Los planes de un partido de expropiar departamentos en Berlín agitan la política alemana
La formación poscomunista Die Linke gana las elecciones de la capital con propuestas radicales para bajar los precios del alquiler que trastocan a la CDU y al SPD
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MADRID.– Las estadísticas pueden ser una manera fría pero efectiva de entender grandes problemas. La crisis de la vivienda en Berlín es uno de estos casos: alquilar un apartamento en la capital de Alemania se encareció un 69% entre 2016 y 2026, según datos del Gobierno federal.
Al mismo tiempo, entre 2015 y 2025, según datos de la Administración de Estadística de Berlín, los ingresos per cápita en la ciudad habían aumentado un 33%, menos de la mitad de lo que se ha encarecido tener un hogar. El impacto social es mayúsculo porque se le añade que un 83% de los berlineses viven de alquiler.
Otra manera de explicar una crisis son las consecuencias políticas. El partido poscomunista Die Linke venció el pasado domingo por primera vez en unas elecciones regionales en Alemania. Pasó del 13% de los votos en 2023 al 25%. Los democristianos de la CDU quedaron por detrás con un 18%.
Die Linke tiene opción de gobernar, también por primera vez, la capital de Alemania. Y lo ha conseguido con una campaña electoral centrada en su política de vivienda y, más en concreto, en la promesa de expropiar más de 200.000 departamentos en manos de grandes empresas inmobiliarias o con la toma de control de estas por parte de la Administración.
“Si Die Linke gobierna en Berlín, nacionalizaremos”, aseguró la candidata principal del partido, Elif Eralp, la misma noche electoral tras conocerse su victoria.
Eralp luce un collar con la palabra en alemán Mietendeckel, que traducido significa “tope del alquiler”.
En Berlín se aplican límites al aumento de un alquiler, un 15% en la renovación de un contrato de tres años y solo si no supera la media del barrio. Un nuevo contrato de alquiler no puede tener un precio superior al 10% de la media del barrio. Die Linke considera que esto no ha sido suficiente, ya que hay múltiples maneras de saltarse los topes. Las estadísticas, de nuevo, le dan la razón.
Para gobernar necesitará el apoyo de Los Verdes y de los socialdemócratas, el SPD. Los Verdes están predispuestos a pactar, en la cuestión de la vivienda no están muy distanciados. El SPD, en cambio, tiene una posición muy alejada de Die Linke.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha reiterado que el Gobierno federal actuará legalmente para impedir expropiaciones o nacionalizaciones de empresas. La Constitución alemana lo ampara, sea una nacionalización del Ejecutivo federal o de los gobiernos de los Estados federados, pero nunca hasta ahora se ha implementado.
Deuda pública descontrolada
Otra dificultad mencionada por la CDU y el SPD es el costo económico de los planes de Die Linke. El Tribunal de Cuentas de Berlín estimó que el land debería desembolsar casi 40.000 millones de euros para indemnizar o nacionalizar a las empresas afectadas. El presupuesto del Estado de Berlín en 2026 es de 46.000 millones de euros; su endeudamiento actual es de 68.000 millones.
Las empresas en la mira son, en primer lugar, el grupo alemán Vonovia y su filial Deutsche Wohnen. Tienen más de 138.000 viviendas en Berlín y el precio de mercado de estos activos es superior a los 30.000 millones de euros, según las cuentas de ambas sociedades. Otras inmobiliarias que podrían verse afectadas son la alemana Adler Group, la luxemburguesa Grand City Properties y la sueca Heimstaden.
Los documentos académicos sobre los efectos de expropiar estas empresas difícilmente coinciden en sus conclusiones. Un estudio hecho público el 25 de septiembre por la Fundación Hans Böckler (dependiente del sindicato DGB) asegura que estas medidas tendrían beneficios claros en la contención del precio del alquiler, mientras que un informe reciente del instituto Empirica asegura que solo saldría ganando el 12% de la población.
En lo que coinciden unos y otros es que el principal problema es cómo financiar estas expropiaciones.
Markus G. y Hauke Stiewe viven en el distrito de Friedrichshain, donde Die Linke obtuvo su mayor porcentaje de votos, un 40%. Stiewe regenta el bar del edificio en el que Markus reside como propietario. El edificio fue construido y es propiedad de la cooperativa en la que él y su mujer son socios.
Markus (prefiere no aportar su apellido) y Stiewe visitan con asiduidad España y conocen la crisis de la vivienda en sus grandes ciudades. Los precios del alquiler en Barcelona y Madrid son superiores a los de Berlín. A ello hay que añadir que el poder adquisitivo de sus ciudadanos es menor que en Berlín.
¿Qué hace diferente la problemática en la capital alemana? “Una particularidad importante de Berlín es que la situación ha cambiado rápido en poco tiempo, en los últimos 20 años”, opina Markus.
Hasta inicio de siglo, prosigue este programador informático de 48 años, había más oferta que demanda porque muchos edificios y solares del antiguo Berlín oriental estaban vacíos y podían incorporarse al mercado inmobiliario. “Otra diferencia es que en el pasado no había un interés por especular, y ahora está a la orden del día que cualquiera invierta y especule, es lo que llamamos el oro de cemento”, añade Hauke.
Markus es escéptico sobre la efectividad de las propuestas de Die Linke y, sobre todo, de que puedan ser financiadas. “Los partidarios de las expropiaciones aseguran que podrán pagarse a un 40% de su precio de mercado, lo dudo”. Stiewe, por el contrario, sí cree que es viable: “La reducción de los alquileres dará más capacidad económica a los ciudadanos y eso repercutirá positivamente en las cuentas públicas”.
AfD pesca en aguas revueltas
Otro factor diferencial que destacan estos vecinos de Friedrichshain es que la capital ha recibido 500.000 nuevos vecinos en la última década (la población es de 3,9 millones). Muchos de estos nuevos berlineses son migrantes y de ello se aprovecha el discurso del otro partido que se ha disparado electoralmente, la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD).
Los hasta ahora grandes partidos sobre los que se construyó la Alemania democrática, la CDU y el SPD, pierden apoyo electoral a marchas forzadas en favor de formaciones hasta ahora minoritarias y con propuestas alejadas del centro político.
El primer punto del programa electoral de AfD está dedicado a la vivienda y empieza así: “El crecimiento demográfico provocado por las políticas migratorias descontroladas, sumado a la creciente dificultad de construir nueva vivienda, ha disparado los precios de los alquileres a niveles récord y ha multiplicado la necesidad de viviendas sociales”.
“Esta afirmación es absurda y no tiene base”, dice Werner: “Si bien es cierto que Berlín tiene muy pocos departamentos asequibles y muy poca vivienda social en general, casi la mitad de los residentes de Berlín, por sus ingresos bajos, podrían solicitar el certificado para acceder a una vivienda social. La demanda de vivienda social, que supera la oferta, existe independientemente de la llegada de nuevos residentes”.
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