"¡Manos en alto y... sonría!": la policía de EE.UU. se arma con cámaras

Tras los disturbios en Ferguson, cada vez más ciudades disponen que sus agentes policiales patrullen con dispositivos de video corporales; la medida genera preocupación
Kirk Johnson
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29 de septiembre de 2014  

PULLMAN, Washington.- Los videos amateurs de oficiales de policía haciendo su trabajo se han convertido en parte del tejido urbano de la democracia, y las imágenes incómodas o violentas se difunden por las redes sociales en cuestión de instantes.

Pero cada vez son más las agencias de la policía, especialmente después de los disturbios que se produjeron tras la muerte por las balas policiales de un adolescente desarmado en Ferguson, Missouri, que graban los hechos con pequeñas cámaras montadas sobre el cuerpo de los agentes.

En las últimas semanas, los organismos de cumplimiento de la ley de más de una decena de ciudades, incluidas Ferguson, Flagstaff, Minneapolis, Norfolk y Washington, anunciaron que sus agentes estarán equipados con cámaras de video. Miami Beach aprobó la compra de cámaras por un valor de 3 millones de dólares para los oficiales, trabajadores de tránsito e inspectores de edificios y de incendios.

El Departamento de Policía de Nueva York, la fuerza urbana más grande de Estados Unidos, estudió el modo en que Los Ángeles está incorporando cámaras corporales y planeando su propio programa piloto.

Una ley aprobada este mes en Nueva Jersey exige que todos los departamentos de la policía municipal cuenten con cámaras corporales o montadas en los patrulleros, y creó una nueva multa a los conductores alcoholizados para financiar el programa. Y la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, con más de 21.000 agentes, comunicó recientemente su intención de empezar a probar el uso de cámaras este año.

La experiencia de la policía en esta ciudad universitaria del este del estado de Washington nos da un panorama del cómo es utilizada la tecnología.

Shane Emerson, un policía de pecho ancho y cabeza rapada, tuvo que responder a una llamada por un tema de estudiantes alcoholizados, una tarea muy usual en este lugar. No bien el oficial empezó a interrogar a los estudiantes, los amigos de éstos aparecieron blandiendo las cámaras de sus celulares y gritando que lo registrarían todo.

"Perfecto -les dijo el oficial Emerson-. Yo también."

El cambio fue súbito y tajante, primordialmente debido a que varios intereses, que suelen ser contradictorios, esta vez se alinearon para apoyar la idea. Los abogados dedicados a daños y perjuicios dicen que las cámaras pueden ayudarlos en las demandas.

Los grupos de defensa de los derechos civiles, incluida la Unión de Libertades Civiles estadounidense, dicen que la responsabilidad policial saldrá beneficiada con otra nueva capa de registros públicos. Y el Departamento de Justicia, que supervisa a los 63 departamentos de policía que usan cámaras corporales y a muchos otros que no lo hacen, concluyeron en un informe de este mes que la tecnología tiene el potencial de "promover la sensación de legitimidad y de justicia en los procedimientos" en las interacciones entre los ciudadanos y las fuerzas de la ley.

Pero el uso generalizado de cámaras también genera preocupación sobre los contenidos que se graban, sobre cuándo y cómo se divulgan públicamente las imágenes, y sobre la forma en que esos millones de horas de video serán almacenadas y protegidas de los hackers.

A algunos sindicatos de policías les preocupa que los videos se conviertan en herramientas de presión a través de las cuales los altos mandos puedan castigar a los agentes que no les gustan, o que se hagan públicas conversaciones entre los oficiales.

El auge del uso de cámaras ha puesto a la policía frente a un panorama complejo e incierto de ley de registros públicos.

En Oregon, por ejemplo, la ley del estado exige una notificación. ¿Eso implica que los oficiales que usen cámaras corporales deben gritar la advertencia "¡Usted está siendo filmado!" cuando corren a enfrentar una situación de violencia?

"Si no advierten, ¿todo lo surgido de la situación será considerado fruto del árbol envenenado?", se preguntó el sargento Peter Simpson, vocero de la policía de Portland, en referencia a la doctrina legal que indica que la evidencia adquirida de manera inadecuada puede echar por tierra todo el caso y no puede ser usada ante un tribunal. El Departamento de Policía de Portland está probando cámaras corporales en seis agentes y tiene planes para ampliarlo a todos los demás.

Aquí en el estado de Washington, que tiene una de las legislaciones de registros públicos más enérgica del país, la policía de Seattle debate si los videos pueden ser subidos a Internet de inmediato y sobre la forma de borrar u oscurecer las imágenes para proteger la identidad de víctimas e informantes.

El almacenamiento, el manejo y la recuperación de los datos recolectados generan sus propios y complejos interrogantes.

Pero, según dicen los expertos policiales y legales, el principal escollo es tal vez el más simple: la naturaleza humana. La gente suele olvidarse de prender y apagar las cámaras.

Gary Jenkins, jefe de la policía de Jenkins, dijo temer que llegue el día en que por algún motivo la grabación no se realice y que algo salga terriblemente mal, como ocurrió el 9 de agosto con el fatal tiroteo en el que murió Michael Brown, de 18 años, a manos de un policía de Ferguson.

En lugares donde la desconfianza hacia la policía ya es muy acentuada, una falla en la documentación en video -cuando se espera contar con ella- puede convertirse en una caja de resonancia que empeore las cosas.

"Ahora existe cierta expectativa de que habrá un video de todo lo que uno quiera volver a ver -dijo el jefe Jenkins-. La realidad es que a veces los oficiales se olvidan de prender la cámara y a veces los dispositivos también fallan."

Pero algunos de los que están a favor sugieren que las cámaras pueden cambiar el comportamiento tanto de la policía como de los ciudadanos. En la ciudad de Rialto, California, la prueba con cámaras empezó en 2012, y las quejas de los ciudadanos cayeron de 24 a 3, mientras que el uso de la fuerza cayó de 61 a 25 incidentes. El jefe policial Tony Farrar dijo en una entrevista que estaba convencido de que había una conexión directa entre ambas cifras.

Un policía fue herido de bala en Ferguson

Un agente de policía de Ferguson recibió un disparo en el brazo anteanoche tras encontrarse con dos hombres en un centro comunitario que huyeron de él y después le dispararon durante una persecución a pie.

El policía resultó herido en el brazo y se espera que sobreviva, indicó el jefe de policía del condado, Jon Belmar, que no identificó al agente ni dio más información sobre su estado. El agente herido devolvió los disparos, pero la policía no tiene indicios de que ninguno de los sospechosos resultara herido. Al menos una docena de agentes buscaban a los sospechosos sobrevolando la zona en helicópteros.

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