Lula llevó a sus ministros a la región más pobre del Brasil
Recorrió una favela en el Estado de Piauí, donde recibió los reclamos de la población
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SAN PABLO.– “Quiero que las personas puedan tomar un desayuno, almorzar y dormir con el estómago lleno”, exclamó el presidente Luiz Inacio Lula da Silva frente a los pobladores de la Vila Irma Dulce, una favela en Piauí donde ninguna de esas tres cosas es algo común y donde no hay una de las 2782 casas que tenga cloacas.
Transpirado y en mangas de camisa, Lula acababa de llegar a uno de los lugares más miserables de Piauí, el Estado nordestino más pobre del país. Rodeado por los treinta ministros que arrastró hasta allí en su caravana de la miseria, fue sorprendido por una mujer avejentada precozmente. Hilda María de Mesquita, de 44 años y seis hijos, se acercó para entregarle una carta, que Lula leyó en su presencia. La mujer, portadora de sida, le pedía ayuda financiera para sobrevivir con dignidad lo que le restaba de vida. A medida que le iban pidiendo cosas, Lula iba delegando el tema a algún ministro.
“El pobre es pobre en cualquier lugar, pero aquí la pobreza es mayor. Hay situaciones en que la pobreza se vuelve insoportable, se convierte en miseria y eso ataca a la dignidad del hombre”, expresó Lula, conmovido con la sucesión de casos de miseria absoluta que le aparecían ante los ojos. “No puedo prometer que mañana resolveré todo, pero les puedo prometer que voy a volver a Vila Irma Dulce para comprobar lo que hemos hecho.”
El viaje de Lula; su esposa, Marisa Leticia, y treinta de sus treinta y cuatro ministros comenzó ayer por la mañana con una operación de película. El Boeing 737 presidencial salió desde Brasilia rumbo a Teresina, la capital de Piauí. Al llegar al aeropuerto abordaron un ómnibus seguido por 16 vehículos de custodia rumbo a la favela Irma Dulce, que se formó en los últimos cinco años. Ese lugar paupérrimo es uno que se expandieron ganándole terreno al mar, con palafitos de lata sobre estacas, que cuando la marea sube más de lo común son invadidos por el agua.
Cupones de ayuda
Con este viaje Lula inicia su programa Hambre Cero, destinado a auxiliar en un comienzo a las familias en situación más urgente de entre los 52 millones de personas que viven por debajo de la línea de pobreza en Brasil según el último censo. La ayuda inicial será entregada en cupones de 50 reales –aproximadamente 50 pesos–, que se podrán gastar únicamente en comida. Se esperaba que la asistencia fuera mayor, ya que con 50 reales no es mucho lo que se puede hacer, pero es todo lo que el ajuste fiscal apretado, asumido por el nuevo gobierno, permite por el momento.
El programa Hambre Cero todavía no tiene una forma final y no se sabe cuántas familias exactamente serán alcanzadas. Tampoco, cómo esas familias serán registradas ni cómo será hecho el control para evitar irregularidades con los cupones.
Con el desenfado de quien ya conoció la miseria, ayer Lula entraba en las casas de los habitantes de la favela piauense. Todas con piso de tierra y sin baño. Los pedidos llovían en forma de ruegos, en papelitos doblados. Unos pedían dinero; otros, casas, y muchos, trabajo.
En cuclillas, Lula se hizo un tiempo para escuchar a varios chicos de 4 y 5 años que lo rodearon. Cuando habló en un palco improvisado, los gritos de una señora interrumpieron su también improvisado discurso: “Calma, calma, no necesitás agitarte que ya voy ahí para darte un beso”, dijo Lula, desatando carcajadas entre sus propios ministros y su esposa. El presidente, con su carácter reconocidamente bonachón, no negó ningún besos ni resistió el pedido de madres para que sostuviera algún bebe en brazos.
La cúpula del gobierno brasileño continuó su “tour del hambre” rumbo a la favela Brasilia Teimosa, en Recife, la capital de Pernambuco. Entre el aeropuerto y la favela, el ómnibus que atravesó la ciudad de Recife era aplaudido por la gente, que saludaba, agitaba banderas del Partido de los Trabajadores y tocaba bocina en homenaje al presidente. Además de playas fabulosas en sus afueras, destino de turistas de todo el mundo, Recife tiene 529 favelas paupérrimas y es uno de los focos de la prostitución infantil en Brasil. Brasilia Teimosa es apenas una de ese medio millar de villas miseria, pero fue el primer asentamiento urbano organizado. “Teimosa” quiere decir terca, y la favela se llama así porque todas las veces que intentaron desalojar o destruir las taperas los habitantes las reconstruyeron.
En Brasilia Teimosa, Lula aceptó escribir una dedicatoria en la agenda de una señora, que se emocionó hasta las lágrimas. La euforia por la presencia de Lula en un lugar tan “fin del mundo” desarmó todo el operativo de seguridad, y ni los 80 soldados de la Policía Militar pudieron contener a los fanáticos por tocar o abrazar al presidente. Algunos lulistas llegaron hasta la favela desde el mar, en canoas.
Después de ese buceo en el Brasil más profundo, el de la tercera parte más sufrida del país, Lula pasaría la noche en un hotel de la playa de Boa Viagem, también en Recife. Esta mañana, la gira del hambre continúa en una favela de Minas Gerais y hoy al mediodía Lula y sus treinta ministros regresan al protocolo de Brasilia.



