Más humanismo tras la enfermedad
El ex presidente dijo que el tratamiento contra el cáncer lo ayudó a reflexionar
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El cáncer de laringe que sufrió el año pasado, del que ya está recuperado, no parece haberle hecho mella. Lula sigue con la energía de siempre y lo demuestra con el abrazo que imparte a un periodista que por primera vez se acerca a entrevistarlo, un gesto que sorprende en un estadista de su talla.
-Usted se recuperó de una grave enfermedad. ¿En qué lo cambió?
-El problema de la enfermedad es que todo el mundo piensa que eso les pasa a los otros. Creo que he salido de este cáncer más humanista, con una comprensión mayor del papel de nuestro pasaje por la Tierra. No somos nada. Estamos obligados por nuestra insignificancia a ser buenos, a hacer el bien, a tratar bien a las personas, a caerles bien a las personas, a ser simpáticos. Entonces pienso que maduré. La fragilidad de la enfermedad te permite hacer reflexiones que uno normalmente no hacía antes, y creo que hoy soy un hombre más sensato y con más ganas de trabajar. Hoy tengo más ganas que antes, creo que todavía me quedan muchas cosas por hacer.
-¿Por ejemplo?
-Sueño con la integración de América latina. La integración no es un discurso, debe transformarse en un acto cotidiano de cada ciudadano y de cada gobernante. Y todavía nos queda mucho por hacer.
En esa integración pareció trabajar ayer. Desayunó con el grupo ultrakirchnerista Unidos y Dominados, almorzó con la Presidenta en la Casa Rosada y mantuvo reuniones con Daniel Scioli y Amado Boudou, antes de partir a Mar del Plata, donde anoche participó en el coloquio de IDEA.
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