
Macao vuelve hoy a manos chinas luego de 442 años
Esta medianoche, Pekín recibirá la colonia portuguesa
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PEKIN.- El último enclave colonial europeo en Asia, que China recibirá hoy a la medianoche, luego de 442 años de ocupación portuguesa, no tendrá la importancia económica de Hong Kong, pero es todo un símbolo: Macao deja a la gran nación comunista ante su objetivo final, la reunificación con Taiwan.
Pekín, que despliega hace un año la cuenta regresiva en un gran reloj electrónico junto a la plaza Tiananmen y ha declarado el lunes 20 día de fiesta, no hará celebraciones públicas tan grandes como las que marcaron el retorno de Hong Kong a soberanía china en julio de 1997, pero está usando la devolución de Macao para afianzar su prestigio internacional y promover internamente su acariciada idea de la Gran Madre Patria.
Aunque Macao vivirá por los próximos 50 años bajo la misma fórmula de "un país, dos sistemas", las diferencias con la devolución británica de Hong Kong son obvias. Pese a disponer del cuarto ingreso per cápita de Asia (16 mil dólares), los 7000 millones de dólares del PBI de Macao son económicamente insignificantes comparados con los de su rico vecino del Delta de la Perla. Uno es un derroche de modernidad capitalista. El otro, pese a una reciente oleada edificadora, conserva su atmósfera de islote medieval y católico del Viejo Mundo, una pátina de decadencia romántica y el magnético prestigio de ser uno de los centros del juego, la prostitución y los gángsters de Asia.
Macao no tiene guarnición militar desde 1975; mañana al mediodía, cuando la comitiva portuguesa haya partido de la celebración, 1000 efectivos del Ejército Popular de Liberación llegarán para quedarse. Pekín ha dicho que pueden intervenir para preservar el orden, en una clara alusión a las tríadas, las mafias chinas que en los últimos tres años han protagonizado una espectacular oleada de asesinatos por encargo que condujo a una drástica caída del turismo, principal ingreso de Macao.
El nuevo líder
Edmund Ho Hao-wah será el nuevo jefe del gobierno de Macao, designado por un comité seleccionado en Pekín, es hombre de confianza: presidente de la asociación local de banqueros y hasta hace poco miembro del Comité Permanente del Legislativo chino.
Pekín planea un acto de 30.000 personas, cuidadosamente seleccionadas como es costumbre por estos lares comunistas, que asistirán a un espectáculo emitido en directo a todo el país desde la plaza Tiananmen. Al día siguiente habrá recepción oficial para 5000 invitados, y en la noche un acto de masas en un estadio con otros 10.000.
Unos 2500 invitados, muchos de ellos internacionales, asistirán en un escenario especialmente preparado al acto formal de entrega. Minutos después, en el vecino Palacio de las Artes, el nuevo gobierno jurará fidelidad a Pekín. También habrá una gran celebración cultural, un desfile y una fiesta masiva en la noche, oficialmente denominada “Quiere a Macao, quiere a China”.



