Merkel le concede a Johnson 30 días para intentar un divorcio de la UE con acuerdo

Merkel y Johnson charlaron ayer en la terraza de la cancillería
Merkel y Johnson charlaron ayer en la terraza de la cancillería Fuente: AFP - Crédito: Odd Andersen
Ambos líderes se reunieron en Berlín, en la primera escala del primer ministro británico en su gira por el continente; hoy llega a París
Luisa Corradini
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22 de agosto de 2019  

PARÍS.- Luego de semanas de tensiones diplomáticas entre Londres y la Unión Europea (UE), Angela Merkel tendió ayer una rama de olivo al premier británico, Boris Johnson, en Berlín al darle un plazo de 30 días para proponer otra solución para remplazar el backstop, aborrecido por los ultra-Brexit, y evitar así una caótica salida sin acuerdo del bloque.

La canciller aprovechó ayer su primer encuentro con el flamante jefe del gobierno británico para sugerir que el backstop "podría dejar de ser necesario" si Gran Bretaña hallara otra solución al actual callejón sin salida que plantea la cuestión de la frontera entre las dos Irlandas.

La mano tendida de Merkel se produjo durante la primera etapa de la gira europea de Johnson, que lo llevó ayer a la capital alemana y que continuará hoy en París, donde verá al presidente Emmanuel Macron en vísperas del G-7, que comenzará el 24 de agosto en Biarritz. Frente a la prensa, Johnson se declaró "feliz" de escuchar la propuesta de su homóloga alemana: " Wir schaffen das (nos arreglaremos)", afirmó, repitiendo la misma frase que usó Merkel en 2015 durante la crisis de los refugiados.

Pero las cosas no le serán tan fáciles. Antes que nada porque si la UE insiste tanto en la necesidad de que el backstop permanezca en el texto del acuerdo de Brexit es precisamente porque nadie cree que haya otra solución. Dicho de otro modo: la propuesta de Merkel se parece mucho a un regalo envenenado.

"Todas las variaciones que podían ser puestas sobre la mesa fueron analizadas durante los dos años de negociaciones del acuerdo (firmado con la exprimera ministra Theresa May en noviembre pasado). Por eso, no creo que haya otra salida", declaró el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, poco antes de la reunión de Johnson con Merkel.

El primer ministro británico debería tropezar hoy mismo con un segundo obstáculo cuando llegue a París. "La posición de la UE sobre el Brexit no cambiará", advirtió ayer una fuente del Palacio del Elíseo después de que Johnson envió una carta al presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, en la que calificó el backstop de "antidemocrático".

"Los que están contra el backstop y no proponen alternativas realistas en realidad están a favor del restablecimiento de una frontera (entre las dos Irlandas). Aun cuando no lo admitan", respondió ayer secamente en un tuit Tusk a la carta de Johnson, evitando incluso nombrarlo.

Ese controvertido dispositivo prevé que -en ausencia de un acuerdo entre la UE y Londres al término de un período transitorio después del Brexit, y a fin de evitar el retorno de una frontera física entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda- la totalidad del Reino Unido permanecerá en un "territorio aduanero único" con la UE. Su objetivo es preservar los acuerdos de paz de 1998, que pusieron fin a 30 años de violencia, y la integridad del mercado único europeo. En su misiva, Johnson insiste en que esa red de seguridad "viola la soberanía del Estado británico".

Las declaraciones de Johnson, según el Elíseo, convierten en "más que probable" el escenario de una salida sin acuerdo. "Si así fuera, afirmar que 'porque no hay acuerdo, no pagaremos', no funciona. Nadie imagina un país como Gran Bretaña negándose a cumplir con un compromiso internacional", agregó ayer la misma fuente francesa, refiriéndose a los 44.000 millones de euros que Gran Bretaña debe a la UE como socio del bloque.

En su conferencia de prensa conjunta, Merkel reiteró su deseo de que el Reino Unido deje el bloque con un acuerdo negociado: "Pero también estamos preparados para la eventualidad de que ese acuerdo no se obtenga", agregó, advirtiendo sobre las consecuencias que podría tener esa decisión para los ciudadanos británicos que viven en la UE.

Johnson aseguró, por su parte, que Gran Bretaña respetará en forma "absoluta" los derechos de los europeos que residen en el país y que bajo ninguna circunstancia su gobierno volverá a aplicar controles en la frontera entre las dos Irlandas.

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