
Miguel Boyer: el socialista que modernizó al país con recetas liberales
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MADRID (De nuestro corresponsal).- La historia de la economía española puede dividirse en un antes y un después de la gestión de Miguel Boyer como "superministro" de Felipe González en los tempranos 80. En tres años cargados de turbulencias sus reformas liberales sacaron del estancamiento y modernizaron a un país que arrastraba todavía el lastre de las décadas de aislamiento franquista.
Boyer murió ayer en Madrid a los 75 años de una embolia pulmonar, y la noticia despertó una ola de mensajes de condolencias y elogios por parte de las principales figuras de la política de España, desde el presidente conservador Mariano Rajoy hasta el líder socialista Pedro Sánchez.
Carismático y polémico, nunca ignorado, Boyer fue el símbolo del giro hacia el centro del primer gobierno del PSOE, hasta que dejó la administración bajo fuertes presiones de los sindicatos y las bases del socialismo. Con los años llegó a convertirse en asesor de José María Aznar en el Partido Popular (PP). También se distanciaría de él, molesto por la decisión de involucrar a España en la guerra de Irak. En forma paralela a su carrera política y profesional, era un protagonista de la prensa del corazón desde que en 1988 se casó con Isabel Preysler, primera esposa del cantante Julio Iglesias.
Boyer había nacido en 1939 en San Juan de Luz (Francia), donde se había exiliado su familia en los últimos meses de la Guerra Civil. Ya instalado en España, se afilió al PSOE en 1960 mientras estudiaba Economía y Física en la Universidad Complutense de Madrid.
Su militancia política le costó varias etapas de cárcel durante la dictadura franquista. En la transición entró en la directiva del socialismo y estrechó lazos con Felipe González, a quien empezó a asesorar luego de que el partido abandonó la doctrina marxista, en 1979.
Al llegar al poder, González lo nombró ministro de Economía, Hacienda y Comercio, con amplios poderes para transformar el país en una dirección bastante diferente a la del programa electoral del PSOE. Se propuso revertir los males que la dictadura legó a la economía: fuerte inflación, alta tasa de desempleo y una balanza de pagos muy dependiente del exterior. Su cirugía liberal incluyó la puesta en marcha del contrato temporal, una reforma del sistema de pensiones, más facilidades para la inversión extranjera y cambios en materia comercial que apuntaban a impulsar la reconversión industrial española.
Pero la medida por la que más se lo recuerda es la expropiación en 1983 de Rumasa, el mayor conglomerado de empresas del país, luego de destapar un multimillonario agujero patrimonial. Fue el primer escándalo financiero de la democracia española y le valió un intento de agresión en público del entonces presidente de la compañía, José María Ruiz-Mateos.
Boyer dejó el gobierno en julio de 1985, desgastado por las peleas internas que sus ajustes dispararon en el socialismo. Su programa, sin embargo, sentó las bases para el ingreso de España en la Comunidad Europea, al año siguiente.
Diez años después volvería con estrépito a la escena política cuando acompañó a Aznar en un acto de la campaña que llevó al entonces líder conservador a la Moncloa.
La guerra de Irak lo alejó de Aznar. Y con el tiempo llegaría a ser un consejero reservado del siguiente socialista en alcanzar el poder, José Luis Rodríguez Zapatero. Para entonces su vida política transcurría en un segundo plano. En 2012, un ictus le dejó serias dificultades de movilidad y lo recluyó en su mansión de Puerta de Hierro, la misma que durante años había sido el foco de atención de su siempre agitada vida social.

Nacido en el exilio, en su juventud militó en el PSOE; fue "superministro" de Felipe González y símbolo del giro al centro del socialismo; asesoró a Aznar y fue consejero de Zapatero.
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