León XIV visitó una zona envenenada tras un millonario negocio de la mafia e hizo un llamado urgente
Estuvo en la zona conocida como “terra dei fuochi”, al norte de Nápoles, arrasada por el negocio de los residuos tóxicos, que causó terribles problemas de salud debido a una dramática contaminación ambiental
6 minutos de lectura'


ROMA.- León XIV se convirtió este sábado en el primer pontífice que pisa la tristemente llamada “terra dei fuochi” (tierra de los fuegos), una zona al norte de Nápoles y al sur de Caserta “envenenada”, marcada por la quema ilegal de residuos tóxicos desechados por la mafia, un negocio millonario que causó terribles problemas de salud debido a una dramática contaminación ambiental.
Al visitar la localidad de Acerra, uno de los vértices del también llamado “triángulo de la muerte”, en la que se reunió con víctimas -familiares de personas que murieron por tumores causados por la contaminación- y fue aclamado por miles de personas, León XIV llamó a destruir la “cultura del privilegio y de la prepotencia”. Y recordó la importancia de escuchar “el grito de los pobres y de la tierra”, al evocar una y otra vez la encíclica ‘Laudato Si’ de su predecesor argentino.
En un discurso en la catedral de Acerra, el Papa recordó que Francisco tenía previsto visitar ese lugar en 2020, algo que debió cancelarse por la pandemia. “Hoy deseamos cumplir su deseo, reconociendo el gran don que la encíclica ‘Laudato Si’ ha representado para la misión de la Iglesia en esta tierra”, señaló.
“En efecto, el grito de la creación y de los pobres entre ustedes se ha escuchado con mayor intensidad debido a una concentración letal de intereses oscuros y a la indiferencia hacia el bien común, que ha envenenado el entorno natural y social. ¡Es un grito que exige conversión!”, clamó, ante obispos de la región Campania y familiares de personas que murieron debido a una contaminación criminal, durante demasiado tiempo silenciada y negada.
En la vida comprendemos que cuanto más frágil es la belleza, más cuidado y responsabilidad exige. Este es el sentido principal de mi presencia hoy en Acerra: confirmar y alentar ese impulso de dignidad y responsabilidad que todo corazón honesto siente cuando la vida brota y…
— Papa León XIV (@Pontifex_es) May 23, 2026
En la zona al sur de Caserta y al norte de Nápoles, 11.000 kilómetros cuadrados donde viven 3 millones de personas en 80 localidades, desde finales de la década de 1980, para ahorrar en costos de eliminación de residuos, la camorra virtió líquidos venenosos en acequias de riego y enterró desechos tóxicos de todo tipo, confiados al crimen organizado por empresas, especialmente en el Norte del país, que buscaban ahorrar en dichos costos. Todo esto mientras un sistema político inerte o corrupto hacía la vista gorda.
Ya en 2014, el Instituto Nacional de Salud (ISS) registró una tasa de mortalidad en en esta área un 10% mayor para los hombres y un 13% mayor para las mujeres que en el resto de Campania, y una incidencia de cáncer un 11% mayor.
En 1997 un arrepentido del clan de los casaleses confesó este tráfico de residuos, en una declaración que se mantuvo secreta durante años, pero que significó la primera denuncia a un sistema. Sólo tiempo después, entre 2012 y 2013, el escándalo de la “terra dei fuochi” saltó a las primeras planas gracias a la movilización de ciudadanos, diversos grupos, médicos y sacerdotes.
En febrero de 2014, el gobierno de Enrico Letta fue el primero en reaccionar con un decreto que tipificó el delito de combustión ilícita de residuos y puso en marcha el mapeo de las zonas contaminadas. Tan enorme fueron de todos modos los efectos del desastre, que en enero de 2025 la Corte Europea de los Derechos del Hombre condenó a Italia por no haber protegido adecuadamente a sus ciudadanos en la “terra dei fuochi” y por no haber garantizado una respuesta coordinada y transparente a la emergencia.
