
Más de un millón de iraníes, contra la existencia de Israel
Asistieron a marchas en todo el país
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TEHERAN.- Más de un millón de personas participaron ayer de manifestaciones contrarias a Israel en diferentes ciudades de Irán y apoyaron las expresiones de su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, que exigió la destrucción del Estado judío.
En una marcha realizada en Teherán, Ahmadinejad ratificó sus expresiones del miércoles, que redoblaron los temores de que el programa nuclear iraní tenga por objetivo fabricar bombas atómicas. La televisión lo mostró rodeado por manifestantes que portaban pancartas en favor de los palestinos y en contra de Israel. Uno de los carteles decía: "Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos".
Los países occidentales "se enojan cuando escuchan una voz que busca la verdad. Ellos piensan que son los gobernantes absolutos del mundo", enfatizó Ahmadinejad en la marcha, de la que participaron más de 200.000 personas, realizada con motivo del Día de Al-Quds -para la liberación de Jerusalén-, que se realizó por primera vez en 1979, luego que los clérigos chiitas tomaron el poder en Irán.
"Es evidente que si una palabra es correcta y justa va a causar una reacción", pero "mis palabras son las palabras exactas del pueblo iraní", afirmó Ahmadinejad, citado por la agencia oficial Irna. "Son libres para hablar, pero sus críticas carecen de valor para mí. Destruyen familias palestinas y esperan que nadie se oponga", agregó.
El canciller de Irán, Manouchehr Mottaki -que también asistió a la marcha de Teherán-, defendió los comentarios de su presidente y dijo que eran una reiteración de la política de Teherán de no reconocer a Israel.
Los manifestantes quemaron banderas israelíes, estadounidenses y británicas y prendieron fuego a un retrato del primer ministro israelí, Ariel Sharon. También desfilaron los llamados "candidatos al martirio" (kamikazes), que exhibieron falsos cinturones de dinamita atados a sus caderas, detrás de una banderola que proclamaba que Jerusalén les pertenecía.
También se veían jovencitas cubiertas con chadores negros y con vinchas verdes con impresiones de versos del Corán, que lanzaron consignas contra Israel debajo de una pancarta que mostraba caricaturas del presidente de Estados Unidos, George Bush; de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; del primer ministro británico, Tony Blair, y de su homólogo israelí, Ariel Sharon.
Demostraciones similares tuvieron lugar en otros puntos de Irán y se cree que más de 100.000 personas se concentraron en cada una de las ocho principales ciudades del país. Organizados por el gobierno, los actos han atraído siempre cientos de miles de iraníes, aunque los de ayer estuvieron entre los más grandes desde su creación. Además, hubo ayer manifestaciones de apoyo a Irán en otros países de Medio Oriente. En Beirut, 6000 guerrilleros del grupo extremista Hezbollah marcharon por las calles del sur de la capital libanesa.
En Bahrein, por lo menos 30.000 personas marcharon en la capital, Manama, y también quemaron banderas israelíes y norteamericanas.
El peligro nuclear
Las declaraciones formuladas por el mandatario iraní del miércoles pasado provocaron un vasto rechazo en la comunidad internacional. Ahmadinejad había repetido las palabras del fallecido ayatollah Khomeini, fundador de la revolución islámica en Irán, al decir: "Israel debe ser borrado del mapa".
El gobierno israelí -que busca que Irán sea expulsado de las Naciones Unidas por las expresiones de su presidente- exigió ayer una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU y denunció que Teherán financia a la Jihad Islámica, un grupo terrorista que se atribuyó un reciente atentado en el norte de Israel en el que murieron cinco personas.
"Dentro de seis meses Irán dispondrá del conocimiento necesario para producir una bomba atómica. Será una pesadilla para el mundo entero", advirtió ayer el canciller israelí, Silvan Shalom.
Ayer, a las condenas israelíes, de los países de la Unión Europea y de Estados Unidos -entre otras naciones del mundo- se sumó el rechazo del Vaticano. La Santa Sede consideró "graves e inaceptables" las manifestaciones del presidente de Irán, afirmó su vocero, Joaquín Navarro Valls.
Pese a que Ahmadinejad y Mottaki ratificaron ayer las expresiones hostiles a Israel, otros miembros del gobierno buscaron atenuar el impacto de sus declaraciones. El ex presidente Hashemi Rafsanjani fue uno de ellos. Sugirió un referéndum para israelíes y palestinos en la Franja de Gaza, Cisjordania y otros países de Medio Oriente para decidir el futuro del conflicto de Medio Oriente.
En tanto, la embajada de Irán en Moscú divulgó ayer un comunicado en el que indicó que el presidente "no tuvo intención alguna de hablar en términos duros e involucrarse en un conflicto", aunque, paradójicamente, ratificó sus polémicas declaraciones en la manifestación de Teherán.



