Las vacaciones de los hijos de Al-Assad en Crimea, otra muestra de los lazos de Siria y Rusia
1 minuto de lectura'

SEBASTOPOL, Crimea.- La noticia de que el año pasado Rusia albergó a los hijos adolescentes de Bashar al-Assad en un campamento de verano remodelado con todos los lujos en Crimea, sobre las costas del Mar Negro, permite hacerse una imagen de la vida íntima familiar del presidente sirio y de sus estrechos vínculos con Moscú.
Situado en las costas de Crimea desde 1925, el Campamento Balneario Artek funcionó durante décadas como un centro vacacional de elite para los hijos de los favorecidos por el Partido Comunista soviético y para los invitados extranjeros de los países satélites.
Desde que le arrebató la península de Crimea a Ucrania, en 2014, Rusia invirtió 180 millones de dólares para renovarlo por completo. Ahora los huéspedes se alojan en flamantes dormitorios frente al mar.
La noticia se conoció esta semana, cuando un legislador ruso que integraba una delegación que visito Damasco dijo que Al-Assad le había mencionado que dos de sus hijos varones, Hafez y Karim, y su hija Zein, habían pasado una estada en ese lugar junto a un grupo de otros jóvenes sirios.
Alexei Kasprzhak, director del centro vacacional, informó que recién supo la identidad de los chicos después que llegaron, y aclaró que no recibieron ningún trato especial y que participaron del programa habitual de actividades junto con el resto de los chicos sirios.
Y si alguno de los otros chicos sirios tenía algún problema o se sentía incómodo por compartir el campamento con los hijos del presidente, "la cosa pasó rápidamente y a nosotros no nos generó ningún problema, así que gracias a Dios, no tuvimos ningún problema que resolver", dice Kasprzhak.
Una fuente cercana a la administración del campamento que habló bajo condición de anonimato dijo que los hijos del presidente sirio "no se hicieron notar para nada" durante su estadía de tres semanas.
"También asistían a todas las actividades organizadas por el campamento, asistían a los fogones nocturnos como todos los demás, y no tenían ningún alojamiento especial ni almohadas especiales para dormir".
La elección de ese destino para las vacaciones de sus hijos demuestra hasta qué punto se han estrechado los vínculos de Al-Assad con Rusia desde que Moscú se involucró en el conflicto sirio, en septiembre de 2015, y revirtió la suerte de esa guerra a favor del presidente sirio. La guerra ahora ya lleva ocho años y se ha cobrado la vida de 500.000 personas.
El campamento se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Yalta, en Crimea, y es el más antiguo de una red de 10 campamentos Artek manejados por el Ministerio de Educación ruso. Durante la era soviética, ganarse una vacante para pasar el verano ahí era un premio muy valioso, tanto para los chicos soviéticos como para los chicos invitados de los países bajo la órbita de Moscú.

En 2015, un año después de que Rusia le arrebatara Crimea a Ucrania, el gobierno ruso lanzó un programa de cinco años para recuperar y relanzar el campamento. Hasta junio del año pasado, las renovaciones habían insumido 180,71 millones de dólares, según informó la agencia de noticias RIA.
Los registros publicados en el sitio web del procurador del Estado muestran que para el desarrollo del centro vacacional se le otorgaron 160 millones de dólares a la empresa Stroygazmontazh, una constructora que figura en la lista de sanciones económicas de Estados Unidos y la Unión Europea, propiedad de Arkady Rotenberg, excompañero de yudo del presidente Vladimir Putin.
Agencia Reuters
Traducción de Jaime Arrambide

