
Licio Gelli escapó una vez más de la Justicia
Se encontraba bajo arresto domiciliario y fue condenado a 8 años de prisión, pero logró evadir a la policía y desapareció.
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ROMA.- Licio Gelli, el ex jefe de la logia masónica Propaganda Dos (P-2), huyó de su residencia en Arezzo, en Toscana, donde se encontraba con arresto domiciliario, en una acción que hace regresar del pasado todo el poder que la secta tuvo hasta hace algunos años.
Gelli, protagonista en la década del ochenta de uno de los escándalos más graves de la historia de posguerra de Italia, fue condenado por estar involucrado en la quiebra del Banco Ambrosiano, la mayor entidad financiera privada italiana, ocurrida en 1982.
La condena de Gelli había sido confirmada días atrás y, desde entonces, las autoridades habían dispuesto una vigilancia especial en su residencia de Toscana.
El ex jefe de la P-2, ya disuelta, debía ser trasladado a la cárcel para cumplir allí ocho años, el resto de una condena de 12 años, pero desapareció. En un comunicado, la policía de Arezzo confirmó que Gelli "no se encuentra en su domicilio" y solicitó al tribunal de Milán que disponga "la búsqueda inmediata en todo el territorio italiano y en el exterior".
Gelli fue acusado a comienzos de los años ochenta de haber conspirado contra las estructuras del Estado italiano por medio de la P-2, a la cual adherían importantes exponentes políticos, industriales, militares y periodistas. Residió varios años en América latina y, en particular, en la Argentina y en Uruguay.
La logia P-2 fue acusada de estar conectada con sectores terroristas de extrema derecha y con la mafia, con los que esperaba instaurar en Italia un poder absolutista. Tras 17 años de procesos judiciales, Gelli acaba de reiniciar ahora su larga carrera de fugas, detenciones y ordenes de libertad.
Hermetismo en Suiza
Mientras tanto, en Suiza, las autoridades policiales evitaron ayer expresarse sobre la posible búsqueda en ese país de Gelli.
"No tengo ningún comentario que hacer. No podemos brindar información ni decir si alguna persona es buscada en nuestro país", manifestó el vocero de la Oficina Federal de Policía de Suiza, Folco Galli.
También se negaron a formular declaraciones los abogados que administran los intereses de Gelli en Suiza, una fortuna calculada en varios millones de dólares pero que nunca fue estimada con precisión.
Gelli había sido arrestado en septiembre de 1982 en Ginebra, donde fue descubierto con un pasaporte falso cuando intentaba retirar una gran suma de dinero de un banco local.
Detenido a la espera de su extradición a Italia, Gelli escapó de la prisión de Champ-Dollon, en Ginebra, el 10 de agosto de 1983, con la ayuda de un agente, al que sobornó.
El 21 de septiembre de 1987, Gelli se presentó ante el juez de Ginebra Jean Pierre Trembley, para entregarse. Luego de ser procesado por la justicia suiza por el soborno del guardián de la cárcel, Gelli fue extraditado a Italia el 17 de febrero de 1988, en relación con la bancarrota fraudulenta del Banco Ambrosiano.
Aunque concuerda con su vida llena de misterio, la reciente fuga de Gelli sorprende porque, antes de que la Corte de Casación dictase la sentencia definitiva, presuntamente se había reforzado la vigilancia en la vivienda donde el ex sectario vivía solo con la ayuda de una asistente.
Hasta la sentencia de la Corte, que también condenó a 12 años a Umberto Ortolani y a penas menores a otros 14 imputados en la quiebra del Ambrosiano, sobre Gelli pesaba exclusivamente la prohibición de viajar al extranjero y la obligación de presentarse cada semana en la comisaría local.
El pasaporte le fue retirado a Gelli en junio de 1997.
La policía de Arezzo indicó que, después de haber cumplido siempre con la obligación de concurrir semanalmente a la comisaría, Gelli no asistió el lunes último, aunque se justificó con una instancia firmada por uno de sus abogados.
Si bien los letrados de Gelli habían declarado que no era seguro que su cliente terminara en la cárcel, en razón de su edad y de sus malas condiciones de salud, la fuga evidenció fallas en la seguridad y contribuyó a aumentar la leyenda sobre el poder que aún mantiene.
Uno de los primeros lugares hacia donde miraron los medios políticos y de comunicación de Italia fue Suiza, simplemente porque se sospecha que Gelli tiene allí depositados, en cuentas cifradas, muchos millones de dólares.
Múltiples profesiones
Gelli fue librero, chofer, espía, mercenario, corruptor, masón y, sobre todo, un hábil manipulador. Condujo durante años los hilos de las tramas secretas del poder en los gobiernos de medio mundo.
Debido a sus contactos fue capaz de huir de modo espectacular de la cárcel y esperar luego tranquilamente en una bonita villa toscana el resultado de los numerosos procesos a que fue sometido.
Gelli supo sobrevivir a su notorio pasado nazi, ya que no sólo adhirió al régimen de Benito Mussolini sino que acompañó a las fuerzas hitlerianas en Italia. Montó una poderosa trama con ayuda de la mafia, los servicios secretos y varios ex dictadores de América latina. También sedujo con su poder oculto al presidente norteamericano Ronald Reagan.
Para condenar a Gelli, la magistratura necesitó 16 años de investigaciones y siete procesos. El 22 de abril, la Corte de Casación, la última instancia judicial de Italia, puso punto final al proceso por la bancarrota del Ambrosiano, un escándalo que llegó a salpicar al Vaticano mediante el Instituto para las Obras Religiosas.
Gelli, uno de los personajes más oscuros y controvertidos de la trama política secreta de varios países de Europa y de América latina, tiene sobre sus espaldas la historia tenebrosa de la P-2, que descubrió en Buenos Aires y en Montevideo dos paraísos para multiplicar sus negocios.
"Es increíble"
FLORENCIA (ANSA).- El grupo parlamentario oficialista reclamó ayer al gobierno italiano que "individualice las responsabilidades" por la desaparición de Licio Gelli. Pietro Folena, líder del bloque del Partido Democrático de Izquierda, manifestó que "estamos frente a un hecho que es increíble y gravísimo. No podemos permitir que se repitan sucesos tristemente famosos, pues la fuga de Gelli es algo que puede arrojar sombras de descrédito sobre la acción de un gobierno y de una mayoría parlamentaria".




