
Los impactantes relatos de quienes escaparon por segundos de la tragedia en Nepal
Sobrevivientes describieron cómo lograron ponerse a salvo entre corridas desesperadas, casas arrasadas y torrentes de barro y escombros que dejaron cientos de muertos y desaparecidos
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KATMANDÚ.– Un video grabado en Nepal capturó el instante en que una masa de agua, barro y escombros avanzaba con violencia por un cauce mientras un grupo de trabajadores intentaba ponerse a salvo.
El hombre que sostenía el teléfono siguió filmando durante unos segundos, hasta que la crecida quedó demasiado cerca y él y sus compañeros corrieron hacia una zona más alta. Más tarde quedó aislado y tuvo que ser rescatado en helicóptero.

La escena, que se viralizó en las redes sociales, se convirtió en una de las imágenes más impactantes de las inundaciones repentinas que golpearon Nepal esta semana, cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre dejó al menos 392 muertos y 1468 desaparecidos, entre ellos viajeros extranjeros, y obligó a los equipos de rescate a operar en zonas donde caminos, viviendas e infraestructura quedaron destruidos o incomunicados.
La crecida se desencadenó después de lo que parecía ser el colapso de una masa de barro y rocas sobre un río en la frontera entre Nepal y el Tíbet. El impacto se propagó aguas abajo y arrasó asentamientos y construcciones con una fuerza que tomó por sorpresa a quienes estaban en la zona.
Uno de ellos fue Rajan Khatri, un policía de 41 años destinado en Syabrubesi, uno de los pueblos más golpeados, que describió desde el hospital la violencia de la crecida. “No puedo explicar lo grandes que eran las olas. Se tragaron edificios de varios metros de altura en una fracción de segundo”, contó.

“No era solo agua. Era una combinación de rocas, arena y lodo espeso”, agregó. De los siete agentes que trabajaban en su comisaría, solo tres habían sido encontrados con vida. Khatri fue expulsado del edificio por la corriente, perdió el conocimiento y quedó entre los escombros hasta que fue rescatado al día siguiente.
A varios kilómetros de allí, otro sobreviviente relató una experiencia distinta, pero atravesada por el mismo peligro. Bibek Kumal, un obrero nepalí de 24 años, cavaba un pozo para un baño junto a una casa recién construida en Bidur, aguas abajo del distrito de Rasuwa, cuando escuchó un silbido.
Sus cuatro compañeros, que estaban por encima del pozo de 1,5 metros de profundidad, le gritaron que saliera y corriera. Kumal alcanzó a trepar, pero cuando logró salir ellos ya habían huido. Entonces vio avanzar un muro de agua, barro y rocas.

“Empecé a correr. Después una pared de agua bajó con estruendo, como si fuera un terremoto”, relató desde una cama del Centro Nacional de Trauma de Katmandú, donde estaba internado junto con otros heridos.
La corriente lo arrastró entre barro y restos de todo tipo hasta que quedó atrapado contra un árbol de mangos, al que consiguió aferrarse mientras el torrente seguía avanzando. Desde allí vio desaparecer la casa en la que trabajaba.
“Si no hubiera estado ese árbol, me habría llevado el agua y habría muerto”, dijo. La policía finalmente consiguió llegar hasta él y ponerlo a salvo.

Kumal sufrió heridas en la pierna derecha tras recibir primero el impacto del agua y luego el golpe de una gran piedra. Su casa, situada en otro lugar, no resultó dañada. No era la primera vez que sobrevivía a una catástrofe: cuando era adolescente había atravesado el terremoto de 2015, que causó cerca de 9000 muertes en Nepal.
En el mismo hospital, frente a su cama, estaba internada Rihana Lamichhane, de 11 años, otra de las víctimas que logró escapar por poco. Su escuela había cerrado ante la emergencia y había pedido a los alumnos que regresaran a sus casas. Mientras la niña cruzaba un río, el agua irrumpió de repente. Sufrió lesiones en el pecho y en una pierna, pero sobrevivió.
“Estoy feliz de estar a salvo. No tengo idea de qué pasó con mis amigos”, contó. Su madre, Rita, dijo que salió a buscarla después de recibir el llamado de una amiga y que sintió alivio cuando logró encontrarla. Más de 114 personas habían sido rescatadas hasta ese momento y recibían atención médica en Katmandú y Rasuwa.

Fuera del Centro Nacional de Trauma, familiares, amigos y curiosos se agolparon en el pequeño predio mientras continuaban llegando heridos a la capital. Al mismo tiempo, los operativos de búsqueda se extendían por las áreas afectadas, donde cientos de personas seguían sin ser localizadas.
Las imágenes de seguridad tomadas del lado chino de la frontera mostraron a varias personas que alcanzaban a escapar antes de que una masa de rocas, barro y agua destruyera edificios y vehículos. El origen exacto del deslizamiento todavía no estaba claro. El Centro Alemán de Investigación de Geociencias señaló que se había registrado un sismo de magnitud 4,4 unos siete minutos antes del horario que figuraba en las cámaras.
Agencia Reuters y diario The New York Times

