
Los Barayev, una dinastía sanguinaria
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MOSCU (EFE)._ Movsar Barayev, el terrorista al que se atribuye el mando del grupo de extremistas que tomó ayer un teatro de Moscú repleto de gente, es miembro de una sanguinaria dinastía de guerrilleros separatistas islámicos que aterroriza Chechenia y Rusia.
También conocido como Movsar Suleimenov, es sobrino de Arbi Barayev, uno de los "señores de la guerra" chechena más crueles que, violencia de por medio, buscaba tomar el control total de petróleo y del comercio en Chechenia.
Otro de los negocios preferidos por Arbi Barayev para alimentar su imperio, calculado en millones de dólares por la inteligencia rusa, era el secuestro de rusos y occidentales. En 1998, por ejemplo, sus hombres capturaron cuatro ingenieros en telecomunicaciones -tres de Gran Bretaña y uno de Nueva Zelanda- que trabajaban para British Telecom.
Barayev exigió al gigante de las comunicaciones diez millones de dólares como rescate, pero aun así unas semanas más tarde decapitó a sus cuatro rehenes occidentales. Es que, según contó otro rehén que logró escapar, "sus amigos árabes" habían ofrecido a Barayev 20 millones de dólares por matarlos. Según el gobierno de Rusia, esos amigos no eran otros que los jerarcas de Al-Qaeda.
Perseguido sin cesar y durante años por las tropas rusas, Arbi Barayev fue abatido, tras varios días de combate, en junio de 2001 en su aldea natal de Aljan-Kala. Su imperio de millones, su empresa del secuestro, sus hombres y su crueldad habrían sido heredados por Movsar, hoy considerado el cerebro de los comandos infiltrados en la capital chechena, Grozny, formalmente bajo control ruso.
Movsar Barayev, al igual que otros comandantes guerrilleros, fue dado por muerto oficialmente en varias ocasiones, la última vez hace doce días. Ayer, sin embargo, para sorpresa de las fuerzas de seguridad rusas, parecía haber resucitado en Moscú.