La sentencia dispuso la creación de una comisión y la elaboración de un plan de acción en un plazo de dos años. Sin embargo, el plan actual destina 2.500 millones de euros a la limpieza de 85 emplazamientos, mientras que al menos 293 están contaminados, y se siguen notificando más casos. Según el diario Avvenire, de un total de 80 sitios tóxicos identificados, sólo 38 fueron saneados.
“He venido, en primer lugar, a recoger las lágrimas de quienes han perdido a seres queridos, víctimas de la contaminación ambiental causada por individuos y organizaciones sin escrúpulos que, durante demasiado tiempo, actuaron con impunidad”, dijo León XIV. “Sin embargo, también estoy aquí para agradecer a quienes respondieron al mal con el bien, especialmente a una Iglesia que se atrevió a denunciar y profetizar, a congregar a las personas en la esperanza”, añadió.
Tras recordar que ese rincón del mundo era llamado anteriormente “Campania felix” por su belleza y fecundidad, el Papa advirtió que ante la devastación de ese “maravilloso ecosistema” hay dos actitudes: indiferencia o responsabilidad.
“Ustedes eligieron la responsabilidad y, con la ayuda de Dios, han comenzado un camino de compromiso y búsqueda de la justicia”, remarcó. Y llamó luego a “destruir una cultura del privilegio, de la prepotencia, del no rendir cuentas, que demasiado mal ha causado en esta tierra, como en muchas otras regiones de Italia y del mundo”.
Aprendamos a ser ricos de otra manera: más atentos a las relaciones, más comprometidos con el bien común, más apegados a nuestro territorio, más agradecidos a la hora de acoger e integrar a quienes vienen a vivir con nosotros.
— Papa León XIV (@Pontifex_es) May 23, 2026
Al hablar en la plaza Calipari ante más de 15.000 personas -que lo vivaron cuando llegó en papamóvil-, León volvió a invitar a los habitantes de esta tierra castigada y en el pasado olvidada a asumir sus responsabilidades, a elegir la justicia y a servir la vida, “El bien común viene antes de los negocios de pocos, de los intereses de parte, pequeños o grandes que sean”, destacó.
“Esta tierra ha pagado un precio muy alto, ha sepultado a muchos de sus hijos, ha sido testigo del sufrimiento de niños e inocentes. El valor y el peso de ese dolor nos impulsan a intentar juntos forjar un nuevo pacto. Se encaminan hacia un tiempo de renacimiento, que no es un tiempo de remoción, sino de acción ética y memoria activa”, indicó.
Entonces volvió a citar párrafos de la Laudato Sí -firmada por Francisco el 24 de mayo de 2015- que invitaba a construir una cultura ecológica para hacer frente al avance de un paradigma tecnocrático.
“Hermanas y hermanos, ese paradigma aún se presenta como vencedor: está en la raíz de la proliferación de conflictos, tras los cuales subyace la carrera por el acaparamiento de recursos; lo vemos resistir cada vez que quien tiene responsabilidades políticas e institucionales es demasiado débil ante los poderosos; lo rencontramos activo en un desarrollo tecnológico que apunta a ganancias desorbitadas de unos pocos y es ciego ante las personas, su trabajo y su futuro”, advirtió.
“Por lo tanto, si estamos llamados a cambiar, es a partir de nuestra mirada”, añadió, subrayando la importancia de la educación y para los cristianos, de seguir a Jesús. Y exhortó: “aprendamos a ser ricos de otra manera: más atentos a las relaciones, más comprometidos con el bien común, más apegados a nuestro territorio, más agradecidos a la hora de acoger e integrar a quienes vienen a vivir con nosotros”.
1Activistas de la flotilla humanitaria denuncian torturas y abusos en Israel tras haber sido deportados
2Trump aseguró que no asistirá al casamiento de su hijo en una isla paradisíaca y explicó el motivo
3El proyecto fruto de la Segunda Guerra Mundial que hace que los japoneses sufran cada vez más alergias
- 4
Así lucían Miami, Montevideo, La Habana, San Francisco y Londres hace más de 100 años




