
Marruecos reclama ahora la soberanía sobre Ceuta y Melilla
Su canciller dijo que "son marroquíes" Sin embargo, Rabat se comprometió a no reocupar el islote si España retira a sus militares Madrid rechazó cualquier mediación internacional Cae el apoyo a una acción armada
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MADRID.- Por primera vez desde que se trabó con España en el conflicto por la pequeña isla mediterránea de Perejil, Marruecos mostró ayer lo que tal vez sea su intención de fondo, cuando su canciller afirmó que los enclaves españoles de Ceuta y Melilla "son marroquíes" y que "tarde o temprano habrá que hablar" del tema.
Desde el principio se sospechó que con su publicitado desembarco en ese islote olvidado Rabat quería, en realidad, llamar la atención internacional sobre el histórico contencioso que mantiene con España, a la que reprocha "ocupar" esas dos ciudades africanas. Ayer, su canciller hizo público el reclamo en una conferencia en París.
Si bien Mohammed Benaissa tranquilizó al afirmar que "la guerra está excluida" en el conflicto por Perejil, enseguida indicó que el problema es más profundo, al reclamar su soberanía y adelantar -de paso- que lo mismo harán con Ceuta y Melilla.
No fue un mal momento para sembrar el mensaje, porque el diplomático no hizo más que repetir argumentos que Madrid usó con Londres en su conflicto por Gibraltar, justo cuando ambos negocian una salida. Ni tampoco un mal escenario: París fue la primera capital europea que objetó la reacción militar española ante su vecino.
A la espera
La nueva jugada de Marruecos se produjo mientras Madrid sigue esperando que suene el teléfono -o cualquier otra señal- que indique que su misterioso vecino atenderá la invitación a negociar. Y también sus condiciones para "retirarse" de una isla de la que, en realidad, quiere irse cuanto antes. Pero Rabat sabe de esa urgencia y la usa en su provecho.
De hecho, por tercer día consecutivo, el gobierno de José María Aznar reiteró ayer su "firme voluntad" para retirar los 75 legionarios que mantiene en el inhóspito islote a cambio de que Marruecos "use los cauces diplomáticos para asegurar que no lo reocupará cuando lo abandonen los españoles".
Pero el responsable de esos "cauces diplomáticos" que reclama Madrid ayer apeló a la prensa para afirmar que su país "no está dispuesto a que se le pida ninguna garantía de que no volverá a pisar la isla", como exige Aznar.
Benaissa habló en el Club de Prensa Arabe de París, ciudad que eligió para iniciar una gira internacional destinada a exponer la posición de Marruecos en el conflicto mediterráneo, iniciativa que posiblemente lleve a Madrid a forzar el paso y encarar una tarea similar en los próximos días.
Ubicado en aguas territoriales marroquíes, el islote Perejil está a tiro de piedra de la costa africana y, de hecho, los comandos españoles ayer debían cuidarse de los proyectiles de ese tipo que les llegaban desde las dunas de la playa. Estuvo deshabitado 40 años y España no pide más que el retorno a esa situación, al carecer de títulos suficientes para exigir soberanía.
Lejos de una salida
Pero lo que empezó como un conflicto pequeño parece lejos aún de la solución. Para sumar confusión, el vocero del Departamento de Estado dijo ayer que Washington intensificó gestiones para un acuerdo entre partes. Richard Boucher habló mientras en Madrid el ministro vocero Mariano Rajoy negaba la participación de terceros. "Esto es entre Marruecos y España. No necesitamos mediadores", dijo.
También comenzaron las expresiones políticas de reproche contra Aznar. Los nacionalistas catalanes -sus habituales aliados- criticaron que no agotara las instancias negociadoras y, entre ellas, las que pueda aportar el rey Juan Carlos.
Sin el valor de una estadística, los sondeos de opinión por Internet acusaron una baja respecto del abrumador respaldo inicial a la acción armada. Si tras el impresionante despliegue español el apoyo fue del 90%, ayer descendió al 70, según mediciones del madrileño diario El País.



