México, el país más importante para Bush
El mandatario norteamericano dijo que constituye la prioridad en política exterior; Fox reclamó por los indocumentados
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WASHINGTON.- El presidente George W. Bush ubicó ayer a México en el tope de las prioridades de su política exterior al dar una cálida bienvenida a Vicente Fox, protagonista de la primera visita de Estado a esta administración republicana. Pero a su vez el presidente mexicano le planteó el reto de resolver el problema de inmigrantes mexicanos indocumentados antes de fin de año.
"No existe una relación más importante en el mundo como la que tenemos con México", dijo Bush, tras lo cual se refirió a la necesidad de construir el "Siglo de las Américas" a partir de una "relación ejemplar" de justicia y libertad con su vecino del Sur.
"El punto de partida para tener unas buenas relaciones exteriores es tener un buen vecindario", dijo.
El presidente norteamericano habló en los jardines de la Casa Blanca al honrar a Fox con el protagonismo de la primera visita de Estado que concede desde que asumió el cargo, en enero, si bien es la quinta ocasión en que se encuentran desde entonces.
En la primera reunión de Bush y Fox, en febrero último en el rancho del mandatario mexicano en Guanajuato, ambos acordaron estudiar la posibilidad de un acuerdo migratorio que legalice a los millones de ilegales mexicanos en los Estados Unidos.
Esta semana, sin embargo, los dos reconocieron que ese objetivo está plagado de dificultades políticas y podría demorar varios años. Fox reconoció ayer que la desaceleración de la economía norteamericana y la oposición del Congreso obstaculizarían la legalización de casi 3.000.000 de mexicanos. Aun así, insistió en el acuerdo.
Citando la frase de Benjamin Franklin de que "un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo es siempre un hermano", Fox reiteró la necesidad de resolver el problema. Y por primera vez habló de un plazo: antes de fin de año. "Llegó la hora de dar a los migrantes y a sus comunidades el lugar que les corresponde en la historia de nuestras relaciones bilaterales -dijo-. Ambos les debemos mucho."
Agregó que la meta de ambos gobiernos debe ser que, antes de que termine el de Bush -en 2004, con posibilidad de reelección- y el de Fox -en el 2006, sin esa posibilidad- el problema esté resuelto en su integridad.
"Que no haya para entonces mexicanos indocumentados en los Estados Unidos y aquellos mexicanos que ingresen a este gran país lo hagan con papeles", dijo Fox.
Cautela
La insistencia de Fox en fijar un plazo se topó ayer, sin embargo, con la cautela del gobierno norteamericano. El fiscal general, John Ashcroft, afirmó que "no puede pronosticar un tiempo exacto" para un acuerdo de ese tipo e insistió en que se seguirá trabajando de forma "concienzuda".
La solución al problema de la migración mexicana genera grandes expectativas y se había hablado de un posible anuncio en esta reunión. Pero los negociadores, que trabajan en el tema desde hace seis meses, se encontraron con un problema complejo.
El secretario de Estado, Colin Powell, aseguró que "no hay prisa" de parte de los Estados Unidos para encontrar una solución. Por su parte, Bush señaló a Fox que tampoco hay interés en el Congreso para una amnistía general, similar a la de 1986, como lo reclaman sindicatos y grupos activistas.
Bush, haciéndose eco de un panel binacional que sugirió que los Estados Unidos debe hacer más para aliviar la pobreza en México, dijo ayer que su interés con ese país va más allá del comercio. "Nuestros gobiernos comparten un gran proyecto -dijo Bush, y agregó-. Tenemos la oportunidad de construir el siglo de las Américas."



