
Lula deberá bajar unos kilos y hacer más ejercicio
Se lo recomendó su médico personal
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SAN PABLO.- Bajar algunos kilos y comenzar a hacer ejercicios regulares. El médico no necesitó esperar a los resultados de los exámenes clínicos para hacerle esa recomendación al presidente electo, Luiz Inacio Lula da Silva, visiblemente más entrado en kilos que algunos meses atrás.
Hombre de buen comer y beber, Lula disfruta también de fumar cigarrillos y habanos. El nuevo presidente brasileño está visiblemente con más kilos que cuando la campaña comenzó. El peso exacto sus asesores no lo revelan. "Lula está mejor que todos nosotros", esquivó uno de sus colaboradores directos a LA NACION. Pero a los 57 años, el presidente electo no practica ejercicios regulares, como caminar o nadar, y tiene una alimentación desequilibrada. Saltea comidas si está de viaje, o come demasiado si tiene la oportunidad o el tiempo.
Lula se sometió ayer a una serie de exámenes médicos -colesterol, esfuerzo físico, ultrasonido-, como los que se realiza, como rutina, todos los años. Pero aun antes de que los resultados estén listos, su médico, Roberto Kalil Filho, le recomendó una dieta más balanceada. Nada de andar exagerando con las carnes rojas los fines de semana, por ejemplo.
Lula, un asador nato, disfruta cocinando él mismo. Cuando no es un chivito asado, prepara spaghetti a la carbonara o conejo al vino. El volumen que fue ganando en los últimos años confirma que además de cocinar, le agrada degustar sus propios platos. Marisa, su esposa, sólo se queja de que deja la cocina hecha un desastre.
Señales de alerta
Pero más allá de una apendicitis operada a tiempo, y de haber perdido un dedo meñique en un accidente de trabajo cuando era un obrero metalúrgico, a Lula no se le conocen problemas de salud. De cualquier forma, los kilos de más, la naturaleza estressante del cargo que ocupará y el haber sido fumador prácticamente toda la vida, son señales de alerta.
Instalado en la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada, en Brasilia, Lula podrá usar la piscina olímpica del lugar, como hacía Fernando Henrique Cardoso. El presidente en funciones nada casi todas las mañanas, sigue una dieta balanceada y no se le conocen más problemas de salud que algunos frecuentes dolores de espalda y alguna que otra indisposición gástrica.
Existe en Brasil una preocupación especial con la salud presidencial desde que el presidente electo Tancredo Neves falleció en 1985 antes de asumir sus funciones. Como se sabe, terminó ocupando su lugar José Sarney.
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