Las urgencias de un país al borde de una gigantesco colapso bancario

Mattarella intentó enviar un mensaje a los mercados; la ley electoral y los migrantes, otros desafíos del premier
Lena Klimkeit
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12 de diciembre de 2016  

ROMA.- Italia ha vivido crisis de gobierno más cortas, pero también más largas. Por eso, el presidente Sergio Mattarella no ha dejado que el caos político se agrande, pues la situación internacional es tensa y la económica del país, demasiado precaria.

Así, apenas unos días después de la derrota del primer ministro Matteo Renzi en el referéndum que culminó en su dimisión, Mattarella presentó ayer su solución: el hasta ahora canciller Paolo Gentiloni deberá formar un nuevo gobierno y llevar las riendas del país hasta la las próximas elecciones.

Algo que no es tarea fácil: Italia está al borde de una gran crisis bancaria, necesita una nueva ley electoral y en el centro del país son muchos los que siguen esperando la reconstrucción de sus viviendas tras los devastadores terremotos de los últimos meses. Además, la presión migratoria sigue haciendo mella.

Uno de los objetivos del presidente era probablemente encontrar un sucesor de Renzi antes de que hoy abran las bolsas. Y es que un aliento de estabilidad política podría apaciguar a los mercados y estabilizar, al menos algo, al candidato número uno de la banca italiana a la crisis.

Las acciones de la entidad financiera más antigua del mundo, el Monte dei Paschi di Siena (MPS), provocaron el viernes una fuerte caída en la bolsa. El banco necesita urgentemente liquidez y tendrá que someterse a un plan de rescate en unas semanas. Si fracasa la adquisición de capital, podría tener que pedir directamente ayuda estatal. Y apenas hay analistas italianos que apuesten por la solución privada.

El rescate estatal de la banca podría ser el primer desafío al que se enfrente Gentiloni si ambas cámaras del Parlamento le dan su aprobación, como exige la ley. Sin embargo, este politólogo apenas tiene experiencia en asuntos económicos. No obstante, esa carencia no se echó de menos al frente de la cartera de Exteriores.

A sus 62 años, Gentiloni hereda el cargo de su estrecho aliado y compañero del Partido Democrático Renzi, lo que al final pudo ser determinante para que no se eligiera al economista y hasta ahora titular de Finanzas Pier Carlo Padoan.

En Europa, la decisión de Mattarella seguramente es vista con buenos ojos, pues Gentiloni, que además de inglés habla francés y alemán, es un europeísta como Renzi y un rostro conocido en la arena internacional. Se espera que continúe el curso político de su antecesor, pero con un estilo de liderazgo bien distinto.

Sin embargo, desde el opositor Movimiento 5 Estrellas o la Liga Norte, el futuro primer ministro es tildado de "copia" y "avatar" de Renzi. Y para algunos, Gentiloni resulta simplemente demasiado soso. Pero quizá sólo un político tranquilo y con gran autocontrol como él sea capaz de contribuir a la recomposición del PD, así como a la reconciliación entre los diferentes partidos y del dividido país tras el referéndum.

Con todo, su gobierno no durará mucho. Casi todos los partidos exigen la rápida convocatoria de nuevas elecciones, aunque para ello queda el escollo de la ley electoral. Gentiloni y su gabinete tendrán que cambiarla para que rija tanto en el Congreso como en el Senado.

Mientras tanto, tras la turbulenta semana que siguió a su fallido referéndum, Renzi puede ponerse ya a hacer las valijas. Está convencido de haber hecho lo correcto. "He dimitido. Honestamente (...) Lo dije y lo hice", escribió en su Facebook.

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