Mobutu dejaría el poder tras llamar a nuevas elecciones
Acuerdo: el primer mandatario zaireño propuso al líder rebelde Kabila traspasar el mando a un presidente electo; los insurgentes detuvieron su ofensiva sobre la capital.
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KINSHASA, 4 (AFP).- El líder de la rebelión zaireña Laurent Desiré Kabila ordenó hoy a sus tropas suspender su ofensiva en todos los frentes tras la primera entrevista que mantuvo a bordo del navío sudafricano Outenique con el presidente Mobutu Sese Seko, quien a su vez propuso dejar el poder a un presidente electo.
Poco después de que los dos principales protagonistas de la crisis zaireña se reunieran por primera vez a bordo del navío sudafricano, anclado frente al puerto congoleño de Pointe Noire, el enviado especial de las Naciones Unidas (UN) y de la Organización de la Unidad Africana (OUA), Mohamed Sahnun, anunció que Kabila había tomado su decisión "como un gesto de buena voluntad".
El diplomático, que asistió a la reunión presidida por el mandatario sudafricano Nelson Mandela, dijo además que Mobutu propuso un alto el fuego y un gobierno de transición hasta la realización de elecciones, a las que el presidente zaireño no se presentará.
Hasta ahora, el mariscal Mobutu, en el poder desde hace 32 años, se declaraba candidato a su propia sucesión en caso de elecciones. Según Sahnun, el mariscal regresará a Kinshasa esta noche y se reunirá nuevamente con Mandela en los próximos días.
Este primer encuentro entre los líderes zaireños comenzó al mediodía y que duró 90 minutos.
También estuvo presente el vicepresidente sudafricano Thabo Mbeki y los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa de ese país, Alfred Nzo y Joe Modise, respectivamente.
Exasperado por casi dos días de espera, Mandela llamó anoche a Kabila y "lo increpó abiertamente" por teléfono para que el líder rebelde viniese a bordo del navío, según fuentes diplomáticas. Mandela ha sido el principal artífice de este encuentro.
Frágil y serio, contrariamente a un Kabila que llegó anoche sonriente, el mariscal Mobutu volvió a embarcarse hoy, en compañía de su esposa y sus guardaespaldas.
No obstante, una de las principales incógnitas se refiere al comportamiento que adoptarán las Fuerzas Armadas Zaireñas (FAZ) en Kinshasa, y también la reacción de las tropas rebeldes, actualmente muy cerca de la capital.
Los rebeldes dejaron ayer Kikwit, 500 km al este de la capital, conquistada esta semana, y se dirigían hacia Kinshasa vía Kengé, abandonada desde hace dos días por las tropas gubernamentales. Hoy era imposible obtener informaciones precisas sobre sus posiciones. Tampoco se sabe dónde irá Kabila después de la reunión de Pointe Noire.
Repatriados
En el otro extremo del país, en Kinsangani, capital de Alto Zaire, conquistada el 15 de marzo por los rebeldes, unos 700 refugidos ruandeses fueron repatriados hoy, cifra menor a la de la víspera, de 1.300, debido a que la escasez de combustible complicaba las operaciones, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.
Algunos de estos refugiados, de entre los 30.000 que han salido de los bosques esta semana después de huir de los campamentos cerca de Kisangani, aseguran que fueron atacados el 21 y el 22 de abril por soldados tutsis de la Alianza Rebelde.
"Los militares disparaban, hubo muchos, muchos muertos. Hay fosas llenas de cadáveres, y de sacos de harina que fueron quemados", acusó un enfermero.
Tres enviados de la UN encargados de una investigación sobre las posibles masacres perpetradas por los rebeldes contra civiles en el Este de Zaire llegaron a Kigali, y luego se trasladarán a los alrededores de Kisangani.


