May le pide aún más tiempo a la UE y convoca a trabajar al líder de la oposición

Muy golpeada por la desprolijidad del proceso, May ya adelantó que dejará el cargo cuando se llegue a un acuerdo de salida con la UE, que a su vez ya perdió la paciencia con la política británica
Muy golpeada por la desprolijidad del proceso, May ya adelantó que dejará el cargo cuando se llegue a un acuerdo de salida con la UE, que a su vez ya perdió la paciencia con la política británica
Reclamó reunirse con Corbyn, jefe del laborismo, para encontrar una salida, pero el escepticismo reina en el país
Luisa Corradini
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3 de abril de 2019  

PARÍS.- Reconociendo implícitamente que el proceso de Brexit llegó al borde del precipicio, la primera ministra británica, Theresa May , ofreció ayer a su aborrecido adversario, el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, trabajar juntos para sacar al país de la parálisis. También anunció que pedirá a la Unión Europea (UE) una nueva y corta postergación de los plazos de salida.

"Son tiempos difíciles para todos", declaró May, después de mantener una reunión de crisis de su gabinete que duró siete horas. "Las pasiones se exacerbaron en ambos lados. Pero todavía podemos hallar compromisos que respeten el voto del pueblo británico", agregó.

Anteanoche, el Parlamento había fracasado una vez más en su segundo intento de hallar un escenario alternativo al acuerdo que la primera ministra firmó con la UE en noviembre, y que fue rechazado tres veces consecutivas por la Cámara de los Comunes.

En esas condiciones, y cuando nadie acepta la idea de un Brexit desordenado de imprevisibles consecuencias, May anunció que solicitará a Bruselas una nueva prórroga para el divorcio, que sin embargo no obligue al país a participar en las elecciones europeas del 23 de mayo. "Necesitaremos una nueva extensión del artículo 50, que sea lo más breve posible, y que concluirá cuando obtengamos un pacto. Hoy tomo la iniciativa y propongo al jefe de la oposición que acordemos sobre un plan que defenderemos ambos con el fin de que dejemos la UE con un acuerdo", dijo.

El plan acordado eventualmente con Corbyn debería ser votado por la Cámara de los Comunes antes del 10 de abril, cuando la UE se reunirá en una cumbre de emergencia sobre el Brexit.

Los dirigentes de la UE habían dado plazo hasta el 12 de abril al gobierno británico para hacer adoptar por el Parlamento el tratado acordado y presentar un plan alternativo. Caso contrario, Gran Bretaña dejará el bloque sin acuerdo.

Si May y Corbyn no logran ponerse de acuerdo, la primera ministra propuso poner un número de escenarios alternativos a votación de los diputados "a fin de decidir qué camino seguir". En otras palabras, May intentaría lo mismo que los parlamentarios no consiguieron la semana pasada en dos sesiones de "votos indicativos": plantear a la UE otra suerte de "soft Brexit".

Pero nadie imagina, sin embargo, cómo hará para lograr una posición común con la oposición laborista, teniendo en cuenta la distancia que los separa.

Mientras el laborismo apoya una unión aduanera y fuertes lazos con el mercado único con la UE, May insiste en que ambas opciones impedirán a Gran Bretaña establecer su propia política comercial, uno de los grandes objetivos del Brexit. Laboristas y conservadores también se oponen sobre la posibilidad de un segundo referéndum, que Corbyn apoya y la primera ministra rechaza.

Uno de los allegados de Corbyn, Owen Jones, calificó el ofrecimiento de "tiempo perdido" y "un ardid transparente para trasladar la culpa de su catastrófico fracaso".

En ese clima de extremo desorden político, la propuesta de May no consiguió aplacar el escepticismo. Los diputados pro-Brexit tanto del laborismo como del Partido Conservador advertían anoche que "cualquiera sea el compromiso" que logren ambos líderes, muchos parlamentarios "simplemente no votarán a favor de un acuerdo de salida" que no respete la voluntad popular.

"Sigo convencida de que existe una posibilidad de que la gente que votó por una salida de la UE puede obtenerlo", declaró la diputada laborista Kate Hoey. Y agregó: "Votaron irse. Es simple. Pero muchos diputados no quieren ese divorcio y han evitado que se produzca".

Muchos analistas consideran que el anuncio de la primera ministra demuestra que "su empecinamiento la llevó a perder casi tres años". Tim Bale, profesor de Política en la Universidad de Londres, señaló: "Es obvio que esto es lo que debería haber hecho hace mucho tiempo. Probablemente inmediatamente después del referendo. Hay que ser un político inflexible y obstinado para tardar tanto en tomar esta decisión".

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