Maduro propone un referéndum para ratificar la futura Constitución
Lanzó la iniciativa ante las críticas dentro del chavismo tras su impulso a la reforma constitucional
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CARACAS.- "La nueva Constitución que resulte del proceso constituyente será llevada a referéndum consultivo para que el pueblo decida la aplicación o no", sorprendió Nicolás Maduro anteanoche en un intento de frenar la oleada de críticas surgidas en las filas del llamado chavismo auténtico. A la cabeza de los disidentes está Luisa Ortega, fiscal general de la república y uno de los poderes públicos consagrados por la Constitución bolivariana de 1999, quien ayer recibió el "apoyo irrestricto" de su marido, el diputado chavista Germán Ferrer, segundo parlamentario en deslindarse del oficialismo.
La rebelión de la fiscal puso a la defensiva a Nicolás Maduro, forzándolo a un movimiento que encierra debilidades lingüísticas y promesas imposibles. La primera es que no se trataría de un "referéndum consultivo", sino de un referéndum aprobatorio.
Todos los que conforman el bloque anticonstituyente (Mesa de la Unidad Democrática, Movimiento Estudiantil, Iglesia Católica, principales universidades del país, juristas, constitucionalistas, colegios profesionales, Marea Socialista, la marxista Bandera Roja, ex ministros de Chávez, ideólogos del chavismo y varios de los generales más cercanos al presidente fallecido) exigen que ese referéndum se realice ya mismo, para que el pueblo decida si quiere reformar la Constitución.
Incluso Gabriela Ramírez, ex defensora del Pueblo, presentó su dimisión como asesora del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), tras la sentencia del miércoles que permite al "hijo de Chávez" proseguir su camino constituyente sin contar con la soberanía popular. Se trata de una obligación que está incluida en la actual Constitución, la misma que ahora pretende cambiar la cúpula cívico-militar de la revolución.
La promesa imposible de Maduro contradice las bases comiciales, que otorgan plenos poderes para hacer y deshacer a discreción a los 545 constituyentes de la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Son ellos los que decidirán si el referéndum aprobatorio es necesario, algo que hasta el momento se había movido dentro de una calculada ambigüedad. Lo mismo ocurre con las elecciones a gobernador, programadas para diciembre con un año de retraso, y las presidenciales de 2018.
Lo que sí ha adelantado el "madurismo" es que la fiscal y la Asamblea Nacional tienen los días contados: en cuanto sea elegida la ANC, ambos poderes serán derogados. De ello se encargará la vieja guardia fiel a Maduro, que ya presentó sus candidaturas para unos comicios hechos a la medida: el radical Diosdado Cabello; la primera combatiente revolucionaria, Cilia Flores; la canciller Delcy Rodríguez; el capitán Juan Escalona, edecán de Maduro; la almirante Carmen Meléndez, y el periodista Mario Silva, entre otros, conformarán el núcleo duro de la nueva Asamblea pese a las promesas iniciales de que no habría "cúpulas" en ella.
Hoy mismo todos ellos comenzarán a recoger las firmas necesarias para validar su candidatura, un proceso que nada tiene que ver con el vía crucis sufrido por la oposición el año pasado en el proceso del revocatorio contra Maduro. Ahora ni siquiera tendrán que ser validadas las rúbricas por las famosas máquinas captahuellas.
El madurismo ha impuesto una versión criolla de los comicios cubanos, en los que se escogerán 364 delegados territoriales, 173 sectoriales y ocho indígenas.
La Mesa de la Unidad Democrática rechaza el proceso y no presentará ningún candidato, pese a que desde el poder revolucionario se asegura todo lo contrario: "Son decenas y decenas de líderes y lideresas (sic) de base pertenecientes a la oposición que se han inscripto y han roto con Julio Borges (presidente del Parlamento) y los demás guarimberos (piqueteros). Ya la ANC le pertenece al pueblo", aseguró Maduro.
Pese a las palabras del presidente, no se conoce de momento un solo nombre de dirigente opositor que haya escuchado los cantos de sirena del oficialismo. Todo lo contrario: las protestas se extendieron ayer al barrio popular caraqueño de La Vega, históricamente chavista, que enfrentó durante más de 10 horas a la policía por la falta de agua, gas y de comida.
Otra muerte en las protestas
- Una mujer murió de un balazo en la región de Lara (oeste), lo que aumentó a 62 las víctimas en dos meses de protestas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, informó ayer la fiscalía general.
- Según indicó el organismo, la mujer, de 46 años, caminaba por el sector donde se realizaba una protesta en la localidad de Cují cuando sufrió un disparo en el pecho que le causó la muerte de inmediato.
- Por otra parte, la fiscalía informó que imputará a seis personas por la muerte de un teniente retirado de la Guardia Nacional (policía militarizada), que fue linchado en Lara el sábado pasado durante el sepelio de unas de las víctimas de las manifestaciones.
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