Los aeropuertos de Brasil, fuera de control
Lula pidió a la fuerza aérea que pusiera la "casa en orden"
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SAN PABLO.- Brasil vivió ayer un día propio de ¿Dónde está el piloto? : mientras el presidente Luiz Inacio Lula da Silva ordenaba a la fuerza aérea que pusiera la "casa en orden" y doblegara a los controladores de vuelo insubordinados, el aeropuerto de Río de Janeiro quedó paralizado por un tiroteo entre traficantes, y en San Pablo chocaron las alas de dos aviones cuando estaban en tierra.
El sistema de aviación civil de Brasil vive una situación caótica desde hace nueve meses, con atrasos y cancelaciones de vuelos debido a reclamos sindicales de los controladores aéreos -bajo supervisión militar- y fallas técnicas en radares, computadoras y sistemas de comunicación.
"La orden que le di al comando de la aeronáutica es poner la casa en orden. Que hagan lo que tengan que hacer, pero nosotros necesitamos mantener el buen funcionamiento de los aeropuertos y la disciplina militar", dijo Lula ayer en el corto radial semanal Café con el presidente .
Lula afirmó que el sistema de aviación civil brasileño es seguro. "Así que no hay que andar transmitiéndole ese terrorismo a la sociedad", dijo, al enfrentar las declaraciones de los dirigentes gremiales del sector que afirman que el sistema tiene fallas. "La aeronáutica me garantiza que el sistema brasileño es seguro y yo confío en la palabra de la aeronáutica; al fin y al cabo, es ella la que controla los aviones en Brasil desde que existen los aviones", agregó.
Pero Ulisses Fontenele, ex presidente de la Asociación de Controladores, deslizó un alerta en los medios brasileños online : "Para el gobierno es mejor decir que la culpa es de los controladores que admitir los problemas del sistema". La falta de entrenamiento sería la principal de ellas.
El caos de la aviación civil brasileña comenzó hace nueve meses tras el choque en el aire de un Boeing de la empresa Gol, con 123 pasajeros, y un jet privado que logró aterrizar. La percepción de que buena parte de la culpa del accidente estaba en el sistema de control de tráfico aéreo disparó una serie de reivindicaciones de los operadores, que comenzaron a quejarse de que trabajan de más, ganan poco, están mal entrenados y deben operar con tecnología deficiente.
Ayer fue el primer día en mucho tiempo en que los aviones despegaron en horario, luego de que Lula ordenara que los huelguistas fueran detenidos por insubordinación militar.
Lula apeló a su pasado de sindicalista. "Yo hice muchos paros en mi vida, y logro percibir cuándo hay mala fe, cuándo hay mala voluntad", dijo. "No es posible que el pueblo continúe sufriendo por el interés de unos pocos".
Ayer, el presidente de la estatal Infraero, brigadier José Carlos Pereira, que controla los aeropuertos, dijo que "el infierno aparentemente terminó". Según él, tras la expulsión de los controladores de vuelo más rebeldes, la situación se habría normalizado.
Pero mientras las palabras de Lula eran emitidas por la radio, los dos principales aeropuertos del país vivían su propia realidad.
En Río de Janeiro, en el aeropuerto internacional Tom Jobim, una de las pistas de aterrizaje tuvo que ser clausurada porque, en una favela vecina, en el Morro do Dendê, los traficantes locales se estaban tiroteando con la policía militar. Los disparos ponían en riesgo la seguridad de los aviones que aterrizaban o despegaban. Tres traficantes fueron muertos.
En tanto, en el aeropuerto de cabotaje de San Pablo, Congonhas, un avión de TAM y otro de Gol chocaron sus alas cuando se preparaban para despegar. Como medida de seguridad, ambos vuelos fueron cancelados.

