invitarlo a la ceremonia.
Consulado por
La Nación
antes de su viaje,Di Tella afirmó que los británicos no vetaron la presencia de Menem, que simplemente optaron por invitar, en América Latina, a "unos pocos cancilleres" y a ningún presidente.
España espera ahora recuperar el peñón
Ofensiva: el canciller Abel Matutes afirmó que los casos de Hong Kong y Gibraltar son similares y calificó de anacronismo las colonias.
MADRID, 30 (EFE).- El gobierno español resaltó hoy las similitudes políticas de Hong Kong y Gibraltar, aunque señaló como "un mayor anacronismo" a la colonia británica que reclama España.
Mientras en Hong Kong tenía lugar la ceremonia de entrega a China, en Madrid el ministro español de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, afirmó que este caso y el de Gibraltar son "políticamente similares", aunque "jurídicamente distintos", y agregó que el mantenimiento de colonias es un anacronismo.
A juicio del ministro, Gibraltar es un anacronismo mayor que la ya ex colonia asiática, porque "no tiene justificación económica, estratégica ni de defensa".
Desde 1713
El Peñón de Gilbraltar, última colonia en Europa, situado en el sur de la Península Ibérica, está en manos británicas desde 1713, en que España lo perdió en la Guerra de Sucesión.
Punto estratégico de control sobre el estrecho de Gibraltar que une el Atlántico con el Mediterráneo, este enclave de 5,5 kilómetros cuadrados y 30.000 habitantes es centro de discusión entre España, que reclama su soberanía; Gran Bretaña, que pretende conservarla, y los gibraltareños, que quieren conseguir un estatus independiente.
El ministro español recordó hoy que el Tratado de Utrech, de 1713, por el que el Peñon pasó a manos británicas, establece "el derecho prioritario de reversión para España" del territorio gibraltareño y apuntó que la doctrina de las Naciones Unidas es clara en el sentido de que "debe primar la integridad del territorio para España".
Lo que pretende el gobierno español es "excitar un poco más la voluntad" británica para encontrar una solución, que se demorará todavía algunos años, según Matutes.
Llamado al diálogo
Admitió el ministro que el Reino Unido tiene buena disposición, aunque siempre invoca el derecho de los gibraltereños de ser británicos si lo desean, circunstancia que "no afecta a la soberanía del territorio, reconocida por las Naciones Unidas".
Manifestó que sería posible un diálogo que resuelva la situación "si se ahonda en la idea de preservar el estatus individual y colectivo que tienen los gibraltareños, e inclusive de mejorarlo sin afrontar los inconvenientes de ese estatus colonial".
Las afirmaciones de Matutes se suman a las declaraciones efectuadas el sábado último por el vicepresidente segundo del gobierno español, Rodrigo Rato, al emprender viaje para asistir a la ceremonia de entrega de Hong Kong a China.
Rato señaló que el reino Unido debe también cumplir sus obligaciones internacionales respecto de Gibraltar e indicó que no existen razones para que se mantenga una colonia británica.
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