
Los símbolos del capitalismo, en la mira
La isla da marcha atrás en la apertura
1 minuto de lectura'
LA HABANA.- Los directores de las empresas estatales cubanas recibieron la orden de entregar los caros automóviles que usan, por ejemplo los japoneses Toyota y Mitsubishi, y optar por vehículos más chicos y de estilo proletario como los Lada, de fabricación rusa. Tampoco podrán manejar autos con inscripciones decorativas o aire acondicionado, que los han apartado de los cubanos comunes y corrientes que sufren el calor abrasador.
La medida forma parte de la campaña de Fidel Castro para dar marcha atrás a las reformas de mercado que han creado diferencias sociales en una sociedad regida por el comunismo y oficialmente sin clases.
Hace una década, Cuba sembró las semillas del capitalismo cuando a regañadientes legalizó el dólar norteamericano y autorizó la actividad de ciertas compañías privadas mientras luchaba por sobrevivir al colapso postsoviético de su economía de planificación central.
Las empresas estatales, especialmente las relacionadas con el turismo -mayor fuente de ingresos de moneda fuerte de la isla-, adoptaron modernas prácticas comerciales. Y con ellas surgieron los símbolos de privilegio y status de la sociedad capitalista que ahora están siendo arrancados de la economía.
Este mes, los inspectores comenzaron a asegurarse de que los ejecutivos acaten una circular que especifica qué clase de autos pueden usar. Todos los que sean más grandes que un Lada deben ser entregados al Estado.
"Los funcionarios cubanos piensan que han superado la crisis y que es hora de que el Estado asuma una función aún más central en la economía", afirmó Phil Peters, especialista en asuntos cubanos del centro de estudios del Instituto Lexington, en Washington. "Prefieren la igualdad al crecimiento. Se trata de socialistas ortodoxos que se tapaban la nariz ante las reformas", añadió.
La mayor circulación del dólar provocó divisiones entre la gente de mayores y de menores recursos.
En un país donde el sueldo mensual promedia los 15 dólares y un taxista en un día, gracias a los turistas, puede ganar más que un neurocirujano en un mes, los pequeños capitalistas se multiplicaron rápidamente.
Para cubrir una dramática escasez de servicios,durante la última década el régimen permitió que muchos cubanos emprendieran pequeños negocios. Y aparecieron desde plomeros hasta taxistas. Pero desde hace un año, los reguladores cubanos persiguen a empresarios privados no autorizados y cobran onerosos impuestos a los negocios con licencia, como el alquiler de habitaciones a turistas y pequeños restaurantes familiares. Los trámites burocráticos obligaron a muchos a abandonar sus negocios.
Diplomáticos occidentales expresaron que Cuba tiende a una menor apertura tanto económica como política. Y dieron como ejemplo la brutal campaña contra los disidentes el año pasado y las mayores regulaciones a las compañías extranjeras. "Decenas de miles de pequeñas y medianas empresas independientes se achicaron en los últimos años debido a las presiones del gobierno, en tanto que las compañías extranjeras están haciendo las valijas", dijo un agregado comercial europeo.
Analistas locales indicaron que Castro considera que los ejecutivos de las empresas estatales constituyen una fuerza potencialmente corruptora como la que provocó el colapso del comunismo en el este europeo. De hecho, decenas de ejecutivos de las dos mayores empresas estatales ya fueron despedidos por supuestas malversaciones de fondos con dólares.





