¿Llegó el momento de las “potencias intermedias”?
Ante el repliegue relativo de Estados Unidos y el ascenso de China, un grupo heterogéneo de países busca coordinarse para defender sus intereses; pero las limitaciones políticas, militares y tecnológicas ponen en duda su capacidad de actuar como bloque.
4 minutos de lectura'

WASHINGTON.- El gobierno de Estados Unidos ya no es visto por sus aliados como un campeón de la seguridad global, el libre comercio y el imperio de la ley. Al mismo tiempo, el poderío económico y la influencia política de China no paran de crecer, profundizando la desconfianza hacia Washington de muchos gobiernos que dependen cada vez más de mantener relaciones constructivas con Pekín. En ese entorno, con China y Estados Unidos dominando el sistema internacional y con Rusia decidida a patear el tablero, “las potencias intermedias tienen que actuar juntas”, advirtió en enero Mark Carney, primer ministro de Canadá, porque “o nos sentamos a la mesa o somos parte del menú”.
¿Tienen las “potencias intermedias” la capacidad de fortalecer a los organismos internacionales existentes, como las Naciones Unidas? ¿Pueden asociarse para salvaguardar sus intereses comunes? Hay muchas razones para dudarlo. Pero si no logran plantar bandera donde sí pueden, Washington y Pekín se ocuparán de que sufran donde no tienen opción.
En materia diplomática, las coaliciones de potencias intermedias —como la Unión Europea, la India, Japón, Brasil y Canadá— podrían impulsar conjuntamente el apoyo financiero y político a instituciones como la ONU, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio. También pueden acordar estrategias comunes para evitar que, si Estados Unidos se retira, esas organizaciones se debiliten o que China llegue a dominarlas. Por ahora, es mucho más fácil reforzar instituciones existentes que construir otras nuevas. El problema es que Francia y Gran Bretaña son las únicas potencias intermedias con una silla en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos, China y Rusia tienen poder para bloquear reformas.
En materia de seguridad, las ventajas militares de Estados Unidos y China obligan a la mayoría de las potencias intermedias a una alineación básica con Washington. Sin embargo, ya aparecen algunas excepciones.
En respuesta a la guerra en Ucrania, Europa profundizó su coordinación en defensa, aunque es un proceso de largo plazo. También está el caso de la India, que —por la rivalidad con China, la desconfianza hacia Rusia y las dudas sobre Estados Unidos— aumentó su gasto militar y reforzó vínculos con Europa. En cuanto a Canadá, el acercamiento en defensa con Europa refleja el temor sobre el rumbo estadounidense. Y Japón, Corea del Sur, Arabia Saudita y Turquía podrían avanzar hacia mecanismos propios de disuasión nuclear.
En el plano económico —comercio, inversión y normas—, las potencias intermedias tienen más margen de acción, porque el predominio de Estados Unidos y China es menor. Y ahí ya hay avances. Los acuerdos comerciales de la UE con la India y el Mercosur marcan un precedente. Canadá busca conectar a la UE con el CPTPP, una jugada compleja pero con beneficios potenciales enormes. Brasil, con abundancia de tierras raras, comenzó a diversificar cadenas de suministro —por ejemplo con la India— en lugar de depender de Estados Unidos. Otras potencias con minerales críticos podrían seguir ese camino.
Finalmente, estas potencias, vulnerables a la presión económica de Estados Unidos y China, podrían avanzar en acuerdos de seguridad económica, coordinando respuestas frente a aranceles o violaciones de normas comerciales, en una lógica similar al Artículo 5 de la OTAN. Pero esto exige costos políticos internos que no todos están dispuestos a asumir.
En materia tecnológica, el desafío es aún mayor. La rivalidad entre Estados Unidos y China les permite cierta flexibilidad, pero la ausencia de reglas globales sobre tecnología y el dominio de empresas de ambos países en tecnologías de vanguardia dejan a las potencias intermedias con poco margen. Además, carecen de “campeones tecnológicos” propios que impulsen estándares, especialmente en inteligencia artificial (IA). Una alternativa sería desarrollar una infraestructura abierta de IA, pero sería costosa y lenta, en un contexto de creciente tensión global.
1Hizo un reportaje contra Trump, el FBI allanó su casa y hoy fue reconocida con un premio Pulitzer
2Una turista murió tras la ruptura de una cuerda de seguridad en una hamaca extrema en China
- 3
El enojo de Meloni por la difusión de nuevas imágenes sugestivas falsas
- 4
La desopilante experiencia de León XIV con el servicio de atención al cliente de un banco tras ser elegido papa


