
Los parientes, víctimas principales de la locura
Pérdidas: algunos abandonaron a sus parejas y a sus hijos en busca de una revelación divina que, en caso de haberla hallado antes de lo previsto, no pueden compartir con ellos.
1 minuto de lectura'

RANCHO SANTA FE, California.- ¿Sufre más el que se va o el que se queda? Nichelle Nichols actuó en la década del 50 en la serie televisiva Star Trek (Viaje a las estrellas) y hoy llora, desconsolada, la absurda muerte a mano propiao de su hermano Thomas, de 59 años.
Era uno de los 39 miembros de la secta cuyos cadáveres estaban esparcidos prolijamente el miércoles en la espaciosa casa de la colina, en los suburbios de San Diego.
En el macabro retiro espiritual, Marshall Applewhite, el líder de Heaven Gate (Puerta del Cielo), impartió la impiadosa orden de soltar amarras rumbo al infinito. Y todos obedecieron, resignados y felices al mismo tiempo.
Aquí abajo, lejos de la nave espacial que va supuestamente detrás del cometan Hale Bopp, algunos de los parientes de las víctimas de la locura colectiva sólo pretenden realizar los funerales.
Son modestas sus aspiraciones en comparación con la cruzada divina que ellosq emprendieron.
Aunque en esos cuerpos, doblegados por el vodka, por los calmantes y por la asfixia, ya no quede ni una gota del que se marchó de casa sin despedirse. Paraa nunca más volver.
Es el caso de Steven Hill. Su mujer, Yvonne McCurdy, una morena de 39 años, era fanática de las historias de ciencia ficción. Tenían cinco hijos, el mayor de 18 años, el menor de siete meses.
Vivieron juntos hasta septiembre en Cincinnati, Ohio. Ella, fascinada con su descubrimiento en Internet, volvió sólo de visita, firme en su decisión de no recomponer el matrimonio ni de revelar en dónde podría ser localizada. Vanos fueron los intentos del marido de hacerla entrar en razones.
Reencuentros amargos
Otro tanto sucedió con David Geoffrey Moore, de 41 años. Era de Los Gatos, aquíl no más, en California. Su madre, Nancie Brown, dice que una secta había sido mnás fuerte que su amor y sus consejos hace 20 años y que, desde entonces, nunca supo su paradero. El reencuentro no sabe más que a amargura.
La mayoría de los seguidores de Applewhite habría pertenecido a otros cultosh, ya que los mismos familiares no tenían noticias de ellos desde hacía tiempo, según revela Calvin Vine, oficial de la oficina de exámenes médicos de la policía. El y sus pares tuvieron la penosa misión de contactarlos. En 24 horas realizaron no menos de 1500 llamados telefónicos.
Confirman la regla los parientes de Jacqueline Leonard, una abuela de 72 años, la mayor de la secta, que abandonó en los tempranos 70 a su marido y a sus hijos en Littleton, Colorado.
"Nadie supo desde entonces en dónde diablos se había metido", resume Angelo Bellizi, su consuegro.
Desde hace cinco años, más o menos, la secta emprendió giras por los Estados Unidos en busca de adeptos, participando de seminarios UFO, convencidos sus aceólitos de la reencarnación, y New Age.
En ellos desgranaban su doctrina, algo más extremista que otras que no fueran satánicas. A Robert McKown le tocó participar de uno en Atlanta, Georgia, mientras estudiaba el fenómeno de los cultos de este tipo en la universidad: "Eran muy concretos y disciplinados -señala-. Sostenían que la trascendencia sólo podía hallarse en un nivel superior".
Es el paso superlativo que dieron aquí. Applewhite, llamado a sí mismo Do y reconocido por los otros como Rey Do, fue el único que murió en la soledad de su cuarto, la habitación principal de la casa que alquilaban desde octubre.
Su hijo Mark, de 40 años, estuvo en estos días en los alrededores de la colina, lamentándose, en realidad, por la pérdida de un ser lejano al que no vio después de los cinco años a causa del divorcio de su madre.
"Mi padre está muerto -razonó con un dejo de ambigüedad-. Es doloroso. Pero siento que vivimos un proceso y que hoy presenciamos su clausura".
¿Habrá querido justificarlo?
Turno para la muerte
En las paredes de la casa quedaron, cual legado de almas extraterrestres, tres dibujos de criaturas calvas, de ojos saltones y mentones alargados, que coinciden con el holograma hecho amuleto que un vecino del lugar recibió de uno de loss miembros.
Con él conversaba de tanto en tanto, pero no sabía que el viaje anunciado a un sitio desprovisto de teléfono, del que hablaron en su último encuentro, era a la tumba.
Primero murieron 15, asistidos por otros ocho a los que todavía no les habíab tocado el turno. Y así sucesivamente. Hasta que los últimos se ayudaron los unos a los otros con el cóctel y con las bolsas de plástico con las que se envolvieron rigurosamente las cabezas.
Fue el último capítulo de una caza que comenzó en marzo de 1975 en Ojai, California, secundado Applewhite por su pareja de entonces, Bonnie Lu Nettles, muerta ese mismo año.
