Los chicos en los albergues de la frontera de EE.UU. lloran todo el tiempo

Dos menores detenidos en un centro de Nogales, Arizona
Dos menores detenidos en un centro de Nogales, Arizona Fuente: AP
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20 de junio de 2018  • 17:25

WASHINGTON.- Centenares de bebes y chicos que fueron separados a la fuerza de sus padres en la frontera sur de Estados Unidos están muy nerviosos y lloran todo el tiempo, según reportaron médicos y abogados que visitaron por lo menos tres albergues especializados en el sur de Texas, de acuerdo con información obtenida por la agencia AP.

Los albergues en el valle de Río Grande habilitados por el gobierno del presidente Donald Trump están en buenas condiciones, limpias y seguras, pero los especialistas indicaron que los chicos, quienes no tienen idea de dónde están sus padres, estaban muy alterados. Muchos de ellos tienen menos de 5 años y algunos son tan pequeños que aún no saben hablar.

El gobierno planea abrir incluso un cuarto centro para albergar a los cientos de jóvenes migrantes en Houston, en donde los líderes municipales ya denunciaron la situación.

La crisis en la frontera sur alcanzó ya Nueva York, donde al menos 106 chicos separados de sus padres fueron recibidos en refugios de la ciudad. La oficina del gobernador Andrew M. Cuomo confirmó hoy la llegada de esa cantidad de menores a seis de los nueve refugios que tienen contrato con el gobierno federal para recibir a menores no acompañados.

Décadas después de que el sistema de bienestar infantil del país pusiera fin al uso de los orfanatos debido a que podrían crear un trauma permanente en los chicos, las autoridades federales crearon estos nuevos albergues para los pequeños centroamericanos que el propio gobierno separó de sus padres.

Según establece la ley, los chicos migrantes que viajen solos deben ser enviados a instalaciones operadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (DHHS, por sus siglas en inglés) dentro de los tres días posteriores a su detención. A partir de ese momento, la agencia es responsable de colocar a los menores en albergues o en casas hogar hasta que se reúnan con un familiar o con un spónsor de la comunidad mientras aguardan las audiencias en un tribunal de inmigración.

Sin embargo, el anuncio del secretario de Justicia, Jeff Sessions, del mes pasado de que el gobierno presentaría cargos criminales a cualquier persona que cruce de manera ilegal la frontera entre Estados Unidos con México provocó la separación de cientos de familias de migrantes y puso a un enorme grupo de chicos bajo el cuidado del gobierno.

Naciones Unidas, el papa Francisco, algunos legisladores demócratas y republicanos, y grupos religiosos criticaron duramente la política, calificándola como inhumana.

Pero Steven Wagner, funcionario del DHHS, afirmó que no es así. "Contamos con instalaciones especializadas que se dedican a brindar atención a niños con necesidades especiales y a los menores de 13 años", indicó. "No son instalaciones del gobierno en sí y cuentan con médicos capacitados. Las instalaciones cumplen con las normas estatales para las agencias de bienestar infantil y están atendidas por personas que saben cómo hacer frente a las necesidades, específicamente, de los niños pequeños".

Hasta ahora, se desconoce dónde están esas instalaciones.

"En general, no identificamos la ubicación de las instalaciones permanentes del programa de niños migrantes no acompañados", señaló el vocero de la agencia Kenneth Wolfe.

Los tres centros visitados por médicos y abogados -en Combes, Raymondville y Brownsville- fueron reformados para atender a las necesidades de los chicos. Un cuarto centro albergaría hasta 240 niños en un salón que en su día se empleó para refugiar a desplazados por el huracán Harvey, dijo el alcalde, Sylvester Turner.

A nivel práctico, la política de "tolerancia cero" del gobierno de Trump sobrepasó a la agencia federal encargada de atender a los chicos que entran de forma ilegal al país, que tienden a ser mucho más jóvenes que los adolescentes que llegaban antes.

"El conflicto no son los albergues en sí, el problema es la separación de los chicos de sus padres", dijo la pediatra Marsha Griffin del sur de Texas, quien visitó varios albergues.

Alicia Lieberman, quien dirige la Red de Tratamiento de Traumas Tempranos en la Universidad de California, campus San Francisco, dijo que décadas de estudio muestran que las separaciones tempranas pueden causar daños emocionales permanentes.

Días después del anuncio de Sessions sobre el cambio de política, el gobierno hizo un llamado para recibir propuestas de proveedores de alojamiento para atender al nuevo flujo de menores que fueron apartados de sus familias tras viajar desde Honduras, El Salvador, Guatemala y México.

Luego de la separación, los agentes reclasifican a los pequeños. De ser miembros de una unidad familiar pasan a ser considerados "niños extranjeros no acompañados". Funcionarios federales dijeron ayer que desde mayo separaron a 2342 niños de sus parientes, que pasaron a ser menores solos a cargo del gobierno.

Aunque México sigue siendo el principal país de origen de las familias arrestadas en la frontera, en los últimos ocho meses Honduras fue la nación que experimentó un mayor crecimiento en el número de casos frente a los datos del año fiscal de 2017.

Ayer, durante una conferencia de prensa, los periodistas preguntaron repetidamente por el desglose por edades de los menores afectados por esta medida. Pero los responsables tanto de las fuerzas del orden como del HHS señalaron que no hay datos concretos sobre los menores de 5 años.

"En su mayoría, las instalaciones que tienen no están adecuadas para niños tan pequeños", dijo Michelle Brane, responsables de derechos de los migrantes en la Women’s Refugee Commission.

Agencia AP

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