
Masacre en Irak: ejecutan a 50 soldados
Muchos de ellos recibieron un tiro en la nuca; un grupo vinculado con Al-Qaeda se adjudicó el ataque
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BAGDAD.- En uno de los ataques más sangrientos de la insurgencia desde el comienzo de la guerra en Irak, rebeldes vinculados con Al-Qaeda asesinaron a cerca de 50 soldados iraquíes en una emboscada cerca de la frontera con Irán; muchas de las víctimas fueron ejecutadas con disparos en la nuca.
La brutal matanza de los soldados -que estaban desarmados y vestidos de civil- dejó entrever que se trató de un operativo muy bien organizado y reforzó las sospechas de las autoridades norteamericanas de que habría insurgentes infiltrados en los servicios de seguridad iraquíes.
Por otra parte, un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Bagdad murió ayer en un ataque con morteros y se convirtió en el primer diplomático norteamericano en perder la vida en Irak. Y en un nuevo capítulo de la crisis de los secuestros, hombres armados raptaron a un niño libanés de siete años y pidieron 150.000 dólares por su liberación.
La emboscada contra los soldados tuvo lugar anteayer en una ruta ubicada en la provincia de Diyala, 160 kilómetros al este de Bagdad, una región que ha sido escenario de frecuentes ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes y los soldados de la fuerza multinacional.
Los soldados, repartidos en tres minibuses, estaban regresando a sus hogares después de completar un curso de entrenamiento impartido por el ejército norteamericano cuando fueron sorprendidos por los insurgentes.
El vocero del Ministerio del Interior iraquí, Adnan Abdel Rahman, dijo que 37 de los nuevos reclutas habían sido muertos a balazos al costado de la ruta y que algunos de ellos tenían las manos atadas. Los cuerpos de otros doce se encontraban a bordo de un minibús incendiado a unos metros de ese lugar.
"Se trata de una ejecución. Los cuerpos yacían boca abajo con una bala en la cabeza al borde de la ruta. Tenían la documentación y el dinero, pero estaban descalzos", señaló Ali al-Kaaki, comandante de la Guardia Nacional de la ciudad de Mandali.
Una declaración publicada en un sitio islámico de Internet atribuyó la responsabilidad del ataque al grupo Tawhid Wal Jihad, liderado por el terrorista jordano Abu Musab al-Zarqawi, el hombre más buscado por Estados Unidos en Irak y el hombre de Al-Qaeda en el país árabe.
El nuevo ejército iraquí ha sufrido numerosas pérdidas en atentados en los últimos meses.
La violencia causó ayer otras trece muertes en Irak. Un diplomático norteamericano murió en un ataque con morteros contra una base estadounidense ubicada cerca del aeropuerto internacional de Bagdad. Edward Seitz, un funcionario de la Oficina de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado, es el primer diplomático estadounidense que fallece en Irak desde que comenzó la invasión, en marzo de 2003.
En la ciudad de Kerbala, un soldado búlgaro perdió la vida y otros dos resultaron heridos tras un atentado con coche bomba. El ataque rompió la calma en la ciudad santa chiita, que se había mantenido relativamente tranquila en los últimos meses. En esa misma ciudad, un policía y un dignatario religioso chiita, el jeque Muslim al-Tai, murieron al ser alcanzados por proyectiles disparados por desconocidos.
Secuestros y ataques
En otros incidentes, una nueva ofensiva del ejército estadounidense en el bastión rebelde de Fallujah dejó seis iraquíes muertos, tres de ellos policías. En Mosul, un coche bomba explotó cerca de un blindado norteamericano, sin que se informara de víctimas, en tanto que en Ramadi, al oeste de Bagdad, fueron descubiertos los cuerpos de otro policía iraquí y de un civil que llevaba un mensaje que lo presentaba como un "espía sirio al servicio de las fuerzas estadounidenses". Y la policía halló el cuerpo de una persona decapitada en el río Tigris, 70 kilómetros al oeste de Kirkuk.
En tanto, ayer se supo que un niño libanés había sido secuestrado el viernes cuando salía de su escuela en la provincia de Diyala. Mohammed Abdel Hamad, cuyos padres viven en Irak desde hace 31 años, parece ser la última víctima de los delincuentes iraquíes que, desde la entrada de las tropas norteamericanas en el país, han hecho de la extorsión uno de sus negocios.
Por otro lado, unos 850 soldados británicos se preparaban ayer para desplazarse en las próximas horas hacia el "triángulo sunnita", una de las regiones más conflictivas de Irak, en respuesta a un pedido de Estados Unidos. En una polémica decisión -que provocó una gran oposición en Londres, incluso del laborismo-, el gobierno de Gran Bretaña accedió la semana pasada a que soldados británicos se desplacen hacia esa región de Irak.



