
Merz acusa a AfD de impulsar una “limpieza étnica” y cancela una reunión con Trump
El canciller alemán apuntó contra el plan de “remigración” de AfD tras su histórica victoria en Sajonia-Anhalt; Berlín aplazó una conversación con el presidente estadounidense luego de que celebrara el resultado
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BERLÍN.– La histórica victoria de la extrema derecha en Sajonia-Anhalt abrió este miércoles un nuevo y áspero capítulo en la política alemana.
En una sesión especialmente tensa del Bundestag, el canciller Friedrich Merz acusó a Alternativa para Alemania (AfD) de promover una “limpieza étnica” con su propuesta de “remigración”, mientras la líder del partido, Alice Weidel, dio por “contados” los días del gobierno.
A la pulseada interna se sumó además Donald Trump, que celebró públicamente el avance de la formación y provocó un nuevo roce diplomático entre Washington y Berlín.
El enfrentamiento llegó apenas tres días después del terremoto electoral en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, donde AfD obtuvo el 43,8% de los votos, más del doble que en los comicios anteriores, y dejó muy atrás a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merz, que se hundió hasta alrededor del 17%.
El resultado dejó a la extrema derecha a las puertas de poder encabezar por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial el gobierno de un estado federado alemán, aunque no consiguió la mayoría absoluta necesaria para hacerlo en solitario.
Uno de los puntos más controvertidos del programa de AfD es su ofensiva contra la inmigración. Su candidato regional, Ulrich Siegmund, prometió comenzar con las deportaciones de extranjeros sin derecho a permanecer en Alemania “desde el primer minuto” de un eventual gobierno.
También plantea medidas como separar en las escuelas a determinados niños refugiados con pocas posibilidades de permanecer en el país y obligar a solicitantes de asilo a realizar trabajos comunitarios.
Fue sobre esa agenda que Merz lanzó una de sus acusaciones más duras hasta ahora contra la formación.
“La palabra ‘remigración’ no es más que el sinónimo de una limpieza étnica en función del origen y del color de la piel”, afirmó el canciller en el Parlamento, durante una intervención interrumpida reiteradamente por diputados de AfD.
Merz advirtió además que expulsar o provocar la salida de trabajadores de origen extranjero tendría consecuencias profundas para una economía alemana que ya enfrenta una aguda falta de mano de obra en sectores como la gastronomía, la asistencia de personas mayores y los oficios especializados.
La ofensiva del canciller llegó después de que Alice Weidel, copresidenta nacional de AfD, aprovechara el resultado electoral para cargar contra el gobierno. La dirigente atribuyó parte de los problemas de seguridad del país a la “inmigración masiva” y aseguró que esta había provocado un aumento de la criminalidad, los delitos sexuales y la violencia.
Las estadísticas alemanas muestran una sobrerrepresentación de extranjeros entre los sospechosos de determinados delitos, aunque especialistas advierten que esos datos no permiten establecer por sí solos una relación causal directa entre inmigración y criminalidad, debido a factores como la edad, el sexo, la situación socioeconómica y el tipo de población analizada.
Weidel sostuvo además que los días de la coalición encabezada por Merz estaban “contados” después del golpe sufrido por la CDU. El canciller intentó relativizar, sin embargo, la magnitud del triunfo de sus adversarios: recordó que AfD no consiguió su objetivo de obtener la mayoría absoluta en el Parlamento regional y lanzó desde su banca: “El 56% de los votantes de Sajonia-Anhalt no votó por ustedes”.
Trump entra en escena
La crisis adquirió además una dimensión internacional cuando Trump celebró públicamente la victoria de AfD.
“¡Vaya! El Partido Populista de Alemania acaba de tener una noche realmente espectacular. Por fin se han cansado de las normas y regulaciones de inmigración absolutamente horribles que tanto han perjudicado a Alemania”, escribió el presidente estadounidense en Truth Social.
Trump lleva tiempo acusando a Alemania y a otros países europeos de haber perdido el control de sus fronteras después de la gran llegada de refugiados y solicitantes de asilo durante la última década. Sus declaraciones fueron interpretadas en Berlín como una nueva injerencia en la política interna alemana.
La reacción no tardó en llegar. El gobierno alemán aplazó una conversación telefónica prevista para este miércoles entre Merz y Trump, que debía realizarse en vísperas del 25° aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El vocero del canciller, Stefan Kornelius, confirmó que la decisión fue tomada por la parte alemana y aclaró que el cambio no obedecía a “un problema de agenda”, aunque evitó vincular explícitamente la medida con las declaraciones del mandatario estadounidense.
Kornelius recordó, sin embargo, que Merz ya había calificado anteriormente como “inconcebibles” los comentarios o intervenciones de dirigentes extranjeros sobre procesos electorales alemanes.
Agencias AFP, AP y Reuters

