
Los pueblos fantasma se multiplican en la ex Alemania del Este
Millones de personas dejaron la región
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HOYERSWERDA, Alemania.- En 1968, Dieter Müller y su esposa, Gisela, figuraron entre los primeros alemanes orientales que se trasladaron a Neustadt, un efervescente barrio de edificios de cinco pisos con departamentos en bloque para los obreros de la mina carbonífera de Schwarze Pumpe, al noreste de Dresden.
Dieter Müller y 6000 vecinos trabajaban en la mina, explotada a cielo abierto con excavadoras. Sus dos hijos solían ir caminando al jardín de infantes municipal por la playa de estacionamiento.
Hoy, Gisela Müller, de 64 años, desde su departamento de dos ambientes en la Buchwalderstrasse, señala las tarimas del apuntalado jardín de infantes, la playa de estacionamiento vacía y las ventanas opacas de los 5000 departamentos desocupados que rodean su edificio. "Casi todos mis vecinos se fueron a otra parte; somos casi los últimos que quedamos. Supuestamente, nuestro edificio será demolido el año próximo; indigna ver cómo se va la gente de aquí", afirmó.
Mientras lo que fue Alemania Oriental ingresa en su decimocuarto año consecutivo con una desocupación de dos dígitos, los habitantes desempleados se dirigen al Oeste. Atrás dejan un espectral e inerte paisaje de ciudades que se achican, una desocupación deprimente y 1.300.000 departamentos vacíos, según la Asociación de Agentes Inmobiliarios Alemanes.
Sólo en Berlín, 100.000 departamentos están desocupados; hacia el Sur, en Leipzig, ascienden a 42.000. "La gente se va en tropel y quienes parten son mayormente jóvenes", señaló Christine Hannemann, profesora de sociología de la Universidad de Humboldt, de Berlín, y especialista en asuntos relacionados con el desarrollo de la zona.
"En gran parte, el este de Alemania se está convirtiendo en una serie de pueblos fantasmas y lugares habitados casi solamente por ciudadanos de la tercera edad", añadió Hannemann.
Desde la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, la población de la ex Alemania Oriental se redujo de 16.700.000 a 13.600.000 habitantes.
La mayoría se va a otras partes para conseguir trabajo. En abril pasado, el índice de desocupación fue del 18,8%, en tanto que el de la ex Alemania Federal fue del 8,5 por ciento.
"El 40% de los departamentos desocupados en el Este fue el resultado de fallidos experimentos de la época comunista", expresó Hannemann. "Sin embargo -agregó-, la mayoría de ellos fue construida después de la reunificación de Alemania y formó parte de un descaminado proyecto federal de incentivos tributarios para promover la construcción."
Durante 1998, los alemanes que compraran o construyeran viviendas en el Este podían deducir de impuestos el monto total de la venta o la edificación, lo que incentivó la construcción en grado excesivo.
Subsidios para tener hijos
En ninguna otra parte es más visible el éxodo de la población que en Hoyerswerda, la ciudad alemana que se está achicando más rápidamente, según un estudio del Instituto Berlinés del Desarrollo Global y la Población Mundial.
Desde 1989, el número de habitantes disminuyó el 39%: en diciembre de 1988 tenía 74.200 habitantes y ahora tiene 44.163. Entre marzo de 2003 y marzo de 2004, 1352 habitantes abandonaron la ciudad. En abril, el índice de desempleo local fue del 23,5 por ciento.
El factor decisivo, como en casi todas las ciudades del Este, fue la modernización de su mayor fuente de empleo, el complejo carbonífero Schwarze Pumpe, que antes de la reunificación tenía 18.000 empleados y ahora, después de la modernización, tiene aproximadamente 1000.
El éxodo en masa multiplicó el efecto de la decreciente tasa de natalidad de Alemania e incrementó la carga fiscal sobre los municipios. En el estado de Brandenburgo, que rodea a Berlín, dos tercios de los municipios tienen presupuestos deficitarios, y se analiza la posibilidad de cerrar 157 escuelas.
En Niemegk, un pueblo de 2400 habitantes situado a 50 kilómetros al sudoeste de Berlín, el municipio solicitó que se lo declare en quiebra, una maniobra que le permitiría conseguir una asistencia financiera especial de parte de los legisladores estatales.
Ciertas ciudades como Niemegk y Hoyerswerda están en un callejón sin salida porque el gobierno alemán, que por medio de los estados aporta la mayor parte de los ingresos a las arcas municipales, distribuye los fondos sobre la base del número de habitantes.
El alcalde de Hoyerswerda, Horst-Dieter Brähmig, advirtió: "Nuestro presupuesto anual de 115 millones de euros se ha erosionado por el éxodo. Por cada habitante que se va, nuestro presupuesto pierde 1500 euros".
La competencia para que los jóvenes se queden es tan intensa que incluso algunos municipios, como el de Heiligengrabe, a 80 kilómetros al noroeste de Berlín, ofrece subsidios de hasta 8000 euros a las familias con hijos que acepten trasladarse hasta allí, comprar tierras y construir un hogar.
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