
Los musulmanes de Londres son blanco de hostigamiento
Los habitantes del Mile End, un barrio de inmigrantes, denunciaron ataques y ofensas
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LONDRES.- La primera gran consecuencia interna de la aparición del terrorismo suicida en Londres se palpa, a flor de piel, entre la vasta población musulmana del país, que en cinco días de pesadilla -tras los ataques del jueves último- pasó de ser el centro de miradas de desconfianza a convertirse en blanco de hostigamiento.
"Nos atacan. Asaltan a nuestras mujeres, las ofenden si llevan velo, queman nuestros negocios, rompen nuestras mezquitas. Tenemos miedo", es el lamento en el Mile End, un barrio de inmigrantes a una hora en subterráneo desde el centro financiero de la ciudad.
Desde sus veredas se ven, a lo lejos, los edificios de diseño de Norman Foster. Pero es otro Londres, más pobre e inseguro. Y el temor es que la distancia geográfica se convierta en abismo racial, de consecuencias imprevisibles.
La calle está casi desierta. Los vecinos no salen. "Tratamos de quedarnos en casa todo lo posible", dice a LA NACION uno de los fieles de la mezquita de Mazarihul Uloom. El templo pasa ahora casi inadvertido: gruesos paneles de aglomerado cubren su frente. "Los pusimos desde que, en la madrugada del sábado, una patota nos atacó", explica Ahmed Funshed, uno de sus cuidadores.
La consecuencia visible de lo ocurrido se advierte desde el interior: veinte ventanas están rotas, sus vidrios destrozados. "No fue con piedras, fue a palazos. Yo estaba adentro cuando sucedió. Fue horrible, estaba aterrado. Por los gritos de los atacantes puedo decir que eran jóvenes, pero no llegué a ver sus rostros", añade Ahmed. Viste túnica blanca y trata de mantener la calma. Pero la peor de las consecuencias no se advierte a simple vista. "¿Sabes lo que es sentirte extranjero en tu propia casa?", dicen otros.
Apenas si hay mujeres y niños a la vista por la zona. "Es preferible que en estos días no salgan, a menos que sea indispensable. Vivimos estos días como prisioneros", se escucha.
En el Reino Unido residen cerca de dos millones de musulmanes, lo que representa más del 4 por ciento de la población. Desde el viernes último se denunciaron varios ataques, algunos con heridos, según la policía. Pero la curva va en ascenso, de acuerdo con la información.
Malestar con Blair
"Lo que está pasando en Londres es culpa de terroristas y eso no es una religión sino un estado mental", dijo anteayer el primer ministro Tony Blair, en un intento por serenar los ánimos. Pero en la comunidad hay muestras de malestar con el premier. "¿Por qué tuvo que decir en el Parlamento que el ataque fue producto de terroristas islámicos? ¿Por qué no dijo "terroristas", sin más? Si él mismo señala al islam como el enemigo, si él mismo nos acusa, es natural que luego haya actos de venganza", dijo -mucho más molesto- el británico Fahzur Rahman.
En la entrada al templo, un discreto cartel aconseja a la comunidad "informar de cualquier ataque u hostigamiento". Fue colocado el viernes último. Al costado está la escalera que conduce a la escuela coránica. "Tenemos un centenar de alumnos, pero hoy no verá a ninguno. Los hemos enviado a pasar el día afuera. Es lo mejor", dice Ahmed.
Las autoridades musulmanas llaman a no reaccionar. "Tengamos paciencia", pide lord Nazir Ahmed, el primer musulmán en ingresar en la Cámara de los Lores.
Pero ni siquiera su título le sirve de paraguas: días atrás él mismo fue objeto de un ataque, cuando intentaba subir en un auto con su madre, de 85 años. "Por supuesto que no reaccioné. Estas son cosas que se denuncian a la policía", añadió.
Contra los inmigrantes
En el otro extremo, el antiinmigrante Partido Nacional Británico llama a la deportación de musulmanes. "Es hora de escuchar lo que decimos", sostuvo la agrupación en un anuncio publicitario, acompañado por la foto del colectivo número 30, que estalló en la plaza de Tavistock. El anuncio fue denunciado por "políticamente incorrecto".
"Limpiaremos a Gran Bretaña del islam", dicen -entre otras cosas- mensajes electrónicos por Internet.
"Es horrible. Antes ésta era una comunidad mucho más amigable", dicen en el Mile End. Quienes mantienen la confianza en el tradicional multiculturalismo británico dicen que sólo es cuestión de tiempo. Otros, en cambio, temen que el terrorismo islámico nada bueno traiga para los musulmanes del país.


