
"Los franceses deben dejar de practicar la política del avestruz"
La visión de Pitte, presidente de la Sorbona
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PARIS.- La rebelión juvenil que conmueve a Francia muestra los "reflejos conservadores de una sociedad que se obstina en rechazar toda propuesta de cambio", afirmó ayer Jean-Robert Pitte, presidente de la Universidad de la Sorbona, en declaraciones a LA NACION.
"Creo que vivimos en una sociedad prodigiosamente conservadora, tanto a izquierda como a derecha. Francamente, estoy cada vez más preocupado por el futuro de nuestro país", precisó.
Nadie mejor que Pitte puede opinar sobre la crisis que enfrenta a la juventud francesa con el gobierno del presidente Jacques Chirac: como siempre, a lo largo de sus 750 años de historia, la Sorbona fue el epicentro de la rebelión. Hace tres semanas fue la primera universidad ocupada y -luego- la primera desalojada por la policía. Desde entonces, el venerable edificio está custodiado por 1200 policías antimotines.
Dentro de ese edificio que ocupa dos manzanas en el corazón del Barrio Latino, Pitte se mantiene en contacto con otros rectores universitarios tratando de analizar los motivos que provocaron esta crisis de sistema.
"Francia no es un país adulto. Es absurdo responder a toda propuesta de cambio, guste o no, con toma de universidades, ocupaciones y bloqueos. Los jóvenes, y sobre todo los adultos que los apoyan, deberían comenzar a reflexionar sobre el país que queremos y cómo lo vamos a lograr. Estamos en un Estado de derecho. Las leyes son votadas por los representantes del pueblo en el Parlamento y deben aplicarse. Es escandaloso impedir el normal desarrollo de los cursos universitarios y más lo es que algunos aprueben la ocupación de las universidades. Se trata simplemente de un atentado a la libertad", afirmó.
"Radicalización" y "contagio" parecen ser las dos palabras que mejor definen la situación actual. Sólo un 6 por ciento de los franceses estima que el Contrato de Primer Empleo (CPE), la nueva ley laboral que desató la agitación, debe ser aplicado sin modificación, mientras que el 73 por ciento pide el retiro o un cambio radical del texto.
Según esa ley, todo menor de 26 años puede ser despedido sin preaviso durante los dos primeros años de su primer empleo. Para Pitte, sin embargo, hay miles de estudiantes que quieren seguir estudiando normalmente, pero se han transformado en rehenes de un grupo minoritario de "jóvenes irresponsables".
"Una minoría de revoltosos, que yo no calificaría de estudiantes aun cuando algunos lo son, se han creído obligados a emular a sus padres o a sus abuelos y ocupar la Sorbona, porque es un lugar simbólico", afirmó.
Pitte tampoco cree en la espontaneidad del movimiento de protesta.
"Con un pequeño grupo de gente bien decidida y bien formada en ciertos movimientos, se puede llegar a hacer mucho ruido y dar la impresión de que toda la juventud francesa se ha rebelado. No creo que este movimiento sea espontáneo. Nos hallamos frente a una recuperación política", insistió.
El sábado, los presidentes de universidades se reunieron con el primer ministro Dominique de Villepin. Los responsables de las altas casas de estudio pidieron al gobierno una pausa de seis meses para analizar a fondo el futuro de la educación superior. En ese marco, Pitte considera "completamente fuera de lugar" la decisión de algunos de sus colegas, que solicitaron al primer ministro, además, el retiro del CPE.
"Yo soy presidente de universidad. Mi trabajo no es pronunciarme sobre el CPE. No soy político ni empresario. Además, la Sorbona es una universidad pública. En esas condiciones, soy un funcionario, cuya obligación es hacer aplicar la ley. Como ciudadano, pienso que todo lo que haga el gobierno para reducir el desempleo debe ser alentado", explicó.
"Todos aquellos que en las universidades se desgarran las vestiduras contra las medidas gubernamentales parecen no tener en cuenta que el CPE no ha sido particularmente pensado para los estudiantes, sino para los jóvenes sin calificación. Me gustaría que alguien me explicara cómo vamos a hacer si, de una vez por todas, no aceptamos que la flexibilización del mercado de trabajo es imprescindible", agregó.
El objetivo de Pitte, desde hace 30 años, es modernizar la educación superior en Francia. En el caso de la Sorbona, se pregunta cómo hacer para conservar la excelencia de esa institución que hoy cuenta con 26.000 alumnos, 1000 profesores, 400 administrativos y un presupuesto anual de apenas 100 millones de dólares.
"El sistema no da más"
"La respuesta no está en manifestaciones y bloqueos. Tanto a izquierda como a derecha, todo el mundo está de acuerdo en la flexibilización del mercado laboral. Es la única posibilidad para que los jóvenes puedan trabajar y esta sociedad consiga hacer frente a los desafíos del futuro. ¿Por qué los sindicatos y las organizaciones estudiantiles hacen de cuenta que esa realidad no existe? ¿Por qué insisten en ignorar las experiencias exitosas en el resto del mundo? ¿Cómo es posible que la flexibilidad laboral funcione en Inglaterra o en Estados Unidos, y que en Francia sea palabra prohibida? El sistema de educación superior público francés no da más. Es imposible seguir aceptando miles de jóvenes sin ningún tipo de selección, que al cabo de un año dejan los estudios y entran en un mercado de trabajo sin preparación. Los franceses tienen que despertarse -concluyó-, hay que dejar de practicar la política del avestruz".