Con ella no habría mantenido relaciones sexuales y, en tren de purificarse antes de codearse con las nubes, habría decidido castrarse, también de común acuerdo con su pareja, con tal de no caer nunca más en la tentación.
Los primeros miembros de la secta eran hippies y otros no enrolados en corriente alguna que se sentían defaudados por la sociedad. A ellos, justamente, apuntaba Applewhite, de modo de capitalizar con su presunto amor el costado flaco de los novicios en el difícil arte del carisma y de la devoción.
Quienes murieron aquí vinieron de California, de Texas, de Nuevo México, de Florida, de Colorado, de Arizona, de Minnesota, de Utah, de Canadá y de la ciudad de Washington.
Pero no sólo con ellos pudo Applewhite. También puso en duda esa sana creencia popular que sugiere que el paso de un cometa trae buena suerte.
Al menos en la Tierra, Hale Bopp es cometa de mal agüero.
El cambio de milenio impulsa a las sectas
Milenarismo: la llegada del siglo XXI con Internet, la atracción por los ovnis, los extraterrestres y las películas de ciencia ficción, promueve pseudoreligiones.
WASHINGTON, 30 (EFE).- La llegada del tercer milenio, la atracción hacia los ovnis y extraterrestres, y las posibilidades que proporciona la red informática Internet son algunos de los elementos que facilitan la aparición de sectas como la de "Heaven`s Gate" en Estados Unidos.
Los 39 seguidores de "Heaven`s Gate" (La puerta del paraíso) que esta semana se suicidaron en una lujosa casa-templo de un barrio de San Diego -California- formaban parte de las miles de personas que en EEUU están convencidas de que los encuentros "en la tercera fase" con alienígenas son posibles.
"Ese es uno más de los miles de cultos de locura hacia el milenio, que proliferan a medida que nos acercamos al cambio", consideró Hank Hanegraff, el presidente del Instituto de Investigación Cristiana.
Liderados por la extraña personalidad de Marshall Applewhite, de 66 años, ese grupo planeó y ejecutó con meticulosidad y pulcritud sus muertes, necesaria para llegar a una nueva dimensión que alcanzarían al unirse a la nave extraterrestre que, según ellos, seguía al cometa Hale-Bopp.
Para algunos analistas de los cultos que cada día nacen y mueren en este país, la llegada del siglo XXI causa los mismos miedos que provocó a quienes vivieron en el siglo X el cambio de milenio.
La religión y el ciberespacio están en el centro de este caso, que es el mayor suicidio colectivo ocurrido en EEUU y que ha originado un debate sobre las obsesiones religiosas y la carga destructiva de las sectas.
Elizabeth Hillson, psicóloga de la Universidad de Wheaton -Illinois- consideró que esa situación puede formar parte de "la mística contemporánea".
Basta con disponer de un ordenador con modem, usar una dirección electrónica y la red Internet para navegar por el ciberespacio, extender las conexiones místicas y captar adeptos.
"A medida que nos acercamos al fin del milenio, los cultos religiosos y pseudocristianos hacia los ovnis aumentan, y eso es, en especial, por la abundancia de páginas informáticas en Internet", dijo Hanegraaf.
Al líder de "Heaven`s Gate" le gustaba verse a sí mismo como a Jesucristo, de quien decía que también abandonó su identidad y su cuerpo para trasladarse al "Reino de los Cielos".
Para muchos de esos cultos, Jesús de Nazaret fue un extraterrestre; para Applewhite, Jesucristo fue seleccionado por un alienígena para adoptar su cuerpo físico en la época en que fue bautizado por Juan Bautista.
Por otra parte, el popular fenómeno de las abducciones por parte de extraterrestres se ha convertido en una "mina de oro" para quienes practican el culto a la "tercera dimensión", pues es uno de los preferidos por los norteamericanos y que mejor se comercializan.
Precisamente, la pequeña y desértica localidad de Roswell -Nuevo México-, se prepara para celebrar el 50 aniversario de la supuesta caída de un ovni que se estrelló en la zona y cuyos restos fueron calificados como "secretos" por la base aérea militar que hubo allí hasta 1967.
Los cristianos fundamentalistas de Roswell se oponen a todo festejo porque aseguran que los extraterrestres no existen puesto que la Biblia ni los menciona.
A la tremenda popularidad del fenómeno de visitantes de otros mundos contribuye la televisión y el cine, cuyos últimos éxitos como la serie "X-Files", las películas "Independence Day", la trilogía de George Lucas sobre "La Guerra de las Galaxias" o "Star Trek. New Generations" cuentan sus seguidores por cientos de miles.
Los investigadores del caso de San Diego han revelado que el único "vicio" que tenían los meticulosos, asexuados y monacales seguidores de "Heaven`s Gate" era el de ser unos "trekkies" como tantos miles de norteamericanos.
Es decir, que los 39 fallecidos no se perdían ni uno de los episodios de la serie de ciencia ficción "Star Trek", que comenzó en los años sesenta, e, incluso, uno de ellos era hermano de una de las actrices que trabajaba en la serie que hizo famoso al "doctor Spock", originario del planeta Vulcano.



