
Los solteros italianos no quieren irse de casa
Según datos de una encuesta, los treintañeros prefieren seguir viviendo en el hogar de sus padres
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ROMA.- Al lado de las alarmantes estadísticas que indican que en Italia ya casi no llegan las cigüeñas -el promedio nacional es de 1,25 hijo por pareja-, otra tendencia que ha comenzado a preocupar es el aumento de los aquí llamados mammoni . Un ejército de treintañeros que, pese a haber completado sus estudios y tener un puesto de trabajo, prefieren no despegarse del nido materno.
Treintañeros rebautizados ahora Tanguy -por la exitosísima película francesa sobre este tema-, que se quedan en casa principalmente por un motivo: porque es mucho más cómodo. Nadie mejor que la mamma , una institución, además de dar afecto, lava la ropa, plancha, pone en orden y cocina, determinando en los muros familiares una suerte de oasis, o el mejor de los hoteles, en medio de la selva del siglo XXI.
Según los últimos datos del Istat -el Indec italiano-, se trata de un fenómeno en crecimiento: siete varones sobre diez, a los treinta siguen viviendo en casa, aun teniendo un empleo remunerado. En los últimos cinco años la cuota de jóvenes, varones y mujeres, entre los 30 y 34 años que no quieren irse de casa creció del 19,9 al 27,1%. Y mientras que en el pasado se daba que quien conseguía un trabajo decidía independizarse, ahora en más de 20 casos sobre cien la decisión es quedarse en casa, incluso con un sueldo a fin de mes.
"Los datos confirman una tendencia ya en proceso, y que continúa", explicó Linda Laura Sabbadini, directora del Istat para las investigaciones sobre condición y calidad de vida. "Muchas veces este fenómeno es realmente fruto de una elección -agregó-, algo que pudimos deducir sobre la base de un sondeo del que surgió, por ejemplo, que el 58% de los varones entre 30 y 40 años dice estar bien así, y que de todos modos mantiene su autonomía e independencia."
Cuando quedarse en el nido materno no es por "elección", según esta experta, las dificultades tienen que ver con la combinación de dos factores: los problemas a la hora de encontrar trabajo (la desocupación en Italia es del 9%) y el cambio de relaciones de autoridad en el seno de la familia, en el sentido de que, a diferencia de hace unos años, ya no existe un choque generacional fuerte y la autonomía no es considerada un valor en sí mismo. El primer factor, la falta de trabajo, incide mucho más en el sur de Italia, donde el 77% de los jóvenes-adultos sigue viviendo en casa como huéspedes de honor.
A diferencia de los países del norte de Europa, en Italia son los jóvenes con niveles educativos más altos 0los que tienden a prolongar su permanencia en el seno familiar. "Entre los jóvenes de entre 16 y 30 años que poseen un título primario, el 55,7% aún vive con los padres, mientras que con el nivel secundario la proporción sube al 70,2%, y crece ulteriormente (71,2%) con un título universitario."
Exitoso reflejo
El fenómeno de los mammoni está reflejado en forma un tanto exasperada en la película francesa "Tanguy", que en los últimos meses se ha convertido en una de las más vistas de la cartelera italiana. Algunas mamme , en efecto, se sienten muy identificadas con la madre de Tanguy, un joven parisiense de 28 años, estudiante eterno de lengua y cultura chinas, hijo de una familia acomodada, que se niega a dejar el nido. A diferencia de los padres italianos, "contentísimos de que los vástagos se queden", según afirmó la socióloga Chiara Saraceni, los progenitores de Tanguy pierden la paciencia y comienzan a hacer de todo para que el hijo se vaya, hasta que llegan a enfrentarse con él judicialmente.
Etienne Chatillez, el director de esta divertida comedia (que en Francia batió todos los récords), confesó que se inspiró en un hecho verídico, ocurrido justamente en Italia. Se trata del caso de un joven de 25 años, de Ferrara, que denunció a la madre porque lo había echado de casa. La mujer, exasperada, había cambiado las cerraduras para lograrlo, pero el juez, finalmente, le dio razón al hijo.
Según las leyes italianas, que se enfrentan a cientos de casos como el anterior, los padres tienen el derecho y el deber de mantener, instruir y educar a los hijos (sean legítimos o no). El problema es que las leyes no dicen cuándo terminan estos derechos y deberes. Y el ejército de mammoni , o de Tanguys, crece.





