Miles de españoles rechazaron a ETA
Las calles fueron escenario de protestas masivas contra la violencia; estado de alerta en las fuerzas de seguridad.
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MADRID.- Millones de españoles abandonaron ayer las grandes ciudades para aprovechar un largo fin de semana sin que la banda terrorista ETA hubiera producido la víctima mortal que todos temían.
La paz concluyó a las doce de la noche del jueves, después de 438 días sin un atentado, y el pesimismo embargó a todo el mundo.
Miles de personas comenzaron a manifestarse el mismo jueves en San Sebastián, Madrid, Bruselas y diferentes ciudades francesas y continuaron haciéndolo ayer en grandes y pequeñas urbes de toda España, al tiempo que las fuerzas de seguridad se mantenían en estado de alerta. España ha vuelto a los viejos malos tiempos.
"La tregua terminó", informó ominosamente la televisión al dar las doce de la noche del jueves. "Otra vez estamos bajo la amenaza terrorista".
Durante todo el día, la gente expresó indignación, dolor o temor por radio y televisión.
"A ETA no le voy a pedir ni que deje las armas ni que emita otro comunicado", declaró el rector de la Universidad del País Vasco, Peio Salaburu. "Le voy a pedir que se marche, que no aparezca en los periódicos, que nos deje en paz".
El obispo de Zamora, Juan María Uriarte, que actuó como correo entre el gobierno y ETA durante las negociaciones, pidió "ardientemente" a la banda terrorista que rectifique su decisión y se sumó a cientos de personas que se manifestaron silenciosamente en esa ciudad de Castilla la Vieja. El resto de los obispos deploraron "profundamente" la decisión de ETA, que "llena de pesar y temor" y que, además, "hiere las esperanzas" de la población.
"Una vuelta a las armas supondría un gran retroceso para lograr una sociedad vasca libre", declaró la Liga Pro Derechos Humanos. Por oportunismo o por lo que fuere, según quién lo interprete, Herri Batasuna y otros grupos proetarras decidieron sumarse también a las manifestaciones por la paz convocadas por el jefe del gobierno vasco, Juan José Ibarretxe. Mientras que éste estimó que esa era una actitud "muy alentadora", el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, opinó que lo que pretendían era sembrar "un mensaje lleno de confusión".
"¡Vascos sí, ETA no!"
Las manifestaciones fueron silenciosas, aunque en Madrid la gente prorrumpió en gritos hostiles: "¡Vascos sí, ETA no!".
En la plaza de El Buen Pastor de San Sebastián, donde estuvo presidida por una enorme pancarta que decía "ETA no", la emoción fue enorme.
Allí estaban Consuelo Ordóñez, cuyo hermano, una promesa política para el Partido Popular, fue muerto de un tiro en la nuca cuando tomaba una copa con sus amigos en un bar del casco viejo de la ciudad; Rubén Múgica, hijo del histórico dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado también de un tiro en la nuca por un etarra que resultó ser hijo de un conocido carnicero del barrio.
La gente se emocionó especialmente cuando descubrió entre los manifestantes a Juan María Bandrés, abogado católico que militó en ETA durante el franquismo y luego contribuyó decisivamente a producir una gran escisión en la banda en 1979, en plena transición política. Una enfermedad ha reducido a Bandrés a una silla de ruedas.
Las manifestaciones se realizaron espontáneamente en Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Madrid, Pamplona, Córdoba, Sevilla, Jaén, Zaragoza, Valladolid, Santander, Pontevedra, Vigo, Valencia.
En Bruselas, el príncipe Felipe, hijo del rey Juan Carlos, tomó parte en una a la que acudieron los ministros del Interior alemán y británico, Otto Shilly y Jack Straw, respectivamente .
El mismo respaldo recibió el gobierno español del ministro del Interior francés, que anteayer estuvo preocupado por amenazas de bomba en Bayona, Anglet y Cambo-les-Bains, en el sudoeste de Francia.
Las amenazas se produjeron después de que el gobierno de París anunciara que había decidido enviar por primera vez al País Vasco francés refuerzos policiales tras el fin de la tregua de ETA.
La primera consecuencia política de la ruptura de la tregua fue la decisión de Izquierda Unida de abandonar el Pacto de Lizarra que los nacionalistas, incluyendo a Euskal Erritarrok, fachada de ETA, firmaron el año pasado.
"Si ETA mantiene hoy su posición actual de romper la tregua, nosotros estamos fuera del pacto de Lizarra", anunció ayer el vocero parlamentario de IU, Felipe Alcaraz. Por su parte, Arnaldo Otegui, vocero de Herri Batasuna, frente político de ETA proclive al diálogo, fue pesimista.
"Nosotros no queremos hacer una lectura optimista -declaró-. Siempre hemos dicho que con ETA se podrá estar de acuerdo o no, pero que cuando ETA toma una decisión, la cumple, y nosotros en eso no tenemos ninguna duda".




